La hemorragia posparto sigue siendo la principal causa de muerte materna en el mundo, responsable de unas 43 000 muertes cada año, pese a ser en gran medida prevenible.
En una serie publicada hace 48 horas en The Lancet, la OMS y las organizaciones asociadas plantean un nuevo modelo de atención que interpela directamente a nuestros sistemas de salud.
El enfoque propone abandonar la estimación visual del sangrado y pasar a la medición objetiva con campos calibrados, iniciando el tratamiento ya desde pérdidas de 300 ml cuando se acompañan de signos vitales anormales.
Se enfatiza la profilaxis universal con uterotónicos eficaces, la corrección de la anemia antenatal y la reducción de cesáreas innecesarias.
En la propuesta hay un paquete de respuesta 5‑en‑1 (“PPH/MOTIVE”):
📌masaje uterino
📌fármaco oxitócico
📌ácido tranexámico precoz
📌fluidos intravenosos
📌exploración dirigida para identificar la fuente del sangrado
Este plan podría ser aplicado de inmediato por matronas y equipo de enfermería, sin esperar al especialista. Su implementación podría reducir hasta en un 60 % la progresión a hemorragias potencialmente letales y salvar miles de vidas cada año.