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/ Publicado el 4 de enero de 2026

Herramientas para la consulta

Alimentación y salud respiratoria en pediatría

La alimentación es un factor modificable clave en la evolución de las enfermedades respiratorias alérgicas (asma y rinitis). Este artículo, basado en el eje intestino–pulmón, ofrece herramientas prácticas para la consulta pediátrica.

Indice
1. Contenido
2. Referencias bibliográficas

Introducción

En la consulta diaria, observamos cómo las alergias y el asma están influenciados por múltiples factores. Mientras la genética y el ambiente son ampliamente reconocidos, la alimentación emerge como un factor modificable que impacta significativamente en la evolución de estas patologías.

Este artículo ofrece herramientas prácticas basadas en evidencia para integrar la evaluación nutricional en el manejo de niños con enfermedades respiratorias alérgicas.

¿Cuándo sospechar que la alimentación está afectando la salud respiratoria?

Aspectos clave en la anamnesis:

  • Asma o rinitis de difícil control a pesar de tratamiento adecuado
  • Consumo predominante de ultraprocesados (snacks, gaseosas, fast food)
  • Dietas de eliminación autoimpuestas o mal supervisadas
  • Sobrepeso u obesidad en pacientes asmáticos
  • Síntomas digestivos concurrentes
  • Infecciones respiratorias recurrentes

Preguntas útiles en consultorio:

  • ¿Qué desayunó/almorzó hoy?
  • ¿Cuántas veces por semana comen frutas y verduras frescas?
  • ¿Qué productos envasados consumen y con qué frecuencia?
  • En alergias alimentarias: ¿Quién supervisa la dieta? ¿Reciben suplementos?

Evidencia científica actual

  • Ultraprocesados y respuesta inflamatoria

Un análisis del NHANES mostró asociación entre el consumo de ultraprocesados y mayor prevalencia de asma y eczema en población pediátrica. Estos alimentos contienen aditivos, conservantes y AGEs que pueden actuar como desencadenantes proinflamatorios (Kong et al., 2022).

En la práctica clínica: consumo frecuente → peor control de asma y eczema.

  • Microbiota, inflamación y eje intestino–cerebro–pulmón

La evidencia actual muestra que la microbiota intestinal regula la respuesta inflamatoria, el neurodesarrollo y la inmunomodulación sistémica en pediatría (Borrego-Ruiz & Borrego, 2024). Esto influye de manera directa en la evolución del asma y la marcha alérgica.

  • Dietas de eliminación y riesgos nutricionales

Los niños con alergias alimentarias que siguen dietas restrictivas sin supervisión pueden presentar déficits en vitaminas D y E, zinc y ácidos grasos omega-3, afectando la  función inmune (Meyer, 2018). Siempre hay que evaluar quién supervisa la dieta.

  • Inflamación sistémica y antioxidantes

Un patrón alimentario rico en frutas, verduras y frutos secos reduce las citoquinas proinflamatorias (IL-1β, TNF-α, IL-6), clave en el fenotipo Th2 (Rodrigues et al., 2023).

  • Eje intestino–pulmón y fibra prebiótica

La fermentación de fibra produce ácidos grasos de cadena corta (especialmente butirato), que reducen la hiperreactividad bronquial y favorecen la diferenciación de células T reguladoras (Treg), esenciales en la modulación de la respuesta alérgica (Trompette et al., 2014).

  • Obesidad y función respiratoria

La obesidad genera inflamación crónica de bajo grado mediada por adipocinas, reduce la capacidad pulmonar y empeora el control del asma (Menegati et al., 2023).

Recomendaciones nutricionales prácticas

¿Qué promover? Frutas y verduras, alrededor de 5 porciones/día, priorizando colores variados. También pescados grasos: 2–3 veces/semana. El aceite de oliva extra virgen como grasa principal y los frutos secos en un puñado pequeño por día desde los 4–5 años. Las legumbres: 2–3 veces/semana, optando por cereales integrales en lugar de refinados.

¿Qué limitar? Ultraprocesados, bebidas azucaradas, comidas rápidas, exceso de lácteos en niños con alergia o intolerancia.

También hay que establecer estrategias por grupos etarios. En los lactantes se recomienda la introducción diversificada y progresiva de alergénicos según guías AAP. Hay que promover lactancia exclusiva hasta los 6 meses.

En preescolares y escolares hay que involucrarlos en la preparación de comidas. Es importante limitar los procesados en las viandas escolares y fomentar el modelo familiar como ejemplo.

Para los adolescentes, respetar la autonomía alimentaria e identificar dietas restrictivas riesgosas es esencial. También supervisar el uso de apps de nutrición.

Suplementación: ¿cuándo considerarla?

Sobre la vitamina D, considerar dosaje y suplementación cuando:

  • 25-OH vitamina D <20 ng/ml
  • Asma de difícil control
  • Múltiples alergias alimentarias
  • Infecciones respiratorias recurrentes
  • Escasa exposición solar

El omega-3 se considera cuando hay bajo consumo de pescado más un asma mal controlada.

Los probióticos (L. rhamnosus, B. lactis) en la dermatitis atópica moderada/severa, una antibioticoterapia prolongada o síntomas digestivos asociados.

Algoritmo de abordaje nutricional en niños con asma/alergia respiratoria

1. Evaluación inicial:

Patrón alimentario habitual

Frecuencia de ultraprocesados

Consumo de frutas/verduras

Dietas restrictivas (quién las supervisa)

Peso y talla → evaluar sobrepeso u obesidad

Síntomas digestivos

2. Clasificación:

Alimentación adecuada: reforzar hábitos saludables

Alimentación inadecuada + factores de riesgo (obesidad, dieta muy restrictiva, predominio de ultraprocesados, múltiples alergias alimentarias) → Derivación a nutrición + enfoque multidisciplinario.

3. Intervenciones en consultorio:

Educación en alimentos proinflamatorios

Revisión de técnica inhalatoria

Recomendación de actividad física

Dosaje de vitamina D cuando corresponda

4. Reevaluación a los 3 meses:

Control sintomático del asma/rinitis, ver cambios en IMC, adherencia a los cambios de hábitos y se hacen ajustes del plan nutricional. La evaluación psicológica si hay dietas restrictivas graves es un considerando.

Caso clínico ilustrativo de un paciente de 8 años con diagnósticos de asma persistente moderada + rinitis alérgica.

Motivo de consulta: exacerbaciones frecuentes (4 en 6 meses) a pesar de corticoides inhalados.

En la evaluación hay peso: percentil 85 → sobrepeso; consumo elevado de galletitas, alfajores, snacks, bebidas azucaradas fast food los fines de semana, consumo de frutas/verduras: 2–3 veces/semana; actividad física escasa; técnica inhalatoria deficiente.

Intervención:

1. Reentrenamiento en técnica inhalatoria y revisión de adherencia

2. Derivación a nutrición + plan mediterráneo adaptado

3. Educación familiar sobre inflamación y ultraprocesados

4. Recomendación de caminatas/juego activo 3–4 veces/semana

Evolución esperada a 6 meses: peso en percentil 75, solo 1 exacerbación leve, FEV1: de 78 % a 89 %, menor uso de broncodilatador, incorporación estable de frutas/verduras, reducción marcada de ultraprocesados.

El abordaje nutricional no reemplaza la medicación, pero potencia su efectividad y mejora la evolución del asma.

Conclusiones

La medicina actual exige mirar al niño en su contexto: el entorno que lo rodea, la alimentación que lo nutre, la calidad del aire que respira, la microbiota que lo acompaña y la
historia que lo atraviesa.

Es desde esa mirada pediátrica —donde convergen la alergología, la inmunología, la salud respiratoria y la medicina ambiental— que podemos ofrecer un cuidado  verdaderamente preventivo, humano y basado en evidencia.