El IMC ya no alcanza para decidir quién está realmente “en riesgo” dentro del enorme grupo de personas con sobrepeso u obesidad.
Un nuevo modelo clínico estima el riesgo a 10 años de 18 complicaciones (diabetes tipo 2, eventos cardiovasculares, ECV, ERC, apnea del sueño, gota, etc.) a partir de solo 20 variables habituales.
Demircan y col. analizaron a cerca de 200 000 adultos del Reino Unido con IMC ≥27, evaluando más de 2000 posibles predictores (datos clínicos, antecedentes, medicación, laboratorio, medidas antropométricas, genética y metabolómica) y derivando un modelo basado en parámetros rutinarios, como HbA1c, perfil lipídico, creatinina, uricemia, presión arterial, relación cintura-talla y comorbilidades declaradas.
OBSCORE es el nuevo modelo y mostró una discriminación coherente del riesgo. Por ejemplo, la mortalidad cardiovascular a 10 años varió de 0,1 % en el quintil más bajo a 5,7 % en el más alto, todos con IMC ≥27. Llamativamente, una proporción relevante de los pacientes de mayor riesgo solo tenía sobrepeso (IMC 27–30), lo que cuestiona los puntos de corte clásicos basados en IMC aislado.
En escenarios de acceso limitado a fármacos incretínicos o cirugía bariátrica, OBSCORE podría apoyar una priorización basada en riesgo absoluto más que en IMC.