En Argentina, los cigarrillos electrónicos (CE) NO están autorizados como producto de consumo ni como herramienta de cesación tabáquica. La ANMAT, mediante la Disposición 3226/2011, prohíbe su importación, distribución, comercialización, publicidad y promoción en todo el territorio nacional. Por lo tanto, el uso de cigarrillos electrónicos NO forma parte de la práctica clínica permitida ni recomendada en el país.
Este artículo NO sugiere, NO avala y NO recomienda el uso de cigarrillos electrónicos bajo ninguna circunstancia. Su propósito es estrictamente informativo y constituye un resumen académico de literatura internacional publicada por organismos y revisiones de otros países. En Argentina, la normativa sanitaria vigente prohíbe completamente su uso, por lo cual este material NO es aplicable a la práctica clínica nacional.
La finalidad es aportar una síntesis académica para profesionales de la salud, sin implicar cambios en las recomendaciones clínicas argentinas.
Resumen |
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Los cigarrillos electrónicos (CE) no son inocuos. Vapear es perjudicial para la salud. Los cigarrillos electrónicos liberan sustancias tóxicas que dañan el sistema respiratorio, generan dependencia y pueden desencadenar eventos graves como EVALI. No existe ningún nivel seguro de uso ni evidencia que permita considerarlos inocuos o aceptables en ningún contexto. Diversos estudios internacionales describen exposición a compuestos tóxicos, riesgo de dependencia nicotínica, irritación de vías aéreas y potencial carcinogénico. El mensaje sanitario continúa siendo categórico: la mejor opción para la salud siempre es NO fumar y NO vapear. No existen pruebas sobre seguridad a largo plazo, y el impacto en jóvenes, embarazadas y personas vulnerables es especialmente preocupante. Las políticas de salud pública en distintos países se orientan a limitar el acceso, regular sabores, proteger a menores y reforzar estrategias de cesación basadas en evidencia robusta. |
1) Riesgos respiratorios y toxicidad: literatura internacional |
Investigaciones extranjeras han identificado:
- Formaldehído, acroleína, nitrosaminas y metales pesados en aerosoles de CE.
- Irritación respiratoria, broncoespasmo y exacerbaciones en personas con asma.
- Riesgo de EVALI, especialmente con productos adulterados o no regulados.
- Dependencia nicotínica con patrones de uso intensivos.
Ningún dispositivo elimina la exposición a tóxicos.
2) Potencial carcinogénico |
Aunque sin combustión, diversos trabajos demostraron:
- Producción de aldehídos a altas temperaturas.
- Emisión de compuestos carbonílicos con potencial carcinogénico.
- Partículas ultrafinas capaces de inducir daño celular.
La ausencia de combustión no equivale a seguridad. Aunque el CE no genera combustión, varios estudios han detectado compuestos con potencial carcinogénico en los aerosoles. Algunas evidencias son las siguientes:
- Goniewicz ML y col. (2014): midieron niveles de carbonilos, compuestos orgánicos volátiles, nitrosaminas y metales en el vapor de CE. Encontraron que los niveles eran entre 9 y 450 veces menores que en el humo de cigarrillos, pero no eran cero.
- Jensen RP y col. (2015): en ciertas condiciones de dispositivo se detectó formaldehído en el aerosol de CE.
- Conklin DJ y col. (2018): describen cómo en degradación térmica pueden generarse aldehídos (formaldehído, acroleína, acetaldehído), compuestos relevantes por su toxicidad pulmonar/cardiovascular.
- Sahu R y col. (2023): revisión que advierte que el riesgo carcinogénico del CE sigue siendo un tema de debate, dada la presencia de compuestos capaces de dañar ADN y promover procesos cancerígenos.
- Szukalska M y col. (2020): revisan evidencia de compuestos tóxicos del CE y los posibles efectos sobre vías respiratorias altas y riesgo neoplásico comparado con fumadores.
3) Mensaje comprensible para el paciente |
"Vapear no es inocuo. Si no fumás, no empieces. Si fumás, la mejor opción es dejar por completo con acompañamiento profesional. No existe forma segura de inhalar aerosoles, químicos o nicotina. El objetivo sanitario siempre es cero exposición: ni humo, ni aerosol".
4) Consideraciones de salud pública |
En distintos países se han implementado restricciones de sabores para reducir atractivo en jóvenes, límites de concentración de nicotina, controles estrictos sobre marketing y dispositivos, campañas que recalcan que vapear NO es seguro.
Actualizado con evidencia disponible hasta septiembre 2025.
ACLARACIÓN INSTITUCIONAL: Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente personales y no representan la postura ni la opinión institucional de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), ni de sus comités, ni de la Universidad de Buenos Aires, ni del Hospital Argerich, ni de ningún otro organismo o entidad.
* Amelia Zarauza es médica pediatra (UBA), alergóloga e inmunóloga clínica. Especialista en Salud y Ambiente. Subdirectora de la Carrera de Médico Especialista en Alergia e Inmunología – UBA. Responsable del Área de Alergia a Fármacos del Hospital Argerich. Docente universitaria en la UNLaM. Realiza práctica asistencial en pediatría y también es instructora en mindfulness para profesionales de la salud y comunidades educativas.