Antes de comenzar con la lectura de un artículo, tenemos que conocer la variedad de evidencia científica que hay. Entonces:
¿Qué tipos de artículos existen? ¿Y cuáles son sus beneficios?
· Artículo original: investigaciones directas para evaluar conclusiones rescatadas del contacto con poblaciones estadísticamente relevantes.
· Reportes: pueden ser “reportes breves”, que tienen el mismo objetivo y contenido que los artículos originales, pero redactados de forma resumida; o también pueden ser “reportes de casos”, que buscan compartir eventos aislados relevantes.
· Artículos de revisión: publicaciones con la mayor evidencia científica y el menor sesgo. Aquí se incluyen las revisiones sistemáticas, los metanálisis y las guías (que funcionan como directrices).
· Revisiones narrativas: los autores redactan sobre su área de expertise, creando una mezcla entre evidencia y práctica personal.
· Artículos de opinión: redacción desde lo empírico (no siempre fundamentado).
· Cartas al editor: respuestas de otros profesionistas ante artículos publicados para contrastar sus conclusiones basándose en otros hallazgos.
Lo primero es únicamente “ver” el título y el abstract del artículo que deseamos evaluar, es decir, por el momento no vamos a profundizar en ninguno de estos apartados. Esto, para que podamos generar nuestra propia impresión del texto sin dejarnos llevar por los primeros resúmenes que los autores nos proponen. Para comenzar formalmente con la lectura a conciencia, el Dr. Oscar Arias nos recomienda iniciar con la introducción. Este apartado nos servirá para conocer y empaparnos del panorama que se conoce acerca del tema a evaluar; esta sección nos otorgará los antecedentes, la pregunta de investigación, y nos deja echar un vistazo a cómo los autores buscarán llenar el vacío en el conocimiento propuesto una vez que este trabajo se finalice.
Posteriormente, la recomendación es acudir a la sección de resultados e inclusive buscar las figuras y tablas expresadas. Aquí nos ilustrarán de forma esquemática el diseño del estudio, la cronología, los datos estadísticos y lo mas relevante: una simplificación de los hallazgos (que, en muchas ocasiones, cuando los manuscritos son de muy buena calidad, nos pueden otorgar gran parte de la información que necesitamos saber). Específicamente, en esta sección de “resultados”, lo ideal es comenzar por la evaluación de las tablas y figuras y después dar lectura al texto redactado en este mismo apartado; la finalidad de seguir este método es formar un pensamiento crítico antes de leer lo que los autores busquen hacernos entender. Además, nos sirve para identificar cualquier irregularidad que se pudo haber producido durante la elaboración del trabajo.
Una vez que hayamos concluido con este apartado, continuaremos con la discusión y la conclusión. Aquí se nos presentará un breve resumen de la introducción (para darnos un “antes de este estudio”), otro resumen de los resultados (para darnos un “durante”) e incluso también se contrastarán estos con diversos hallazgos en otros manuscritos de distintos autores sobre la misma materia a tratar (este contraste nos otorgará un “después de este estudio”). En este punto, es importante que mantengamos ese pensamiento crítico con el que comenzamos a leer el trabajo para evitar únicamente guiarnos por lo que los autores nos quieren hacer entender con el “después de este estudio”; el propósito de este pensamiento crítico es evitar (en caso de que suceda) quedarnos con un sesgo que se puede presentar en la conclusión de los autores.
En caso de que aún nos queden dudas o inquietudes en este punto, nos acercaremos al apartado de materiales y métodos, para evaluar cuál fue la verdadera estrategia creada por los autores para llegar a dichos resultados.
Continuaremos ahora con una evaluación personal. En otras palabras, tras la lectura en este orden, buscaremos identificar cuáles son nuestras conclusiones personales. Esto, para evaluar si el trabajo tiene la evidencia suficiente y nos sirve para responder la pregunta que en primera instancia nos hizo acercarnos a este manuscrito en específico.
Casi para terminar, acudiremos a las referencias utilizadas; principalmente, buscaremos las que contradigan el trabajo que recién evaluamos, para que, de forma personal, podamos contrastar ambos estudios y evaluar qué generó dicho cambio y, a su vez, si este cambio es válido.
Finalmente, regresaremos a los apartados del título y abstract para ponderar si los autores plasmaron de forma correcta el trabajo realizado. Llegado este punto, nos puede servir como herramienta el realizar un resumen sobre lo que entendimos de la lectura, para, como bien lo menciono, continuar con el pensamiento crítico.
Tener el conocimiento de la mejor evidencia actualizada, pero sin dejar de lado los conocimientos esenciales, los “artículos clásicos”, pues gracias a estos podemos entender todo lo que hoy en día innova a la medicina.
Nos sirven para comprender, de forma contextualizada, el porqué de distintos escenarios en el área de la salud.
Ya para finalizar, el Dr. Oscar Arias nos comparte, a través de un artículo de su autoría, publicado en la revista npj Parkinson's Disease del portafolio de Nature, un ejemplo más extenso sobre cómo leer e interpretar un artículo médico.
A continuación, y aclarando lo anteriormente mencionado, una descripción gráfica y simplificada sobre cómo leer y obtener la mejor información de un artículo científico:

Especial agradecimiento al Dr. Oscar Arias por su apoyo y colaboración en la realización de esta columna.