Este 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, y casi siempre hablamos de esa fecha desde la depresión. Hay una conversación que casi no tenemos: la del TDAH. No es un diagnóstico que uno asocie de forma automática con riesgo suicida, y sin embargo la evidencia dice algo distinto.
En adultos con TDAH, un estudio clínico reciente encontró que 6 de cada 10 han tenido ideación suicida alguna vez en la vida, y cerca de 1 de cada 10 ha tenido conducta suicida —incluyendo intentos reales—, cifras muy por encima de la población general. En adolescentes, el riesgo también aparece elevado. Lo que la evidencia todavía no resuelve es si el sexo lo modula: los estudios se contradicen entre sí, y esa incertidumbre importa más que una cifra fácil de repetir.
El riesgo de suicidio no le pertenece solo a la depresión. Está presente, en distinto grado, en la mayoría de los diagnósticos psiquiátricos —incluido uno que rara vez entra en esa conversación—, y por eso preguntarlo debería ser rutina clínica, no una excepción. Nuestros pacientes viven más que su diagnóstico. Pero mientras no les preguntemos directamente, no lo sabremos a tiempo.
Di Salvo, G., Perotti, C., Filippo, L., Garrone, C., Rosso, G., & Maina, G. (2024). Assessing suicidality in adult ADHD patients: Prevalence and related factors. Annals of General Psychiatry, 23(1), Artículo 42. https://doi.org/10.1186/s12991-024-00528-8