¿Cómo seguir mejorando la vida de los pacientes fuera del consultorio?
En diálogo con IntraMed, Cristian von Schulz-Hausmann, médico cardiólogo y director general de una compañía farmacéutica, aborda las oportunidades profesionales en el sector y el aporte de la formación clínica al desarrollo de nuevos tratamientos.
Fuente: IntraMed
Durante sus 26 años en la industria farmacéutica, Cristian von Schulz-Hausmann ocupó posiciones médicas, comerciales y de desarrollo de negocios. Actualmente trabaja en México. La conversación explora qué capacidades necesita incorporar un colega para asumir nuevas responsabilidades, cómo prepararse para conducir equipos y qué evaluar antes de una transición laboral. También recorre las posibilidades de investigación en América Latina y las aplicaciones de la inteligencia artificial. Al referirse a la educación, describe los contenidos y destinatarios del Certificado Ejecutivo en Ecosistema Farmacéutico de la Universidad Torcuato Di Tella, del que es director académico.
Tu trayectoria combina la práctica clínica con la industria farmacéutica. ¿Cómo se puede contribuir a la salud desde un rol que ya no implica el contacto directo con los pacientes?
Durante varios años después de ingresar a la industria continué con mi actividad asistencial, aunque con menor dedicación. A medida que fui conociendo las posibilidades de este ámbito, también me hice esa pregunta.
En cuidados intensivos o en el consultorio conocía el nombre del paciente, su familia y su evolución. Podía ver día a día los efectos del tratamiento en una persona con la que tenía una relación personal. Hoy puedo llegar a muchas más personas, aunque no identifique sus nombres ni sus rostros.
Esto empieza por la investigación clínica y el desarrollo de un fármaco que puede cambiar la vida de millones de personas, pero también incluye las campañas de concientización. Durante el Mundial de Fútbol realizamos en México una iniciativa de prevención de la diabetes que alcanzó a más de 30 millones de personas. Buscábamos ayudar a reconocer el riesgo y promover acciones para prevenir la enfermedad.
Son otras formas de actuar desde la medicina, con una escala diferente. Con el tiempo pude responderme con claridad cuál es nuestro aporte. Ante la creciente especialización y la búsqueda de alternativas para enfermedades que hasta ahora no tenían tratamiento, el conocimiento en ciencias biomédicas le da al médico un rol fundamental.
¿En qué áreas del sector puede desarrollarse un médico y qué capacidades necesita?
Con la capacitación y el acompañamiento adecuados, puede acceder a posiciones muy diversas. Mi experiencia como director general de una filial con una planta de producción y más de 1200 empleados muestra que ese recorrido es posible.
La puerta de entrada suele ser el departamento médico. Allí hay funciones vinculadas con la investigación de nuevos fármacos, los estudios sobre moléculas que ya están en el mercado y la generación de información epidemiológica.
Otra área importante es la educación médica. Cuando aparece un medicamento, necesitamos discutir entre pares cuál es su lugar y para qué pacientes resulta adecuado. El médico tiene una responsabilidad central en velar por su uso apropiado y evitar indicaciones innecesarias. Ese intercambio también permite identificar preguntas de investigación y posibles nuevas indicaciones.
Podemos aportar una mirada estratégica sobre las necesidades terapéuticas: qué se está investigando, qué podría ocurrir dentro de cinco o diez años y dónde hacen falta otras alternativas.
También existen oportunidades en nuevos negocios y áreas comerciales. Para avanzar hacia la conducción de una organización puede ser necesaria una preparación adicional, como una maestría en administración de empresas. Hay herramientas financieras, de gestión y de liderazgo que no adquirimos en la facultad.
Nuestra carrera comienza frente a alguien que sufre y necesita ayuda. Esa experiencia y esa empatía pueden trasladarse a una empresa y contribuir a que tenga una mejor mirada sobre la salud de la población.
¿Qué aprendiste sobre liderazgo que podría servirle a un colega al frente de un servicio de salud?
La medicina nos enfrenta a situaciones de liderazgo, pero generalmente aprendemos haciendo. Durante la residencia, en un quirófano o en una unidad coronaria, aparecen responsabilidades que asumimos con las herramientas que tenemos.
Ser jefe de residentes fue mi primera experiencia clara en este sentido. Debía contribuir a que el grupo recibiera la preparación adecuada y, al mismo tiempo, mediar con la institución para sostener el trabajo cotidiano del hospital. Todo eso ocurría mientras atendíamos a personas que muchas veces necesitaban una respuesta urgente.
Las organizaciones ofrecen estrategias que permiten fortalecer esas capacidades con una base teórica. Ayudan a conducir un proyecto, un equipo y, más adelante, a cientos de colaboradores. Me gustaría que la universidad incorporara más contenidos sobre liderazgo, porque es parte de la responsabilidad que asumimos.
También aprendí a pensar qué mensaje transmite una institución hacia adentro y qué papel quiere tener en la sociedad. Un laboratorio puede contribuir más allá de la venta de medicamentos.
Me interesa la idea de un impacto neto positivo: cómo una empresa puede ayudar a construir una sociedad más justa, inclusiva y con mayores oportunidades. Desde mi posición tengo la posibilidad de llevar esa mirada al terreno. La salud comprende el bienestar físico, psíquico y social, y podemos contribuir en esas distintas dimensiones.
Sos el director académico del Certificado Ejecutivo en Ecosistema Farmacéutico de la Universidad Torcuato Di Tella. ¿A quién está dirigido y qué ofrece?
Cuando ingresé a la industria, lo hice con muchas dudas y sin conocer bien hacia dónde iba. Haber contado con una preparación que me permitiera comprender ese mundo antes de tomar la decisión habría sido de enorme utilidad.
El programa ofrece una mirada global del ecosistema farmacéutico, que reúne a profesionales de ciencias de la salud, administración de empresas, derecho, finanzas y otras disciplinas.
La propuesta recorre la cadena de valor, desde el desarrollo de un fármaco hasta su comercialización. Incluye el funcionamiento de los sistemas de salud, el reembolso de medicamentos, el impacto de la inteligencia artificial y las necesidades terapéuticas hacia las que evoluciona el sector.
Está pensado tanto para quienes consideran ingresar como para quienes ya trabajan allí y quieren ampliar sus conocimientos. Comprender las distintas áreas permite colaborar mejor con otros equipos y participar de los objetivos comunes.
A veces, un médico muy concentrado en lo científico no comprende del todo las necesidades de otro departamento. Conocer esas perspectivas ayuda a trabajar juntos y a proyectar el propio recorrido.
En un tiempo acotado, el certificado ofrece un panorama amplio y la posibilidad de conectarse con docentes que tienen experiencia en negocios, liderazgo, operaciones y comercialización, además de profesionales que atravesaron una transición como la mía.
Te formaste en Argentina y trabajás en México. ¿Qué oportunidades ves para la investigación y la educación médica en América Latina?
La investigación clínica tiene una enorme posibilidad de desarrollo en la región. Puede generar oportunidades para que los pacientes reciban, dentro de un estudio, tratamientos a los que de otra forma todavía no accederían. Para el médico, participar en fases tempranas también significa estar cerca de la innovación.
Tenemos investigadores de excelente calidad. Una dificultad es recorrer el camino desde el laboratorio hasta el mercado farmacéutico mundial. Esa transición es compleja para América Latina.
Por eso veo una oportunidad en vincular la investigación básica con la experiencia de la industria en el desarrollo de medicamentos. Acercar a quien trabaja con una nueva molécula a quienes conocen ese proceso puede contribuir a transformar nuestro aparato productivo. El conocimiento está; necesitamos fortalecer esas conexiones.
En educación médica, la virtualidad amplió las posibilidades de aprendizaje y de acceso a la información. Hoy podemos recurrir a plataformas, páginas web y otras herramientas durante la práctica cotidiana.
Argentina tiene una base que puede aprovechar muy bien, y el desafío es trabajar juntos para seguir potenciándola.
¿Dónde está aportando valor la inteligencia artificial en el desarrollo de medicamentos y en la actividad médica?
Permite generar modelos de nuevas moléculas y evaluarlas con mayor rapidez. Creo que puede acortar la distancia entre el laboratorio y las etapas en las que se ponen a prueba. Ya está teniendo un papel importante y se va a potenciar hacia adelante.
En diagnóstico, el análisis de imágenes y su comparación con grandes bases de datos pueden ayudar a identificar aspectos que se nos pasan por alto, incluso por las limitaciones de resolución del ojo humano.
También hay aplicaciones para acceder a información médica y facilitar la notificación de eventos adversos a las autoridades.
Otra posibilidad es mejorar la comunicación entre el departamento médico de una empresa y el profesional que necesita una respuesta. Contar con ese intercambio en cualquier momento ampliaría las posibilidades de consulta.
Es un campo que está empezando a desarrollarse y que la industria ha tomado como una prioridad, incorporándolo a muchos de sus procesos.
¿Qué le recomendarías evaluar a un colega antes de orientar su carrera hacia este ámbito?
Es una decisión personal, relacionada con las expectativas de cada uno. Lo que sí veo es que el papel del médico cambió mucho en las últimas dos décadas: hoy tiene un lugar clave y posibilidades de crecimiento en áreas muy diversas, incluso en la dirección general.
La creciente especialización le da valor a nuestros conocimientos, pero también nos enfrenta a desafíos que requieren capacidades adicionales. Una capacitación como la que ofrecemos puede ser un primer paso; después, las necesidades dependerán del camino que cada uno quiera recorrer.
A veces lo difícil es animarse a dar el paso. Por eso recomiendo conversar con personas que ya hicieron esa transición. Espacios como IntraMed facilitan esas conexiones y permiten conocer experiencias y recibir orientación antes de decidir.
Me ofrezco a tener esas conversaciones, dentro de mis posibilidades y aun a la distancia. Son intercambios que considero muy valiosos.
Disfruté mucho de la actividad asistencial. No ingresé a la industria por cansancio ni porque hubiera dejado de gustarme lo que hacía. Si hoy tuviera que colaborar ante una urgencia junto con otros colegas, lo haría sin dudar.
*Dr. Cristian von Schulz Hausmann. Médico cardiólogo y magíster en Salud Pública, UBA, y MBA, UTDT, con 26 años de trayectoria en la industria farmacéutica. Managing Director de Merck en México y General Manager de Healthcare. Distinguido con el Premio Ana Frank y el Premio al Liderazgo de Posgrado 2026 de AMBA & BGA.
Publicado el 3 de octubre de 2026
Trayectoria y liderazgo
¿Cómo seguir mejorando la vida de los pacientes fuera del consultorio?
En diálogo con IntraMed, Cristian von Schulz-Hausmann, médico cardiólogo y director general de una compañía farmacéutica, aborda las oportunidades profesionales en el sector y el aporte de la formación clínica al desarrollo de nuevos tratamientos.
Fuente: IntraMed
Durante sus 26 años en la industria farmacéutica, Cristian von Schulz-Hausmann ocupó posiciones médicas, comerciales y de desarrollo de negocios. Actualmente trabaja en México. La conversación explora qué capacidades necesita incorporar un colega para asumir nuevas responsabilidades, cómo prepararse para conducir equipos y qué evaluar antes de una transición laboral. También recorre las posibilidades de investigación en América Latina y las aplicaciones de la inteligencia artificial. Al referirse a la educación, describe los contenidos y destinatarios del Certificado Ejecutivo en Ecosistema Farmacéutico de la Universidad Torcuato Di Tella, del que es director académico.
Tu trayectoria combina la práctica clínica con la industria farmacéutica. ¿Cómo se puede contribuir a la salud desde un rol que ya no implica el contacto directo con los pacientes?
Durante varios años después de ingresar a la industria continué con mi actividad asistencial, aunque con menor dedicación. A medida que fui conociendo las posibilidades de este ámbito, también me hice esa pregunta.
En cuidados intensivos o en el consultorio conocía el nombre del paciente, su familia y su evolución. Podía ver día a día los efectos del tratamiento en una persona con la que tenía una relación personal. Hoy puedo llegar a muchas más personas, aunque no identifique sus nombres ni sus rostros.
Esto empieza por la investigación clínica y el desarrollo de un fármaco que puede cambiar la vida de millones de personas, pero también incluye las campañas de concientización. Durante el Mundial de Fútbol realizamos en México una iniciativa de prevención de la diabetes que alcanzó a más de 30 millones de personas. Buscábamos ayudar a reconocer el riesgo y promover acciones para prevenir la enfermedad.
Son otras formas de actuar desde la medicina, con una escala diferente. Con el tiempo pude responderme con claridad cuál es nuestro aporte. Ante la creciente especialización y la búsqueda de alternativas para enfermedades que hasta ahora no tenían tratamiento, el conocimiento en ciencias biomédicas le da al médico un rol fundamental.
¿En qué áreas del sector puede desarrollarse un médico y qué capacidades necesita?
Con la capacitación y el acompañamiento adecuados, puede acceder a posiciones muy diversas. Mi experiencia como director general de una filial con una planta de producción y más de 1200 empleados muestra que ese recorrido es posible.
La puerta de entrada suele ser el departamento médico. Allí hay funciones vinculadas con la investigación de nuevos fármacos, los estudios sobre moléculas que ya están en el mercado y la generación de información epidemiológica.
Otra área importante es la educación médica. Cuando aparece un medicamento, necesitamos discutir entre pares cuál es su lugar y para qué pacientes resulta adecuado. El médico tiene una responsabilidad central en velar por su uso apropiado y evitar indicaciones innecesarias. Ese intercambio también permite identificar preguntas de investigación y posibles nuevas indicaciones.
Podemos aportar una mirada estratégica sobre las necesidades terapéuticas: qué se está investigando, qué podría ocurrir dentro de cinco o diez años y dónde hacen falta otras alternativas.
También existen oportunidades en nuevos negocios y áreas comerciales. Para avanzar hacia la conducción de una organización puede ser necesaria una preparación adicional, como una maestría en administración de empresas. Hay herramientas financieras, de gestión y de liderazgo que no adquirimos en la facultad.
Nuestra carrera comienza frente a alguien que sufre y necesita ayuda. Esa experiencia y esa empatía pueden trasladarse a una empresa y contribuir a que tenga una mejor mirada sobre la salud de la población.
¿Qué aprendiste sobre liderazgo que podría servirle a un colega al frente de un servicio de salud?
La medicina nos enfrenta a situaciones de liderazgo, pero generalmente aprendemos haciendo. Durante la residencia, en un quirófano o en una unidad coronaria, aparecen responsabilidades que asumimos con las herramientas que tenemos.
Ser jefe de residentes fue mi primera experiencia clara en este sentido. Debía contribuir a que el grupo recibiera la preparación adecuada y, al mismo tiempo, mediar con la institución para sostener el trabajo cotidiano del hospital. Todo eso ocurría mientras atendíamos a personas que muchas veces necesitaban una respuesta urgente.
Las organizaciones ofrecen estrategias que permiten fortalecer esas capacidades con una base teórica. Ayudan a conducir un proyecto, un equipo y, más adelante, a cientos de colaboradores. Me gustaría que la universidad incorporara más contenidos sobre liderazgo, porque es parte de la responsabilidad que asumimos.
También aprendí a pensar qué mensaje transmite una institución hacia adentro y qué papel quiere tener en la sociedad. Un laboratorio puede contribuir más allá de la venta de medicamentos.
Me interesa la idea de un impacto neto positivo: cómo una empresa puede ayudar a construir una sociedad más justa, inclusiva y con mayores oportunidades. Desde mi posición tengo la posibilidad de llevar esa mirada al terreno. La salud comprende el bienestar físico, psíquico y social, y podemos contribuir en esas distintas dimensiones.
Sos el director académico del Certificado Ejecutivo en Ecosistema Farmacéutico de la Universidad Torcuato Di Tella. ¿A quién está dirigido y qué ofrece?
Cuando ingresé a la industria, lo hice con muchas dudas y sin conocer bien hacia dónde iba. Haber contado con una preparación que me permitiera comprender ese mundo antes de tomar la decisión habría sido de enorme utilidad.
El programa ofrece una mirada global del ecosistema farmacéutico, que reúne a profesionales de ciencias de la salud, administración de empresas, derecho, finanzas y otras disciplinas.
La propuesta recorre la cadena de valor, desde el desarrollo de un fármaco hasta su comercialización. Incluye el funcionamiento de los sistemas de salud, el reembolso de medicamentos, el impacto de la inteligencia artificial y las necesidades terapéuticas hacia las que evoluciona el sector.
Está pensado tanto para quienes consideran ingresar como para quienes ya trabajan allí y quieren ampliar sus conocimientos. Comprender las distintas áreas permite colaborar mejor con otros equipos y participar de los objetivos comunes.
A veces, un médico muy concentrado en lo científico no comprende del todo las necesidades de otro departamento. Conocer esas perspectivas ayuda a trabajar juntos y a proyectar el propio recorrido.
En un tiempo acotado, el certificado ofrece un panorama amplio y la posibilidad de conectarse con docentes que tienen experiencia en negocios, liderazgo, operaciones y comercialización, además de profesionales que atravesaron una transición como la mía.
Te formaste en Argentina y trabajás en México. ¿Qué oportunidades ves para la investigación y la educación médica en América Latina?
La investigación clínica tiene una enorme posibilidad de desarrollo en la región. Puede generar oportunidades para que los pacientes reciban, dentro de un estudio, tratamientos a los que de otra forma todavía no accederían. Para el médico, participar en fases tempranas también significa estar cerca de la innovación.
Tenemos investigadores de excelente calidad. Una dificultad es recorrer el camino desde el laboratorio hasta el mercado farmacéutico mundial. Esa transición es compleja para América Latina.
Por eso veo una oportunidad en vincular la investigación básica con la experiencia de la industria en el desarrollo de medicamentos. Acercar a quien trabaja con una nueva molécula a quienes conocen ese proceso puede contribuir a transformar nuestro aparato productivo. El conocimiento está; necesitamos fortalecer esas conexiones.
En educación médica, la virtualidad amplió las posibilidades de aprendizaje y de acceso a la información. Hoy podemos recurrir a plataformas, páginas web y otras herramientas durante la práctica cotidiana.
Argentina tiene una base que puede aprovechar muy bien, y el desafío es trabajar juntos para seguir potenciándola.
¿Dónde está aportando valor la inteligencia artificial en el desarrollo de medicamentos y en la actividad médica?
Permite generar modelos de nuevas moléculas y evaluarlas con mayor rapidez. Creo que puede acortar la distancia entre el laboratorio y las etapas en las que se ponen a prueba. Ya está teniendo un papel importante y se va a potenciar hacia adelante.
En diagnóstico, el análisis de imágenes y su comparación con grandes bases de datos pueden ayudar a identificar aspectos que se nos pasan por alto, incluso por las limitaciones de resolución del ojo humano.
También hay aplicaciones para acceder a información médica y facilitar la notificación de eventos adversos a las autoridades.
Otra posibilidad es mejorar la comunicación entre el departamento médico de una empresa y el profesional que necesita una respuesta. Contar con ese intercambio en cualquier momento ampliaría las posibilidades de consulta.
Es un campo que está empezando a desarrollarse y que la industria ha tomado como una prioridad, incorporándolo a muchos de sus procesos.
¿Qué le recomendarías evaluar a un colega antes de orientar su carrera hacia este ámbito?
Es una decisión personal, relacionada con las expectativas de cada uno. Lo que sí veo es que el papel del médico cambió mucho en las últimas dos décadas: hoy tiene un lugar clave y posibilidades de crecimiento en áreas muy diversas, incluso en la dirección general.
La creciente especialización le da valor a nuestros conocimientos, pero también nos enfrenta a desafíos que requieren capacidades adicionales. Una capacitación como la que ofrecemos puede ser un primer paso; después, las necesidades dependerán del camino que cada uno quiera recorrer.
A veces lo difícil es animarse a dar el paso. Por eso recomiendo conversar con personas que ya hicieron esa transición. Espacios como IntraMed facilitan esas conexiones y permiten conocer experiencias y recibir orientación antes de decidir.
Me ofrezco a tener esas conversaciones, dentro de mis posibilidades y aun a la distancia. Son intercambios que considero muy valiosos.
Disfruté mucho de la actividad asistencial. No ingresé a la industria por cansancio ni porque hubiera dejado de gustarme lo que hacía. Si hoy tuviera que colaborar ante una urgencia junto con otros colegas, lo haría sin dudar.
*Dr. Cristian von Schulz Hausmann. Médico cardiólogo y magíster en Salud Pública, UBA, y MBA, UTDT, con 26 años de trayectoria en la industria farmacéutica. Managing Director de Merck en México y General Manager de Healthcare. Distinguido con el Premio Ana Frank y el Premio al Liderazgo de Posgrado 2026 de AMBA & BGA.