Introducción |
La osteoartritis (OA) de rodilla se caracteriza por dolor y disfunción articular y se asocia con una calidad de vida (CV) deteriorada. Todas las guías internacionales recomiendan la terapia con ejercicios como tratamiento de primera línea para la artrosis de rodilla para mejorar el dolor y la función.
Tanto los ejercicios aeróbicos como los de fortalecimiento son efectivos, pero existe evidencia limitada sobre la efectividad comparativa de otras modalidades de ejercicio, como el yoga. Hasta la fecha, existe incertidumbre sobre el efecto que los ejercicios mente-cuerpo, como el yoga, tienen en la OA de rodilla.
Muchas guías clínicas recomiendan el yoga para la artrosis de rodilla. Sin embargo, estas recomendaciones siguen siendo condicionales, debido a la muy baja calidad de la evidencia. La mayoría de los ensayos clínicos compararon el yoga con la atención habitual, mientras que solo un pequeño número lo comparó directamente con otra intervención activa.
Este estudio tuvo como objetivo evaluar la efectividad comparativa del yoga frente al ejercicio de fortalecimiento durante 24 semanas en pacientes con OA de rodilla. Se planteó la hipótesis de que el yoga demostraría una eficacia superior en comparación con el ejercicio de fortalecimiento para aliviar el dolor articular y mejorar las limitaciones funcionales, así como la CV en pacientes con artrosis de rodilla.
Métodos |
Este ensayo clínico unicéntrico incluyó a adultos ≥ 40 años con OA de rodilla y niveles de dolor de 40 o más en una escala analógica visual (EAV) de 100 en Australia. Los participantes fueron asignados aleatoriamente 1:1 a los grupos de yoga y ejercicios de fortalecimiento. Ambos grupos asistieron a dos sesiones supervisadas y una sesión domiciliaria por semana durante 12 semanas, seguidas de tres sesiones domiciliarias sin supervisión por semana entre las semanas 13 y 24.
El resultado principal fue la diferencia entre grupos en la puntuación de la EAV durante 12 semanas. Los resultados secundarios incluyeron dolor de rodilla durante 24 semanas; Índice de Osteoartritis de las Universidades de Western Ontario y McMaster (WOMAC) para dolor, función y rigidez de rodilla; evaluación global del paciente; Respuesta de la Sociedad Internacional de Investigación de la Osteoartritis a las Medidas de Resultados en Ensayos Clínicos de Reumatología; medidas de rendimiento físico; fuerza muscular de las piernas; calidad de vida relacionada con la salud evaluada mediante la puntuación de utilidad de la Evaluación de Calidad de Vida-8 Dimensiones (AQol-8D); depresión evaluada con el Cuestionario de Salud del Paciente-9 (PHQ-9); y evaluación del dolor neuropático durante 12 y 24 semanas.

Resultados |
Se seleccionó a un total de 213 participantes, de los cuales 117 fueron asignados aleatoriamente al programa de yoga (n=58) o al programa de fortalecimiento (n=59). De ellos, 91 participantes (77,8 %) completaron la evaluación de la semana 12 y 87 (74,4 %) completaron la evaluación de la semana 24.
La edad media (DE) fue de 62,5 (8,3) años; 85 participantes (72,6 %) eran mujeres y 32 (27,3 %) hombres. La puntuación media (DE) inicial de dolor de rodilla en la EAV fue de 53,8 (16,0), indicando un dolor de rodilla moderado.
> Resultado principal
No se observaron diferencias significativas entre grupos en el cambio en la media de la EAV de dolor de rodilla durante las 12 semanas (diferencia entre grupos: -1,1). En comparación con el ejercicio de fortalecimiento, la reducción en la puntuación del dolor de rodilla en el grupo de yoga se mantuvo dentro del margen de no inferioridad preestablecido durante las 12 semanas.
> Resultados secundarios
No hubo diferencias significativas entre grupos en el cambio en la puntuación de la EAV a lo largo de 24 semanas (diferencia entre grupos: −5,8). Entre los 27 resultados secundarios evaluados durante 12 y 24 semanas, 7 fueron estadísticamente significativos a favor del yoga.
Durante las 24 semanas, el grupo de yoga mostró una mejora ligeramente mayor (diferencias intergrupales) en las puntuaciones WOMAC de dolor (-44,5), función (-139) y rigidez (-17,6).
Las tasas medias (DE) de finalización fueron del 69,8 % (27,2 %) para el yoga y del 71,9 % (23,9 %) para los ejercicios de fortalecimiento durante las 12 semanas. La adherencia a los ejercicios en el hogar de las semanas 13 a 24 fue mayor en el grupo de yoga que en el de ejercicios de fortalecimiento, con una media (DE) del porcentaje de sesiones prescriptas realizadas del 70,2 % (28,5 %) frente al 60 % (29,5 %), respectivamente.
> Eventos adversos (EA)
Al menos 1 EA fue reportado por 22 participantes (37,9 %) en el grupo de yoga y 16 participantes (27,1 %) en el grupo de fortalecimiento durante 24 semanas, en su mayoría no relacionados con las intervenciones. No se reportaron EA graves.
Discusión |
Se halló que el cambio en la EAV del dolor de rodilla durante 12 semanas no fue significativamente diferente entre los dos grupos y se mantuvo dentro del margen de no inferioridad pre establecido. Ambos grupos informaron una reducción del dolor tras el tratamiento de una magnitud clínicamente relevante.
Existen varias posibles explicaciones para estos hallazgos. Este estudio comparó el yoga con un ejercicio de fortalecimiento activo basado en evidencia, lo que lo distingue de estudios previos. Otra posible razón podría ser un error de tipo II. Sin embargo, el estudio tuvo una potencia estadística superior al 90 % para detectar diferencias clínicamente importantes si estas hubieran estado presentes. Quizás, no se deba subestimar el efecto placebo, ya que tanto el yoga como los ejercicios de fortalecimiento podrían haberlo inducido, llevando a mejoras en los resultados en ambos grupos.
Este estudio se diseñó como un ensayo comparativo de efectividad y contó con la terapia recomendada (ejercicios de fortalecimiento) como grupo control. Los autores se aseguraron de que cualquier posible efecto contextual fuera comparable entre los dos grupos manteniendo un número similar de contactos entre paciente y terapeuta durante el período de intervención.
A diferencia de los presentes hallazgos, Cheung y col. informaron una reducción significativamente mayor del dolor de rodilla (EAV) con yoga en comparación con una combinación de ejercicio aeróbico y de fortalecimiento durante 8 semanas. Sin embargo, de forma similar a los presentes hallazgos a las 24 semanas, se informó un beneficio moderado del yoga en comparación con una combinación de ejercicio aeróbico y de fortalecimiento para el dolor y la función en el WOMAC y las puntuaciones de dolor de la EAV.
La adherencia al yoga en el hogar fue mayor, lo que podría ser en parte responsable de la diferencia en los resultados secundarios a las 24 semanas. Los resultados secundarios destacan el potencial del yoga como una alternativa viable a mediano plazo para mejorar el dolor, la función, la rigidez y la calidad de vida en personas con OA de rodilla.
Los resultados indicaron un efecto moderado del yoga en comparación con el ejercicio de fortalecimiento durante 24 semanas. Sin embargo, este tamaño del efecto fue menor que el reportado en un metanálisis que comparó el yoga con una combinación de ejercicio aeróbico y de fortalecimiento, ejercicio de fortalecimiento y ejercicio basado en fisioterapia para la artrosis, posiblemente indicando un efecto más realista en comparación con una intervención activa en la OA de rodilla.
Conclusiones |
En este ensayo, un programa de yoga de 12 semanas no redujo significativamente el dolor de rodilla en comparación con un programa de fortalecimiento en adultos con OA de rodilla. El programa de yoga no fue inferior al programa de fortalecimiento, ya que ambos grupos informaron reducciones del dolor que se consideraron clínicamente relevantes.
Los resultados secundarios a favor del yoga, como la depresión, la calidad de vida relacionada con la salud, la evaluación global del paciente, la prueba de marcha rápida de 40 m y las puntuaciones de dolor, función y rigidez del WOMAC, deben interpretarse como exploratorios. En general, los hallazgos sugieren que la integración del yoga como una opción de ejercicio alternativa o complementaria en la práctica clínica puede ayudar a controlar la artrosis de rodilla.
Resumen objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol