Noticias médicas
Publicado el 3 de julio de 2002
Para el tratamiento de aneurismas
Una moderna cirugía, desaprovechada
A pesar de sus ventajas, la preservación valvular no se usa en forma habitual.
Tal es el caso de la variante más moderna de corrección quirúrgica para los aneurismas de aorta ascendente asociados a una insuficiencia de la válvula aórtica. Si bien dicha técnica fue desarrollada en Inglaterra hace ya más de una década para revertir esta alteración que pone en peligro la vida del paciente, su uso no ha logrado convertirse en una práctica convencional en la Argentina.
"A diferencia de la forma habitual de tratamiento, esta moderna técnica permite conservar la válvula aórtica del paciente, lo que implica a posteriori un riesgo menor de hemorragias y de infecciones", dijo a LA NACION el doctor Daniel Navia, jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca del Instituto Cardiovascular Buenos Aires (ICBA), que recientemente dirigió un curso de actualización en el que abordó el uso de esta técnica.
"A pesar de que constituye una alternativa más moderna y conservadora, como es una técnica muy artesanal y demandante no se realiza de modo habitual en nuestro medio."
Alternativa conservadora
El llamado aneurisma de aorta ascendente con compromiso de la válvula aórtica es frecuente en pacientes que presentan una tendencia congénita a sufrir alteraciones de los tejidos conectivos, como quienes padecen el síndrome de Marfan.
Por la válvula aórtica salen del corazón nada menos que de tres a cinco litros de sangre por minuto.
"Cuando esta válvula pierde la capacidad de cerrarse herméticamente, el corazón comienza a agrandarse y los síntomas avanzados se asemejan a los de la insuficiencia cardíaca -explicó el doctor Navia-. Ahora, cuando además esta insuficiencia valvular es resultado de una dilatación de la aorta causada por un aneurisma, la situación se complica."
En los casos en que el diámetro de la aorta supera los cinco centímetros (lo normal son tres centímetros) existe un alto riesgo de ruptura, cuyas consecuencias pueden ser fatales.
"Frente a esto, lo que hacemos desde hace muchos años es cambiar la aorta ascendente y su válvula por un tubo protésico y una válvula mecánica -apuntó el doctor Navia-. Pero esta intervención (denominada operación de Bental) implica que de ahí en más el paciente debe tomar medicación anticoagulante de por vida, lo que eleva el riesgo de sufrir hemorragias e infecciones."
Sin embargo, existe una forma más moderna de abordar el problema que evita la necesidad de reemplazar la válvula aórtica, junto con sus indeseables consecuencias. "Este método emplea técnicas de preservación quirúrgica para la válvula que hacen innecesario medicar al paciente con anticoagulantes, lo que disminuye las chances de sangrados e infecciones a largo plazo", explicó el cirujano cardiovascular.
El desafío consiste, primero, en identificar (mediante un ecocardiograma) aquellos pacientes con aneurisma de aorta ascendente en los que la válvula aorta no presenta alteraciones propias que demandan su reemplazo, y luego en recurrir a técnicas que permitan su conservación.