¿Ruptura aguda del tendón de Aquiles: cirugía para todos?
Durante años, la reparación quirúrgica fue considerada la opción principal para reducir el riesgo de rerrotura. Hoy, la decisión es más matizada.
Un ensayo multicéntrico aleatorizado con 554 pacientes comparó tratamiento funcional, reparación abierta y cirugía mínimamente invasiva. A los 12 meses no encontró diferencias relevantes en función, rendimiento físico ni resultados reportados por el paciente.
Sin embargo, la rerrotura ocurrió en 6,2% del grupo no operado y en 0,6% de cada grupo quirúrgico. A cambio, las lesiones nerviosas fueron más frecuentes tras cirugía, especialmente con la técnica mínimamente invasiva.
El punto clave: todos siguieron un protocolo estructurado de inmovilización inicial, apoyo protegido y fisioterapia. Tratamiento no quirúrgico no significa ausencia de tratamiento.
La elección debe individualizarse según edad, demanda deportiva o laboral, comorbilidades, tiempo desde la lesión, características de la ruptura, riesgo anestésico y capacidad de cumplir la rehabilitación.
La cirugía reduce la rerrotura, pero introduce riesgos propios. El manejo funcional evita la herida quirúrgica, aunque exige seguimiento riguroso.
La pregunta no es solo “¿operar o no?”, sino “¿qué riesgo es más aceptable para este paciente?”
Dr. Luis Gerardo Tobías
Cirugía Articular y Medicina Deportiva
Fuente: Myhrvold et al., NEJM 2022.
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