Noticias médicas

Publicado el 9 de mayo de 2001

Enfermedad coronaria

Bajo peso al nacer se asocia a un mayor riesgo de enfermedad coronaria

El bajo peso al nacer o durante el primer año de vida está asociado con un incremento del riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria durante la vida adulta.

Otro hecho que ha destacado este estudio es que los niños de bajo peso en su nacimiento y que luego han tenido una ganancia de peso acelerada durante sus primeros años, también tienen más riesgo de sufrir una enfermedad coronaria en su vida adulta. Ese riesgo ya es evidente a los tres años de edad.

El estudio, dirigido por el Dr. Johan Eriksson, ha sido realizado con una muestra de más de 4.000 hombres, nacidos en Helsinki, de los que 357 fueron hospitalizados o murieron a causa de una enfermedad cardiaca.

Se contaban con los datos del peso y la estatura de estos hombres, desde su nacimiento hasta los 12 años. Luego se observaron las incidencias médicas de esas personas a lo largo de su vida.

Los adultos que pesaron menos de 2.500 gramos en el nacimiento, independientemente de su estatura, tienen un riesgo de 3 a 4 veces mayor de sufrir una enfermedad cardiaca. Los niños que también tenían bajo peso con un año de edad también poseen mayor riesgo de sufrir esta enfermedad.

Según el estudio, existen varios mecanismos posibles por los que un reducido crecimiento fetal e infantil y una acelerada ganancia de peso en la infancia pueden dar lugar a determinadas enfermedades coronarias.

Los bebés que son delgados en el nacimiento cuentan con poca musculatura, una deficiencia que persistirá en el futuro.

Si desarrollan un alto índice proporcional de masa corporal en la infancia no aumentará más su tejido muscular, sino que ocasionará un crecimiento desproporcionado del tejido graso. Esto puede estar asociado con un posterior desarrollo de resistencia a la insulina en niños y adultos que nacieron con bajo peso.

Los resultados también sugieren que el proceso puede dar lugar a una alteración en el metabolismo de los lípidos y en la coagulación sanguínea. Un bajo peso durante el primer año de vida fue asociado con concentraciones elevadas de colesterol y fibrinógeno en sangre. Normalmente estas cifras son controladas por el hígado pero se piensa, que esas altas concentraciones asociadas con un bajo peso producen un daño en el hígado durante una fase de la vida fetal y en la infancia. Si no se corrigen esos niveles producirán enfermedades coronarias.

El estudio confirma una relación ya conocida entre la enfermedad coronaria y el bajo peso en el nacimiento. Lo novedoso que aporta es el hecho de que una ganancia de peso acelerada en la infancia aumenta el riesgo de la enfermedad coronaria. Esos efectos ya están claros a los tres años y ocurren sólo en niños que eran delgados en el nacimiento.

Los resultados del trabajo sugieren que un cuidado del crecimiento fetal e infantil junto con una mejora de los hábitos alimenticios en la infancia pueden ser la clave de la prevención primaria de la enfermedad cardiaca.