Aclaración: Este artículo constituye una contribución clínica independiente de carácter personal, elaborada desde mi práctica asistencial y basada en literatura internacional revisada. Las opiniones aquí expresadas son propias y no representan posiciones institucionales. Su finalidad es ofrecer criterios orientativos para colegas que enfrentan casos compatibles con injuria pulmonar asociada al vapeo (EVALI), compartiendo mi experiencia clínica en el abordaje de esta patología emergente.
Este documento no constituye una guía clínica oficial, no establece recomendaciones normativas de cumplimiento obligatorio, y debe interpretarse como un aporte para la discusión profesional y la toma de decisiones clínicas individualizadas.
El vapeo representa un riesgo real y demostrado para la salud pulmonar. La injuria pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos (EVALI, por las siglas en inglés de E-cigarette or Vaping product use-Associated Lung Injury) es una entidad clínica grave, potencialmente mortal, directamente vinculada al uso de dispositivos de vapeo.
La evidencia internacional demuestra de manera consistente y contundente que vapear NO es seguro, que expone al pulmón a aerosoles tóxicos capaces de generar daño alveolar agudo severo, y que puede dejar secuelas funcionales persistentes y discapacitantes durante semanas, meses o incluso de forma permanente en algunos casos.
Este análisis clínico está basado en mi experiencia asistencial directa con pacientes afectados y en la evidencia internacional disponible, incluyendo documentos de orientación
clínica elaborados por organismos como los CDC (Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos), guías de manejo clínico publicadas en revistas especializadas, y protocolos de abordaje de otros sistemas de salud.
El acetato de vitamina E —espesante presente en muchos líquidos para vapeo con THC del mercado informal— ha sido identificado como agente fuertemente asociado a cuadros severos de injuria pulmonar. Su inhalación genera inflamación severa, daño alveolar difuso y deterioro significativo de la capacidad de difusión pulmonar.
EVALI sigue siendo un diagnóstico de exclusión, sin biomarcadores específicos y con patrones clínicos e imagenológicos variables. En la práctica cotidiana se observan pacientes —sobre todo adolescentes y adultos jóvenes— con disnea progresiva, hipoxemia, síntomas gastrointestinales y compromiso sistémico. Incluso tras la estabilización inicial, muchos presentan intolerancia al ejercicio, tos persistente o alteraciones funcionales respiratorias prolongadas.
La minimización de riesgos o la percepción de "menor daño" respecto al tabaco convencional no se sostiene frente a la evidencia de casos graves y muertes documentadas. Por su gravedad clínica, su potencial para causar discapacidad permanente, la posibilidad de evolución fatal en casos severos, y el riesgo de recaídas al r reanudar el vapeo, EVALI requiere un seguimiento estructurado, sistemático y bien definido.
La única medida preventiva efectiva es la cesación completa y definitiva del vapeo.
EVALI es una patología grave y potencialmente mortal que NO existía antes de la introducción masiva de dispositivos de vapeo. Se define como un daño pulmonar agudo vinculado al vapeo, cuando no existe otra causa que explique el cuadro. Puede manifestarse mediante los siguientes patrones:
- Neumonitis
- Daño alveolar difuso (DAD)
- Bronquiolitis
- Neumonía organizada (OP)
El curso clínico puede ser rápido o tórpido, y la literatura describe alteraciones funcionales respiratorias persistentes en el seguimiento posagudo. La reducción de la DLCO (capacidad de difusión de monóxido de carbono) es la anormalidad funcional más frecuentemente reportada en pacientes con EVALI. En estudios de seguimiento, se ha documentado que la mayoría de los pacientes presenta reducción de la DLCO (65 % en una serie de 23 pacientes; 15 de 23 con DLCO <75 % de lo predicho), incluso cuando otros parámetros espirométricos se han normalizado.
Esta alteración puede persistir durante meses: se han reportado reducciones persistentes incluso 100 a 200 días después de la hospitalización. Se han reportado además:
- Recaídas durante el descenso de corticoides
- Recaídas tras retomar el vapeo
- Síntomas prolongados pese a la mejoría inicial
- Dificultad para recuperar la tolerancia al ejercicio
Por esto, el seguimiento clínico posagudo debe ser estrecho y sostenido, con evaluación funcional que incluya específicamente la medición de DLCO.
- Anamnesis dirigida
Debe realizarse en un clima de confianza y sin juicio, dado que muchos pacientes —en especial adolescentes— ocultan el consumo.
Preguntas clave:
- Tipo de dispositivo (electrónico, pod, descartable, mod)
- Sustancias: nicotina, THC, CBD, saborizantes, aceites
- Origen: mercado informal o redes sociales (muy frecuente en jóvenes)
- Frecuencia y último uso
- Síntomas digestivos (presentes en más del 80 % de los pacientes)
- Consumo concomitante de tabaco o cannabis
- Antecedentes de asma o enfermedad pulmonar
- Examen físico
Signos de gravedad:
- SatO₂
- Trabajo respiratorio
- Crepitantes o sibilancias
- Evaluación general y abdominal
- Estudios obligatorios
Gasometría arterial
Laboratorio completo con hemograma, función renal, hepatograma y reactantes de fase aguda
Radiografía de tórax (siempre)
Panel viral respiratorio que incluya: SARS-CoV-2, Influenza A y B, Virus respiratorio sincicial, otros patógenos respiratorios según disponibilidad local
Según gravedad clínica: Tomografía computarizada de tórax de alta resolución (TCAR), Broncoscopia con lavado broncoalveolar en casos seleccionados, Cultivos (sangre, esputo si es productivo)
- Leve
SatO₂ ≥ 95% en aire ambiente
Sin dificultad respiratoria
- Moderado
SatO₂ 90–94 % en aire ambiente
Taquipnea o disnea
Requiere internación
- Grave
SatO₂ < 90% en aire ambiente
Insuficiencia respiratoria aguda
Requiere Unidad de Terapia Intensiva (UTI)
Nota: El control clínico presencial en 24-48 horas tras el alta hospitalaria es obligatorio para todos los pacientes.
⮕ Corticoides sistémicos
Los corticoides sistémicos constituyen el eje central del tratamiento en casos moderados y graves. En pacientes hospitalizados con compromiso moderado a severo:
Metilprednisolona 40-80 mg/día vía endovenosa
o
Prednisona 40-60 mg/día vía oral
La duración total del tratamiento deber ser de 10-14 días con descenso progresivo escalonado.
En pacientes ambulatorios seleccionados (solo casos excepcionales leves):
- Prednisona 40 mg/día vía oral durante 5-7 días
- Control clínico presencial obligatorio en 24-48 horas
Consideraciones críticas: No iniciar corticoides hasta haber descartado infección bacteriana mediante:
- Evaluación clínica completa
- Laboratorio con hemograma y reactantes de fase aguda (proteína C reactiva, procalcitonina si está disponible)
- Cultivos cuando estén clínicamente indicados
- En casos de duda diagnóstica, considerar antibioticoterapia empírica inicial en forma concomitante
Las recaídas durante el descenso de corticoides son frecuentemente reportadas en la literatura. La suspensión prematura o descenso muy rápido puede asociarse con recurrencia de síntomas.
⮕ Antibioticoterapia
Utilizar únicamente si existe sospecha fundada de neumonía bacteriana o sobreinfección, basándose en criterios clínicos, imagenológicos y de laboratorio..
⮕ Oxigenoterapia y soporte respiratorio
Según gravedad del compromiso: oxigenoterapia por cánula nasal, alto flujo, ventilación mecánica no invasiva (VMNI) o ventilación mecánica invasiva (VMI).
- A las 48 horas del alta hospitalaria:
Reevaluación clínica completa presencial
Prueba de marcha de 6 minutos
Confirmación enfática de suspensión definitiva del vapeo
Ajuste de dosis de corticoides según evolución
- A las 2 semanas:
Espirometría
Radiografía de tórax si persisten síntomas respiratorios
Refuerzo de estrategias de cesación del vapeo con soporte psicológico
- Entre 1 y 3 meses post-alta:
Espirometría completa con curva flujo-volumen
Determinación de DLCO (capacidad de difusión de monóxido de carbono)
Radiografía de tórax
TCAR si hay persistencia de síntomas, alteraciones funcionales o hallazgos radiológicos
La reducción de la DLCO es la alteración funcional más frecuentemente reportada en el seguimiento de pacientes con EVALI y puede persistir durante semanas o meses, incluso tras normalización de la espirometría convencional y la resolución de las imágenes radiológicas. Requiere seguimiento hasta su normalización completa o estabilización.
El manejo ambulatorio requiere estricta selección de pacientes y debe cumplir TODOS los siguientes criterios simultáneamente:
- SatO₂ ≥ 95% en aire ambiente de forma sostenida
- Ausencia total de dificultad respiratoria
- Acceso garantizado a control médico presencial en menos de 24-48 horas
- Buen soporte y supervisión familiar confiable
- Capacidad de comprensión y adherencia al tratamiento
- Posibilidad de traslado rápido en caso de deterioro clínico
Ante cualquier duda sobre la evolución clínica, la estabilidad hemodinámica, el contexto sociofamiliar o la capacidad de seguimiento ambulatorio, debe privilegiarse la internación. El umbral para decidir hospitalización debe ser bajo dada la potencial gravedad de EVALI y la posibilidad de deterioro clínico rápido e impredecible.
Los pacientes con EVALI pueden presentar:
- Reducción persistente de DLCO (semanas a meses)
- Intolerancia al ejercicio prolongada
- Síntomas respiratorios persistentes (tos, disnea de esfuerzo)
- Lesiones estructurales residuales (bronquiolitis, neumonía organizada residual)
- Impacto psicológico significativo (ansiedad, estrés, síntomas depresivos)
Estos pacientes requieren seguimiento multidisciplinario con neumología, clínica médica, salud mental y programas de rehabilitación respiratoria cuando esté indicado.
La prevención de recaídas requiere un abordaje integral que incluya:
- Suspensión total y definitiva del vapeo (única medida efectiva)
- Abordaje psicológico individual y/o grupal
- Tratamiento especializado de adicciones cuando corresponda
- Apoyo y educación familiar
- Manejo adecuado del asma de base si el paciente es asmático
- Seguimiento clínico estrecho y sostenido en el tiempo
El abordaje de EVALI en población pediátrica y adolescente presenta particularidades específicas: subregistro frecuente del consumo real de vapeo, vulnerabilidad aumentada al mercado informal y productos adulterados, necesidad de entrevistas privadas (sin presencia de padres inicialmente) para favorecer sinceramiento, controles clínicos más frecuentes que en adultos, enfoque psicosocial intensivo con intervención multidisciplinaria, educación dirigida a la familia sobre riesgos reales del vapeo, coordinación con equipos escolares cuando sea pertinente.
EVALI es una patología grave, potencialmente mortal, directamente causada por el vapeo.
Su manejo requiere un enfoque clínico sistemático que incluya diagnóstico exhaustivo con exclusión rigurosa de otras causas, tratamiento adecuado basado en corticoides sistémicos en casos moderados a severos, seguimiento funcional respiratorio prolongado hasta normalización completa o estabilización, y estrategias claras, persistentes e insistentes de cesación definitiva del vapeo.
La alteración funcional más frecuentemente reportada y persistente es la reducción de la DLCO, que puede mantenerse por semanas o meses incluso tras la normalización de la espirometría convencional y la resolución de las imágenes, por lo que exige seguimiento estrecho hasta su normalización. La tolerancia al ejercicio puede verse comprometida durante períodos prolongados.
La cesación completa y definitiva del vapeo es la única medida que previene recaídas y nueva injuria pulmonar. La coordinación entre equipos respiratorios, clínicos, de salud
mental y de abordaje de adicciones es fundamental para lograr la recuperación del paciente y prevenir recurrencias.
El vapeo no es una alternativa segura al tabaco. Los profesionales de la salud tenemos la responsabilidad de informar claramente sobre estos riesgos y asistir a nuestros pacientes en la cesación de ambas formas de consumo.
Este artículo representa mi contribución personal al abordaje de esta patología emergente, con el objetivo de aportar herramientas prácticas a colegas que enfrenten casos similares en su práctica clínica cotidiana.
Declaración de conflictos de interés: La autora declara no tener conflictos de interés económicos, comerciales o de otra índole relacionados con el contenido de este artículo. No ha recibido financiamiento ni apoyo de ninguna entidad pública o privada para la elaboración de este documento.
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