La falacia del "médico resiliente": cuando el bienestar institucional se usa para no resolver nada
El hospital te niega el reemplazo de guardia, te asigna 40 pacientes en cuatro horas y luego te invita a un taller obligatorio de mindfulness para la resiliencia médica.
Cuando un sistema de salud no resuelve la sobrecarga estructural, cambia el relato: un fallo de gestión se convierte en un supuesto déficit de resiliencia individual. Contratar personal cuesta; un taller de bienestar es una línea de presupuesto pequeña, fácil de mostrar en un reporte institucional.
El mindfulness no es el problema —tiene valor real como herramienta. El problema es usarlo como sustituto de lo que realmente haría falta.
No necesitamos que nos enseñen a tolerar el maltrato con calma zen: necesitamos condiciones de trabajo que no nos exijan esa tolerancia. La próxima vez que llegue ese correo, vale la pena preguntarse qué cifra se está evitando nombrar.
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