Ketamina en psiquiatría: cuando el efecto antidepresivo puede comenzar en horas
Durante décadas asumimos que un antidepresivo necesitaba semanas para producir una respuesta clínica. La ketamina cambió ese paradigma.
A dosis subanestésicas, su acción sobre el sistema glutamatérgico —principalmente a través del receptor NMDA y la señalización AMPA— activa mecanismos relacionados con BDNF, mTOR y plasticidad sináptica. Esto podría explicar por qué algunos pacientes con depresión resistente presentan mejoría en horas o días.
La evidencia más sólida se encuentra en depresión resistente al tratamiento. Además, estudios controlados han mostrado una reducción rápida de la ideación suicida. En el ensayo de Abbar et al. (BMJ, 2022), al tercer día el 63% de los pacientes tratados con ketamina alcanzó remisión de la ideación suicida, frente al 31,6% con placebo.
Pero rapidez no significa ausencia de riesgo. Puede producir disociación, sedación, náuseas y elevación transitoria de la presión arterial. Su administración requiere selección cuidadosa del paciente, monitorización y seguimiento especializado.
La ketamina no es una cura milagrosa. Su verdadera relevancia está en haber demostrado algo que transformó la psicofarmacología: el cerebro puede responder a un tratamiento antidepresivo mucho más rápido de lo que creíamos.