Volver a competir no significa estar preparado
Después de una lesión deportiva hay una pregunta que se repite casi inevitablemente:
¿Cuándo puede volver a jugar?
La ausencia de dolor, la cicatrización de la lesión o la recuperación de determinados parámetros de fuerza no significan necesariamente que un deportista esté preparado para competir. El Return to Sport (RTS) no debería entenderse como el momento del “alta”, sino como un proceso progresivo: retorno a la participación, retorno al deporte y, finalmente, retorno al rendimiento.
Un deportista puede haber recuperado fuerza y movilidad y, sin embargo, no estar preparado para responder ante la velocidad, la fatiga, la incertidumbre y la toma de decisiones propias de la competencia.
También debemos considerar la preparación psicológica. El miedo a una nueva lesión, la inseguridad o la pérdida de confianza pueden persistir aun con una buena recuperación física. Por eso, ninguna prueba aislada debería determinar el retorno. La decisión debe integrar evolución clínica, función, tolerancia a las cargas, demandas del deporte, preparación psicológica y contexto competitivo.
Quizás la pregunta no sea solamente:
“¿Ya puede volver?” sino: “¿Está realmente preparado para volver?”
Referencias: Ardern CL et al. Br J Sports Med. 2016;50:853-864. Herring SA et al. Med Sci Sports Exerc. 2024;56:767-775.
¿Qué variables consideran determinantes para decidir el retorno al deporte?