Noticias médicas

/ Publicado el 6 de agosto de 2001

Manejo inicial

Fracturas no articulares de tibia proximal: opciones de tratamiento y toma de decisión

Utilizando un algoritmo que tome en consideración el daño del tejido blando, la longitud del fragmento de fractura y el grado de estabilización de la fractura se puede ayudar a la toma de decisiones en el tratamiento con técnicas frecuentes.

Las fracturas no articulares de la tercera parte proximal constituyen del 5% al 11% de las lesiones de la diáfisis y ocurren como resultado de una gran variedad de mecanismos. El tratamiento de las mismas presenta mayores desafíos que las fracturas distales y los índices de daño por sindrome compartimental y arterial son mayores, especialmente en fracturas desplazadas.

El manejo cerrado llega frecuentemente hasta la mala unión del varus, especialmente cuando el peroné está intacto. Por lo mismo, el manejo cerrado debería también estar reservado a las fracturas no desplazadas o mínimamente desplazadas con pequeño daño del tejido blando.

El placado de la tibia proximal se ha convertido en una alternativa menos popular a causa de la alta incidencia de infecciones y fallo en la fijación. Sin embargo, el uso sensato de placas laterales adjuntas a la fijación externa media en fracturas conminutas puede ser efectivo. La fijación externa sigue siendo el método más versátil y está indicada para fracturas con fragmentos proximales cortos y en casos de daño extensivo del tejido blando que podrían ser el preludio del uso de otras técnicas quirúrgicas. 

El alcance temporal de la articulación con fijación externa tiene un importante rol en el manejo inicial con patrones ciertos de fractura, particularmente cuando la misma está acompañada con daño severo de los tejidos blandos. A pesar de que el clavado intramedular puede llegar a la mala unión del valgus en un porcentaje considerable de pacientes con estos daños, la misma puede ser útil para la estabilización de fracturas con fragmentos proximales mayores de 5 a 6 cm. Colocando la entrada portal más proximal y lateral, cerrando la extensión y utilizando técnicas específicas, como tornillos de cierre, se puede mejorar la alineación luego del clavado.

Utilizando un algoritmo que tome en consideración el daño del tejido blando, la longitud del fragmento de fractura y el grado de estabilización de la fractura se puede ayudar a la toma de decisiones en el tratamiento con técnicas frecuentes.

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