El análisis del fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre la prohibición de la venta y el uso de "la píldora del día después", por considerarla abortiva, nuevamente lesiona la alicaída e ineficiente política de salud reproductiva de nuestro país. La anticoncepción de emergencia ocupa un lugar muy importante cuando ha habido un coito sin protección, el método utilizado ha fracasado o se ha utilizado de manera incorrecta. Casi la totalidad de los coitos coercitivos o las violaciones suele ser no protegida. Por ello constituye una herramienta de innegable valor a la hora de evitar los embarazos no planificados, dado que muchos de ellos culminan en un aborto inseguro con consecuencias significativas para la salud y la vida de las mujeres.
En los últimos años, las organizaciones internacionales más importantes en salud reproductiva, incluyendo la Organización Mundial de la Salud, han trabajado con renovado vigor para que la anticoncepción de emergencia se encuentre disponible con facilidad y para que haya un mayor conocimiento por parte de los proveedores y de las usuarias sobre la utilización de estos métodos.
Mientras nuestra Corte Suprema de Justicia deliberaba al respecto, el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología lanzaba una campaña "sin precedente", de acuerdo con una publicación del Wall Street Journal, para expandir el acceso a la anticoncepción de emergencia. Los 40.000 miembros de este colegio recibían una carta donde se les urgía sobre la necesidad de prescribir esta medicación en caso de "emergencias".
Anticoncepción
Los anticonceptivos orales, sea que se tomen en un régimen diario o en una dosis concentrada en una situación de emergencia, evitan el embarazo y no producen abortos, por lo tanto es bueno que pensemos a quién beneficia y a quién perjudica este fallo.
El método anticonceptivo utilizado por cada miembro de una pareja es responsabilidad propia de ellos y el Estado y las administraciones que se ocupan de la salud deberían promover la información de cada uno de los métodos y proveerlos en forma gratuita.
Por último, los esfuerzos deben estar dirigidos a reducir el número de abortos y la manera más efectiva para lograrlo es incrementando el acceso a la anticoncepción. Una vez más, este fallo toma la dirección contraria a las necesidades de las mujeres en edad reproductiva.