Vivimos con muy poca luz durante el día... y demasiada por la noche
Nuestro cerebro evolucionó para recibir miles de lux durante el día y oscuridad por la noche. Sin embargo, hoy pasamos gran parte del tiempo en ambientes interiores con apenas 300 a 500 lux, mientras que un día nublado aporta entre 5.000 y 20.000 lux y el sol pleno supera fácilmente los 50.000-100.000 lux.
No todas las longitudes de onda tienen el mismo efecto biológico. La luz azul diurna sincroniza el reloj circadiano; la radiación UVA favorece la liberación de óxido nítrico y la vasodilatación; la UVB permite la síntesis cutánea de vitamina D; mientras que la luz roja e infrarroja cercana participa en procesos de fotobiomodulación y señalización hormética.
No vivimos sólo con déficit de ejercicio o de naturaleza. También vivimos con un déficit de luz natural.
"La luz no sólo nos permite ver. También le enseña al cuerpo cómo funcionar."
Fuentes
• Ishihara A, Courville AB, Chen KY. The Complex Effects of Light on Metabolism in Humans. Nutrients. 2023;15(6):1391. doi:10.3390/nu15061391
• Yuan M, Liu H, Zhu R, et al. Retinal Light Perception and Biological Rhythms: The Role of Light in Sleep and Mood from an Ophthalmic Perspective. Molecular Medicine Reports. 2026;33:16. doi:10.3892/mmr.2025.13726