Estas conclusiones derivan de los resultados de siete grupos que desarrollaron sus propios modelos de incidencia y mortalidad por cáncer de mama. El objetivo de los mismos era determinar hasta qué punto los cribados mamográficos y la nueva terapéutica habían contribuido a reducir la mortalidad por cáncer de mama en Estados Unidos, entre los años 1975 y 2000.
Aunque los resultados varían según los grupos investigadores, cada uno de ellos identificó los cribados mamográficos y las nuevas terapias farmacológicas adyuvantes, incluyendo tamoxifeno y la quimioterapia, como factores de supervivencia.
Durante el período estudiado, la mortalidad por cáncer de mama bajó un 21,3%. Según el modelo estadístico aplicado, el cribado mamográfico es responsable de un 28% a un 65% de esta reducción.
Los autores señalan que los resultados de los distintos grupos muestras diferencias cuantitativas, pero no cualitativas.
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MD Anderson Cancer Center
New England Journal of Medicine