El error diagnóstico, comúnmente definido como la determinación de un diagnóstico incorrecto, omitido o retrasado, es un problema de proporciones epidémicas para la seguridad del paciente, resultando en demoras terapéuticas, tratamientos innecesarios, daños físicos y morbilidad hospitalaria.
La investigación contemporánea subraya que la inmensa mayoría de estos errores diagnósticos no se derivan de un déficit de conocimiento fisiopatológico subyacente, sino que se originan en errores cognitivos sistemáticos y fallos en la estructura del pensamiento del clínico durante el procesamiento de la información bajo condiciones adversas.