La brecha generacional en el hospital: anatomía de un dilema médico silencioso
Nos dijeron que la brecha generacional en el hospital era una cuestión de voluntad individual.
Que si un residente se quejaba del ritmo, le faltaba vocación. Que si un adjunto se resistía a delegar, no confiaba en las nuevas generaciones.
Nadie quiso admitir la trampa estructural que se escondía detrás de esa lectura tan cómoda.
Detrás de esta brecha hay algo más que un choque cultural: hay una institución que necesita mano de obra disponible y una jerarquía que necesita mantener su autoridad.
Mientras discutimos si "los de antes eran más duros" o "los de ahora no aguantan nada", no discutimos las guardias, la carga asistencial, ni quién decide realmente qué es buena medicina hoy.
Escribimos sobre esto, sin manuales condescendientes, ni quejas estériles.
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