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/ Publicado el 9 de noviembre de 2025

Cápsulas formativas

Manejo de los trastornos conductuales en demencia

A través de vídeos cortos, se abordan cuestiones esenciales sobre el uso de los antipsicóticos en la práctica clínica. En esta entrega, el Dr. Diego Sarasola expone las indicaciones en el contexto de los trastornos conductuales en demencia.

Los trastornos conductuales en pacientes con demencia representan uno de los mayores desafíos en la práctica clínica diaria. Estos síntomas no solo afectan la calidad de vida del paciente, sino también la de sus cuidadores y el entorno familiar. Es así que, para brindar actualización continua a la comunidad médica, Laboratorios Roemmers presenta las cápsulas de neuropsiquiatría, a cargo del Dr. Diego Sarasola, especialista jerarquizado en psiquiatría y psicología médica.

En esta entrega, a través de ejemplos concretos y recomendaciones basadas en la experiencia, se abordan estrategias para el manejo de la agitación, la agresividad, la desinhibición y otros síntomas conductuales frecuentes en el contexto de las demencias.

Las otras cápsulas pueden verse aquí:

1. Generalidades de los antipsicóticos

3. Antipsicóticos en situaciones especiales

4. Debates en torno al uso de los antipsicóticos

Cápsula 2 - Manejo de los trastornos conductuales en demencia

Transcripción

La demencia no es una enfermedad, es un síndrome, que puede ser producido por un distinto grupo de enfermedades, siendo la más frecuente la enfermedad de Alzheimer. La demencia, como todo deterioro adquirido de las funciones cerebrales, tiene un aspecto cognitivo, que es el tema de las fallas de memoria, de lenguaje, etcétera, y un aspecto conductual.

El aspecto conductual, por sus siglas en inglés, se lo conoce como BPSD: "trastornos conductuales y psicológicos secundarios a demencia". Es importante que el médico clínico entienda que los trastornos de conducta son parte de la demencia y no son una complicación.

Siendo el cerebro el órgano rector de nuestra conducta y nuestro pensamiento, es lógico darse cuenta que cualquier patología cerebral generará trastornos cognitivos y trastornos de conducta. Entonces, los trastornos de conducta son una parte de la demencia que debe ser tratada por su repercusión funcional.

Los trastornos de conducta son de muy alta frecuencia y son un grupo muy heterogéneo que comprende prácticamente todos los síntomas psiquiátricos conocidos. El médico clínico debe conocer y estar entrenado en el manejo de estas situaciones porque muchas veces no se puede realizar la interconsulta correspondiente.

El manejo de los trastornos conductuales no siempre es farmacológico. Hay herramientas no farmacológicas, avaladas por la evidencia, y hay herramientas farmacológicas. Dentro de las herramientas que tiene el médico clínico para tratar los trastornos conductuales en demencia, se encuentran, por ejemplo, los antidepresivos, los ansiolíticos y los antipsicóticos.

Recordando lo que dijimos al principio, los antipsicóticos no necesariamente se usan para síntomas psicóticos como alucinaciones y excitación psicomotriz por delirio, sino también para otros trastornos, como trastornos del sueño, inquietud psicomotriz.

Si bien cada síntoma tiene su propia estrategia de tratamiento, hay principios generales del mismo. El paciente tiene un perfil de eventos adversos particular que el médico clínico debe conocer y en base a eso seleccionar la droga antipsicótica. Dicho de otro modo, las drogas antipsicóticas no se seleccionan tanto por la eficacia, sino por el perfil de tolerancia y de eventos adversos, recordando siempre que esta población en particular suele tener muchas comorbilidades y tomar muchos fármacos.