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/ Publicado el 8 de diciembre de 2025

Salud metabólica y reproductiva

La obesidad y su efecto en la fertilidad femenina

La obesidad afecta la fertilidad femenina mediante desequilibrios hormonales, resistencia a la insulina, inflamación y estrés oxidativo, por lo que el descenso de peso podría mejorar la salud reproductiva.

Autor/a: Lei Zheng, Lixian Yang, Ziru Guo, Nan Yao, Shiyu Zhang and Pengpeng Pu

Fuente: Front. Endocrinol., 08 January 2024 Sec. Reproduction Volume 14 - 2023 Obesity and its impact on female reproductive health: unraveling the connections

Introducción

Definida principalmente por una acumulación excesiva de tejido adiposo, la obesidad se ha transformado en un trastorno multifacético con profundas implicaciones en las funciones fisiológicas y metabólicas.

Junto con el creciente problema de la obesidad, la infertilidad femenina, definida como la incapacidad de lograr un embarazo clínico tras 12 meses de relaciones sexuales constantes sin protección, se está convirtiendo cada vez más en un importante problema de salud mundial. La intrincada interacción de hormonas, procesos celulares y estructuras anatómicas que sustentan la fertilidad femenina es susceptible a perturbaciones, y la obesidad, con sus amplios efectos sistémicos se ha identificado como un disruptor significativo.

Asimismo, la carga económica asociada al tratamiento de la infertilidad, especialmente en el contexto de la obesidad, es considerable. Desde los procedimientos diagnósticos hasta las intervenciones terapéuticas, los costos pueden ser prohibitivos.

Impacto de la obesidad en el síndrome de ovario poliquístico

La relación epidemiológica entre la obesidad y el síndrome de ovario poliquístico (SOP) ha sido ampliamente investigada. El SOP, un trastorno hormonal con ciclos menstruales irregulares e hiperandrogenismo, suele estar relacionado con problemas metabólicos como la resistencia a la insulina.

La compleja interacción entre la obesidad y el SOP influye tanto en su etiología como en su tratamiento. La adiposidad visceral se asocia notablemente con los desequilibrios hormonales del SOP, afectando la fertilidad femenina. La obesidad, en particular la obesidad central, agrava las anomalías metabólicas y reproductivas asociadas al SOP. 

Las mujeres con SOP y obesidad tienen un mayor riesgo de presentar resistencia a la insulina, hiperinsulinemia y diabetes tipo 2. La hiperinsulinemia, a su vez, puede provocar un aumento de la producción de andrógenos ováricos, lo que agrava aún más los síntomas del SOP. Además, la obesidad influye en la secreción de diversas adipocinas, como la leptina y la adiponectina, que desempeñan un papel importante en la salud reproductiva.

Los niveles elevados de leptina, que suelen encontrarse en personas obesas, pueden alterar la función ovárica normal y se asocian con la fisiopatología del SOP. Por el contrario, la adiponectina, conocida por sus propiedades antiinflamatorias y sensibilizantes a la insulina, suele estar reducida en la obesidad y puede contribuir a las disfunciones reproductivas observadas en el SOP. Este círculo vicioso subraya la importancia del control de peso en mujeres con SOP.  

Impacto de la obesidad en los trastornos menstruales

La influencia de la obesidad en los trastornos menstruales es multifacética. El tejido adiposo desempeña un papel importante en el metabolismo de los esteroides, lo que conduce a un aumento de la producción de estrógenos.

Este aumento se debe, en gran medida, a la actividad de la aromatasa en el tejido adiposo, que convierte los andrógenos en estrógenos. Los niveles elevados de estrógenos asociados con la obesidad pueden alterar el equilibrio hormonal, lo que podría contribuir a los trastornos menstruales.

Los niveles elevados de leptina en mujeres obesas pueden provocar irregularidades menstruales y anovulación. Los niveles elevados de estrógenos pueden alterar el ciclo menstrual regular, lo que provoca una menarquia precoz en adolescentes y, potencialmente, una menopausia precoz en mujeres mayores.

El síndrome metabólico, estrechamente asociado con la obesidad, se ha vinculado con trastornos menstruales. Los componentes del síndrome, como la resistencia a la insulina, la dislipidemia y la hipertensión, pueden influir en la salud reproductiva y la regularidad menstrual. 

Impacto de la obesidad en la infertilidad femenina

La influencia de la obesidad en la infertilidad femenina es un tema de gran preocupación en la medicina reproductiva. Los niveles alterados de adipocinas en la obesidad, en particular la disminución de adiponectina y el aumento de leptina, están implicados en la patogénesis de la infertilidad. Estos cambios pueden afectar la función ovárica, alterar el equilibrio hormonal necesario para la ovulación y afectar la receptividad endometrial.

En un estudio de cohorte prospectivo de 3029 parejas subfértiles, se observó una disminución lineal en las tasas de embarazo espontáneo con cada aumento del índice de masa corporal (IMC) por encima de 29 kg/m², mostrando una disminución del 4 % en las tasas de embarazo por cada aumento de kg/m² en el IMC.

Las técnicas de reproducción asistida no ofrecen una solución sencilla para la infertilidad relacionada con la obesidad, ya que un IMC elevado también reduce las tasas de éxito de estos tratamientos.

Impacto de la edad y la obesidad en la salud reproductiva femenina

La interacción entre la edad y la obesidad influye significativamente en la salud reproductiva femenina. En mujeres en edad reproductiva, la obesidad se asocia con diversos problemas reproductivos, como el deterioro de la función ovulatoria, la reducción de las tasas de implantación y embarazo, y el aumento de las tasas de aborto espontáneo. Estos problemas se acentúan con la edad.

Por ejemplo, las mujeres de 38 años o más con obesidad experimentan un rendimiento reproductivo subóptimo, lo que afecta las tasas de fertilización, el desarrollo embrionario y los resultados del embarazo. Además, el sobrepeso y la obesidad en la edad adulta temprana se relacionan con un mayor riesgo de irregularidades menstruales e hipertensión durante el embarazo.  

Mecanismos moleculares y fisiológicos

La compleja relación entre la obesidad y la infertilidad femenina está impulsada por numerosos mecanismos moleculares y fisiológicos. Comprender estos mecanismos es crucial para comprender plenamente esta intrincada asociación.

Alteración del eje hipotálamo-hipofisario-ovario

El eje hipotálamo-hipofisario-ovario (HHO) regula los patrones cíclicos de la menstruación y el complejo proceso de ovulación. Sin embargo, la obesidad altera este sistema, principalmente a través de niveles elevados de leptina. La leptina, las especies reactivas de oxígeno (EROs) y otras adipocinas se alteran significativamente en la obesidad, lo que contribuye a la desregulación del eje HHO.

El aumento de leptina puede interferir con la secreción rítmica de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH por su sigla en inglés) desde el hipotálamo. Específicamente, se cree que los niveles altos de leptina alteran la naturaleza pulsátil de la liberación de GnRH. Esta alteración puede conducir a patrones alterados de secreción de la hormona luteinizante (LH por su sigla en inglés) y la hormona folículo estimulante (FSH por su sigla en inglés), que son cruciales para el ciclo menstrual normal y la ovulación. 

En la obesidad, el aumento de los niveles de leptina puede desensibilizar las neuronas GnRH a sus efectos reguladores, lo que provoca una desregulación de la liberación de GnRH. Esta desregulación puede provocar un aumento o una disminución de la frecuencia y amplitud de los pulsos de LH y FSH. La alteración de los pulsos de LH y FSH puede afectar el desarrollo folicular, provocando irregularidades menstruales y disfunción ovulatoria. Además, la quemerina, otra adipocina, suele estar elevada en la obesidad y los síndromes metabólicos, lo que contribuye a la alteración de las funciones reproductivas normales.

La quemerina se ha implicado en la regulación de la adipogénesis y la inflamación, y sus niveles elevados en la obesidad se asocian con la resistencia a la insulina y la desregulación del metabolismo lipídico, lo que repercute aún más en el eje HHO. La adiponectina, que suele estar disminuida en la obesidad, desempeña un papel en la sensibilización a la insulina y tiene propiedades antiinflamatorias. Su reducción en la obesidad puede exacerbar los desequilibrios hormonales asociados con las disfunciones reproductivas.

La disminución de adiponectina en personas obesas puede contribuir a la resistencia a la insulina, lo que puede afectar aún más el eje HHO al afectar la secreción y la acción de GnRH, LH y FSH. Las consecuencias son diversas: desde ciclos anovulatorios y periodos menstruales irregulares hasta un panorama de fertilidad complejo. Este desequilibrio hormonal no solo disminuye las posibilidades de concepción natural, sino que también plantea desafíos para los tratamientos de reproducción asistida.

> El papel endocrinológico del tejido adiposo

El tejido adiposo se entiende ahora como un órgano endocrino activo. En el contexto de la obesidad, los patrones de secreción de las adipocinas, en particular la leptina y la adiponectina, experimentan cambios significativos.

Los desequilibrios en los niveles de adipocinas pueden afectar la esteroidogénesis ovárica, lo que resulta en una alteración del entorno hormonal. Este equilibrio alterado, en particular entre estrógeno y progesterona, puede afectar negativamente el endometrio, haciéndolo menos receptivo a la implantación embrionaria y a la gestación temprana.

La doble amenaza de la resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia

El perfil metabólico característico de la obesidad, marcado por la resistencia a la insulina, tiene repercusiones significativas en la salud reproductiva. Los niveles elevados de insulina, que surgen como contramedida a la resistencia, desencadenan una cascada de efectos en el ovario. Inducen a las células de la teca ovárica a producir un exceso de andrógenos, lo que lleva a un estado hiperandrogénico.

Esta situación se agrava aún más cuando la insulina inhibe la síntesis hepática de globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG por su sigla en inglés). El resultado es un aumento de los andrógenos que circulan libremente, lo que puede interferir con la ovulación, causando irregularidades menstruales y reduciendo el potencial de fertilidad.

El ataque inflamatorio y el estrés oxidativo

La obesidad se asocia frecuentemente con inflamación crónica. En esta condición, el tejido adiposo se convierte en un importante productor de moléculas proinflamatorias, como el TNF-α y la IL-6. Acompañando este aumento de la inflamación, un sello distintivo de la obesidad, se produce un aumento del estrés oxidativo.

Este estrés oxidativo en la obesidad se caracteriza por un desequilibrio entre la producción de EROs y las defensas antioxidantes del organismo. Estos factores combinados crean un entorno hostil para los ovocitos, afectando su calidad y viabilidad. Además, las condiciones inflamatorias y oxidativas pueden influir negativamente en el revestimiento endometrial, reduciendo su receptividad a la implantación embrionaria. 

Repercusiones reproductivas de la desregulación del metabolismo lipídico

Los niveles elevados de triglicéridos, la reducción del colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (cHDL) y un estado dislipidémico general también tienen implicaciones para la salud reproductiva. La lipotoxicidad en las células de la granulosa ovárica, derivada de la acumulación excesiva de lípidos, puede inducir estrés celular a través de múltiples vías interconectadas. Dicho estrés puede dificultar su función, afectando la maduración de los ovocitos, el desarrollo folicular y la capacidad reproductiva general.

Disfunción mitocondrial

Las mitocondrias desempeñan un papel fundamental en la maduración de los ovocitos y el desarrollo embrionario. Sin embargo, la obesidad puede provocar disfunción mitocondrial. Esta disfunción puede afectar negativamente la salud de los ovocitos, impactando tanto su madurez citoplasmática como nuclear.

Estos desafíos a la función mitocondrial pueden limitar el potencial de desarrollo de los embriones, creando obstáculos significativos para la concepción exitosa y el posterior desarrollo embrionario.

El papel de las aminas biógenas en las alteraciones metabólicas y la salud reproductiva

Las aminas biógenas, como la serotonina, la dopamina, la histamina y la noradrenalina, se derivan de aminoácidos y desempeñan un papel fundamental en diversos procesos fisiológicos, como la regulación del estado de ánimo, el control del apetito y la función cardiovascular. Investigaciones recientes indican un vínculo significativo entre la desregulación de estas aminas y las alteraciones metabólicas asociadas con la obesidad, que a su vez pueden tener profundos efectos en la salud reproductiva femenina.

Los niveles alterados de estas aminas biógenas en la obesidad pueden exacerbar los estados inflamatorios y el estrés oxidativo, lo que afecta aún más la calidad de los ovocitos y la receptividad endometrial. Además de estas aminas biógenas, las poliaminas, como la espermina, la espermidina y la putrescina, también son fundamentales para la salud metabólica y reproductiva. 

La pérdida de peso como estrategia terapéutica para la infertilidad en mujeres obesas

La pérdida de peso se perfila como una vía prometedora para restaurar la salud reproductiva en mujeres obesas.

Intervenciones farmacológicas

Las intervenciones farmacológicas son clave para abordar los problemas reproductivos asociados con la obesidad. La metformina, ampliamente reconocida por sus propiedades sensibilizadoras a la insulina, ha sido beneficiosa para regular los ciclos menstruales y mejorar las tasas de ovulación en mujeres obesas.

Los agonistas del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1), utilizados originalmente para la diabetes tipo 2, han surgido como una opción prometedora. Al mejorar la sensibilidad a la insulina, los agonistas del GLP-1 podrían corregir los desequilibrios hormonales y mejorar la fertilidad. Además, la suplementación con antioxidantes se ha señalado como una posible estrategia para mejorar la fertilidad en mujeres obesas. Además, el enfoque también se está orientando hacia fármacos dirigidos a las adipocinas o sus receptores. Investigaciones en curso investigan moléculas que contrarrestan la resistencia a la leptina, un problema frecuente en la obesidad. 

Intervenciones quirúrgicas

Las intervenciones quirúrgicas, en particular la cirugía bariátrica, se han reconocido cada vez más como un enfoque viable para abordar los problemas de infertilidad en mujeres obesas. Además, la investigación proporciona información sobre los resultados positivos de la cirugía bariátrica en mujeres obesas e infértiles que desean concebir, destacando que el éxito de estas intervenciones quirúrgicas puede variar en función de factores como la edad, el procedimiento quirúrgico específico, las comorbilidades y el IMC antes de la cirugía.

Modificaciones del estilo de vida

Las modificaciones del estilo de vida se han convertido en una estrategia terapéutica fundamental para abordar la infertilidad en mujeres obesas. Los programas integrales centrados en la pérdida de peso han demostrado mejoras significativas en los resultados reproductivos con diversos tratamientos de fertilidad.

Además, las intervenciones en el estilo de vida dirigidas a la obesidad central y la resistencia a la insulina se han identificado como cruciales para el manejo de la infertilidad relacionada con el SOP. Asimismo, los programas estructurados de entrenamiento físico, en comparación con intervenciones dietéticas específicas, también han demostrado ser prometedores en el tratamiento de pacientes obesas con SOP e infertilidad anovulatoria. 

Obesidad y sus implicaciones en las tecnologías de reproducción asistida

Las tecnologías de reproducción asistida (TRA), como la fertilización in vitro (FIV) y la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), han surgido como herramientas revolucionarias en el ámbito de la medicina reproductiva. Sin embargo, la interacción entre la obesidad y la eficacia de estas tecnologías se ha convertido en un foco de investigación y preocupación clínica.

La obesidad se ha identificado como un factor significativo que afecta negativamente a diversos resultados de las TRA. Específicamente, en mujeres sometidas a FIV, la obesidad se ha asociado con resultados de embarazo comprometidos, lo que subraya la importancia de un IMC óptimo en el contexto de las TRA. Curiosamente, si bien la obesidad podría disminuir las tasas de embarazo clínico después de la FIV, su impacto en los ciclos de ICSI parece ser menos pronunciado, lo que sugiere que las posibles disfunciones espermáticas intrínsecas secundarias a la obesidad podrían evitarse con los procedimientos de ICSI. 

Conclusión

Los efectos sistémicos de la obesidad, desde los desequilibrios hormonales hasta la inflamación alteran los complejos procesos de la fertilidad femenina. Los mecanismos moleculares, como las alteraciones del eje HHO y la resistencia a la insulina, aclaran aún más los desafíos que enfrentan las mujeres obesas en materia de salud reproductiva. La pérdida de peso, mediante intervenciones farmacológicas, cirugía o cambios en el estilo de vida, ofrece una solución prometedora. Además, el éxito de las técnicas de reproducción asistida, como la FIV, se ve influenciado por la obesidad, lo que resalta la necesidad de un IMC óptimo.

 

 


 Resumen objetivo: Dra. Alejandra Coarasa