El ojo es más que una cámara. La retina también tiene reloj biológico
Durante mucho tiempo pensamos que el ojo era simplemente una cámara capaz de captar imágenes. Hoy sabemos que también posee un reloj biológico propio.
La retina no trabaja igual durante el día o la noche. Sus células modifican su actividad siguiendo un ritmo circadiano de 24 horas, sincronizado por la luz ambiental y por señales provenientes del hipotálamo.
Durante el día aumenta la liberación de dopamina retiniana, que favorece la visión diurna y mejora la precisión visual. Cuando llega la noche, disminuye la dopamina, cambian las conexiones entre las células retinianas y aumenta la sensibilidad para adaptarse a la baja iluminación (se prepara para "ver en la oscuridad").
Además de recibir información desde el cerebro, la retina expresa sus propios genes del reloj circadiano. Esta organización permite que el sistema visual anticipe los cambios entre el día y la noche, en lugar de limitarse a responder cuando ya ocurrieron.
Comprender estos mecanismos ayuda a explicar por qué la exposición inadecuada a la luz, el exceso de iluminación nocturna o algunas enfermedades oculares pueden afectar no sólo la visión, sino también el sueño, el estado de ánimo y la salud general.
La retina no es únicamente la puerta de entrada de las imágenes, también es un reloj biológico que participa en la sincronización de nuestro organismo.