Viejismo: la epidemia silenciosa de discriminación que impacta en la salud de los adultos mayores
El viejismo (ageism) constituye una forma de discriminación basada en la edad que incluye estereotipos, prejuicios y conductas desfavorables hacia las personas mayores. Aunque suele pasar inadvertido, la evidencia científica lo reconoce como un factor con impacto significativo sobre la salud y la calidad de vida.
Diversos estudios han demostrado que la exposición sostenida a actitudes edadistas se asocia con mayor riesgo de depresión, aislamiento social, deterioro funcional y menor participación en conductas preventivas. Además, las creencias negativas sobre la vejez pueden ser internalizadas por los propios adultos mayores, afectando su autoestima y su adherencia terapéutica.
En el ámbito sanitario, el viejismo se manifiesta cuando síntomas potencialmente relevantes son atribuidos de manera automática al envejecimiento o cuando se limita la capacidad de decisión del paciente. Estas prácticas favorecen el infradiagnóstico, retrasan intervenciones oportunas y comprometen la calidad asistencial.
El médico desempeña un papel central en la prevención de esta discriminación. Promover una comunicación respetuosa, evitar sesgos etarios y fortalecer la autonomía del paciente son acciones esenciales para una atención equitativa. Combatir el viejismo no solo es un imperativo ético, sino también una estrategia efectiva para favorecer un envejecimiento saludable.
