Aunque las cifras son brutales, las sociedades, incluidas las mismas mujeres, todavía no reaccionan frente al tema con la energía que exige: según un estudio difundido ayer por la Organización Mundial de la Salud, una de cada seis mujeres es víctima de violencia doméstica en el mundo. El documento se conoció en vísperas del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, que se conmemora hoy.
Este informe —que fue presentado en Londres y en Ginebra— es el primero a nivel mundial que evalúa la extensión de la violencia doméstica, su efecto sobre la mujer y la respuesta de gobiernos y comunidades. En este sentido, en uno de sus párrafos critica a los gobiernos porque "en muchos casos ven el problema como un tema privado y no quieren implicarse".
La investigación se basó en entrevistas realizadas durante siete años a 24.000 mujeres de diez países: Bangladesh, Brasil, Etiopía, Japón, Namibia, Perú, Samoa, Serbia y Montenegro, Tailandia y la República de Tanzania.
"El estudio demuestra que las mujeres están más expuestas al peligro de la violencia en sus propios hogares que en la calle", fue la primera conclusión que expuso el doctor Lee Jong-Wook, director general de la OMS. "Esto tiene repercusiones muy serias en los planes de salud femenina", agregó el experto, para quien el informe demuestra "cuán importante es dar a conocer el problema de la violencia doméstica y tratarlo como un tema gravísimo de salud pública".
Según esta investigación, una de cada seis mujeres en el mundo es víctima de abusos físicos y psicológicos, que incluyen lesiones, magulladuras, quemaduras, roturas de cráneo, mandíbulas dislocadas, violación y miedo.
Los índices de esta violencia oscilan entre el 15% en Japón y el 71% en Etiopía, y aunque se trata de un problema global, según el documento "la violencia doméstica prevalece entre las poblaciones con menos estudios y en países con ingresos más bajos".
Del total de las mujeres consultadas, entre el 4 y el 12% admitió haber sido golpeada durante su embarazo, en más del 90% de las veces por el padre del hijo por nacer. Además, un 20% dijo que a pesar de los golpes recibidos nunca reportó esa violencia. ¿Las causas? Porque la consideran normal o porque temen perder a sus hijos.
Joy Phumaphi, subdirectora general de Salud de Familia y Comunidad de la OMS, sumó otra razón: "Estas mujeres no tienen un sitio donde acudir. Todas las puertas se les cierran y se sienten tan arrinconadas que sufren trastornos mentales", dijo. Y agregó: "Muchas de ellas terminan intentando suicidarse y algunas lo consiguen".
Phumaphi también difundió una de las conclusiones más dolorosas de la investigación: un chico que crece en un ambiente en el que la violencia doméstica está aceptada como la norma —dijo la funcionaria— "la practicará, repitiéndola".