Los expertos calculan que la mitad de los casos de abortos recurrentes no tiene causa conocida. Los médicos de la Universidad de Viena decidieron investigar cómo los genes que regulan la producción de citocina pueden afectar al riesgo de aborto y encontraron que mutaciones en el gen del antagonista del receptor de la interleucina 1, sobre todo la variante conocida como alelo 2, es más frecuente entre las mujeres que han experimentado al menos tres abortos.
Los autores sugieren que el cribado genético en busca de esta mutación ayudaría a identificar a las gestantes que presentan un riesgo aumentado.