"Durante más de 10 años deambulé por distintos consultorios médicos. Cada oftalmólogo que visitaba me recetaba un nuevo par de anteojos y, sin embargo, veía cada vez peor. En los últimos tiempos ya no soportaba los lentes de contacto y tampoco podía trabajar todo el día frente a la computadora. Estaba muy angustiado, hasta que finalmente un especialista dio en la tecla."
Hace poco más de un año, a Manuel Tomeo, un experto en informática de 48 años, le diagnosticaron queratocono, una deformación genética de la estructura de la córnea, que adquiere la forma de cono, y que en la Argentina afecta a una de cada 1800 personas.
La intolerancia a los lentes de contacto, la necesidad de cambiar de anteojos más de una vez por año y el frotarse excesivamente los ojos suelen ser los primeros síntomas de la enfermedad, que si bien puede manifestarse a partir de los 10 años alcanza su máximo desarrollo entre los 18 y los 38 años.
Hasta 2002, la única alternativa en nuestro país frente al queratocono avanzado era el trasplante de córnea, un procedimiento quirúrgico con algunas desventajas, como la dificultad de conseguir un donante, los peligros de infección o el prolongado período de recuperación.
Por eso, para Tomeo, como también para otros pacientes en la misma situación, el tratamiento indicado fue el implante de anillos intracorneales, que consiste en colocar dos segmentos semicirculares de acrílico para corregir la forma de la córnea y, en consecuencia, mejorar la visión.
"La experiencia en la Argentina tiene alrededor de tres años, lo cual en medicina significa muy poco tiempo, pero en la mayoría de los casos tratados se observó que la evolución de la enfermedad se detiene. Otra ventaja del tratamiento es su condición reversible. Es decir que si el implante tuviera un resultado negativo los anillos podrían extraerse y todo volvería a la normalidad, sin dejar secuelas ni destruir ningún tejido", enfatiza el doctor Gustavo Cremona, jefe de la Sección de Córnea del Hospital de Clínicas.
Allí, en el marco de la Semana del Queratocono, que comienza mañana, quienes concurran al hospital podrán realizarse estudios de alta complejidad con el fin de tener un diagnóstico personalizado de esta enfermedad (informes: (011) 5950-8774).
Es importante identificar que el queratocono tiene distintos grados de desarrollo. Como las manifestaciones más evidentes son el astigmatismo y la miopía, en los estadios más bajos se la combate con la utilización de anteojos o lentes de contacto blandas.
En este sentido, el doctor Carlos Argento, jefe de la División Oftalmológica de la misma institución, agrega: "El diagnóstico correcto se logra tras una topografía corneal, una especie de mapa con diferentes colores que indica cuál es el grado preciso de alteración. Es importante señalar esto, porque los anillos intracorneales no funcionan en todos los pacientes".
Entonces, ¿quiénes están en condiciones de someterse a este nuevo tratamiento quirúrgico? "Uno de los requisitos es que la córnea pueda resistir el implante, es decir, no debe estar tan delgada ni tan débil. Y otro factor determinante es la intolerancia a los lentes de contacto". Según Argento, el tratamiento ayuda a retrasar el injerto de córnea, "y, de acuerdo con el seguimiento de nuestros pacientes, el 90% mejoró la agudeza visual y la tolerancia a los lentes".
Para quienes ya tienen diagnóstico de queratocono, el próximo jueves se realizarán intervenciones en el Hospital de Clínicas con la participación del oftalmólogo brasileño León Grupenmacher, que ya ha colocado más de 2000 anillos intracorneales.
Alternativas
El cross linking y el injerto parcial también forman parte del menú de opciones. "La finalidad del cross linking es fortalecer la córnea, mediante la exposición a luz ultravioleta y la aplicación de vitamina B2. La combinación favorece el aumento de las fibras de colágeno, que son las principales constituyentes de la córnea", explica Argento, que no descarta la posibilidad de combinar el implante de anillos con este nuevo tratamiento. "Primero se fortalece la córnea y dos o tres meses después se colocan los anillos."
En el injerto parcial sólo se trasplantan las capas exteriores de la córnea, que suelen ser las más dañadas. "La única novedad en esta intervención, que aquí se realiza desde hace muchos años, es la técnica. Ahora, mediante el big-bubble [burbuja grande], se pueden extraer casi todas las capas, cerca de un 80 por ciento. Así, la entrecara de la córnea queda totalmente transparente, lo que disminuye en gran medida la probabilidad de rechazo", concluye Cremona.
Por Soledad Vallejos
De la Redacción de LA NACION
Como es la intervención
Cirugía ambulatoria
Se trata de una intervención que dura entre 15 y 30 minutos, con anestesia local. En general, las obras sociales cubren parte de la operación.
Aprobación
La técnica de implante de anillos fue aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) en 2002.
Síntomas
La intolerancia a los lentes de contacto, la necesidad de cambiar de anteojos más de una vez por año y la excesiva frotación de los ojos son los primeros síntomas.
Publicado el 5 de noviembre de 2005
Para el queratocono
Una cirugía que evita el trasplante de córnea
El implante de anillos intracorneales mejora la agudeza visual
Fuente: LA NACION | 06.11.2005 | Página 26 | Ciencia/Salud
"Durante más de 10 años deambulé por distintos consultorios médicos. Cada oftalmólogo que visitaba me recetaba un nuevo par de anteojos y, sin embargo, veía cada vez peor. En los últimos tiempos ya no soportaba los lentes de contacto y tampoco podía trabajar todo el día frente a la computadora. Estaba muy angustiado, hasta que finalmente un especialista dio en la tecla."
Hace poco más de un año, a Manuel Tomeo, un experto en informática de 48 años, le diagnosticaron queratocono, una deformación genética de la estructura de la córnea, que adquiere la forma de cono, y que en la Argentina afecta a una de cada 1800 personas.
La intolerancia a los lentes de contacto, la necesidad de cambiar de anteojos más de una vez por año y el frotarse excesivamente los ojos suelen ser los primeros síntomas de la enfermedad, que si bien puede manifestarse a partir de los 10 años alcanza su máximo desarrollo entre los 18 y los 38 años.
Hasta 2002, la única alternativa en nuestro país frente al queratocono avanzado era el trasplante de córnea, un procedimiento quirúrgico con algunas desventajas, como la dificultad de conseguir un donante, los peligros de infección o el prolongado período de recuperación.
Por eso, para Tomeo, como también para otros pacientes en la misma situación, el tratamiento indicado fue el implante de anillos intracorneales, que consiste en colocar dos segmentos semicirculares de acrílico para corregir la forma de la córnea y, en consecuencia, mejorar la visión.
"La experiencia en la Argentina tiene alrededor de tres años, lo cual en medicina significa muy poco tiempo, pero en la mayoría de los casos tratados se observó que la evolución de la enfermedad se detiene. Otra ventaja del tratamiento es su condición reversible. Es decir que si el implante tuviera un resultado negativo los anillos podrían extraerse y todo volvería a la normalidad, sin dejar secuelas ni destruir ningún tejido", enfatiza el doctor Gustavo Cremona, jefe de la Sección de Córnea del Hospital de Clínicas.
Allí, en el marco de la Semana del Queratocono, que comienza mañana, quienes concurran al hospital podrán realizarse estudios de alta complejidad con el fin de tener un diagnóstico personalizado de esta enfermedad (informes: (011) 5950-8774).
Es importante identificar que el queratocono tiene distintos grados de desarrollo. Como las manifestaciones más evidentes son el astigmatismo y la miopía, en los estadios más bajos se la combate con la utilización de anteojos o lentes de contacto blandas.
En este sentido, el doctor Carlos Argento, jefe de la División Oftalmológica de la misma institución, agrega: "El diagnóstico correcto se logra tras una topografía corneal, una especie de mapa con diferentes colores que indica cuál es el grado preciso de alteración. Es importante señalar esto, porque los anillos intracorneales no funcionan en todos los pacientes".
Entonces, ¿quiénes están en condiciones de someterse a este nuevo tratamiento quirúrgico? "Uno de los requisitos es que la córnea pueda resistir el implante, es decir, no debe estar tan delgada ni tan débil. Y otro factor determinante es la intolerancia a los lentes de contacto". Según Argento, el tratamiento ayuda a retrasar el injerto de córnea, "y, de acuerdo con el seguimiento de nuestros pacientes, el 90% mejoró la agudeza visual y la tolerancia a los lentes".
Para quienes ya tienen diagnóstico de queratocono, el próximo jueves se realizarán intervenciones en el Hospital de Clínicas con la participación del oftalmólogo brasileño León Grupenmacher, que ya ha colocado más de 2000 anillos intracorneales.
Alternativas
El cross linking y el injerto parcial también forman parte del menú de opciones. "La finalidad del cross linking es fortalecer la córnea, mediante la exposición a luz ultravioleta y la aplicación de vitamina B2. La combinación favorece el aumento de las fibras de colágeno, que son las principales constituyentes de la córnea", explica Argento, que no descarta la posibilidad de combinar el implante de anillos con este nuevo tratamiento. "Primero se fortalece la córnea y dos o tres meses después se colocan los anillos."
En el injerto parcial sólo se trasplantan las capas exteriores de la córnea, que suelen ser las más dañadas. "La única novedad en esta intervención, que aquí se realiza desde hace muchos años, es la técnica. Ahora, mediante el big-bubble [burbuja grande], se pueden extraer casi todas las capas, cerca de un 80 por ciento. Así, la entrecara de la córnea queda totalmente transparente, lo que disminuye en gran medida la probabilidad de rechazo", concluye Cremona.
Por Soledad Vallejos
De la Redacción de LA NACION
Como es la intervención
Cirugía ambulatoria
Se trata de una intervención que dura entre 15 y 30 minutos, con anestesia local. En general, las obras sociales cubren parte de la operación.
Aprobación
La técnica de implante de anillos fue aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) en 2002.
Síntomas
La intolerancia a los lentes de contacto, la necesidad de cambiar de anteojos más de una vez por año y la excesiva frotación de los ojos son los primeros síntomas.