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Published on August 6, 2026

Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos

Nueva guía clínica sobre síndrome compartimental agudo

La AAOS publicó una actualización de sus guías. Destaca el valor de la monitorización continua de la presión intracompartimental y propone un abordaje para la estabilización de fracturas asociadas.

Author: American Academy of Orthopaedic Surgeons

Fuente: Rosemont (IL): AAOS; 2025. Management of Acute Compartment Syndrome Evidence-Based Clinical Practice Guideline

La actualización 2025 de la Guía de Práctica Clínica (GPC) de la Academia Americana de Cirujanos Ortopedistas (AAOS) sobre el manejo del síndrome compartimental agudo (SCA) sintetiza evidencia científica sobre métodos de diagnóstico, como el monitoreo de presión intracompartimental y el uso de biomarcadores séricos. Además, evalúa la eficacia de la fasciotomía, el manejo de heridas mediante presión negativa y la estabilización de fracturas asociadas.

El SCA es una condición crítica, generalmente asociada a traumas de alta energía, donde el aumento de la presión intracompartimental compromete la circulación y la función tisular. La principal conclusión de esta actualización es que el diagnóstico del SCA sigue siendo un desafío clínico debido a la falta de criterios estándar, lo que a menudo lleva a utilizar la fasciotomía —un tratamiento de emergencia— como un sustituto diagnóstico (sesgo de diagnóstico).

Los puntos clave de la guía incluyen:

Diagnóstico por presión: Se mantiene un soporte moderado para el monitoreo de la presión intracompartimental (PIC), específicamente utilizando un umbral de presión diferencial (presión arterial diastólica menos PIC) > 30 mmHg para descartar el SCA.

Rol de los biomarcadores: Su utilidad es limitada; solo el lactato en vena femoral muestra evidencia moderada en casos de isquemia vascular aguda. No se recomiendan para guiar decisiones en presentaciones tardías.

Manejo quirúrgico: La prioridad absoluta es la descompresión completa, independientemente de la técnica de incisión utilizada. En casos de daño irreversible, la fasciotomía no está indicada.

Aplicación militar: Las lecciones aprendidas en combate han demostrado que la educación en fasciotomías y el uso de torniquetes han mejorado drásticamente las tasas de supervivencia.

Etiología y carga de la enfermedad

El SCA resulta de un aumento del contenido del compartimento (por edema o sangrado) que eleva la presión hasta detener el flujo capilar mioneural. Las causas comunes son las fracturas diafisarias de tibia (36 %), las lesiones de tejidos blandos (23 %), las fracturas de radio distal (10 %) y las lesiones por aplastamiento.

Los factores de riesgo son las fracturas de tibia o antebrazo, el género masculino y la edad menor de 35 años.

Las fracturas de tibia con SCA duplican la estancia hospitalaria y triplican los costos. A largo plazo, los pacientes suelen presentar hinchazón, disminución de la resistencia y dolor crónico, especialmente si requirieron injertos de piel.

Monitoreo de presión 

El monitoreo de la PIC es una herramienta esencial, especialmente cuando el examen clínico no es confiable.

Recomendación
Fuerza
Hallazgos
Monitoreo de PIC para diagnóstico
Moderada
El monitoreo asiste en el diagnóstico, aunque falta evidencia para un umbral de presión absoluta único.
Umbral de DP-PIC (PAD - PIC) > 30 mmHg
Moderada
Un diferencial mayor a 30 mmHg es útil para descartar el SCA. Un umbral < 30 mmHg por más de 2 horas tiene alta sensibilidad.
Monitoreo en pacientes obnubilados
Consenso
En ausencia de un examen clínico confiable, se recomienda el monitoreo continuo o repetido.
 

Biomarcadores médicos

La evidencia sobre el uso de marcadores séricos es limitada y varía según el tipo de lesión:

  • Trauma de extremidad inferior: La mioglobinuria y los niveles de troponina sérica podrían asistir en el diagnóstico (evidencia limitada).
  • Isquemia vascular aguda: La concentración de lactato en la vena femoral, muestreada durante la embolectomía quirúrgica, asiste en el diagnóstico (evidencia moderada).
  • Lesiones eléctricas: La mioglobinuria no asiste de manera confiable en el diagnóstico de SCA en pacientes con quemaduras eléctricas (evidencia limitada).
  • SCA tardío o perdido: No se recomienda el uso de biomarcadores para decidir sobre una fasciotomía tardía (consenso).

Examen físico

  • Examen clínico serial: Existe evidencia limitada que respalda el uso de hallazgos físicos seriados para confirmar el SCA en pacientes despiertos.
  • Anestesia neuraxial: El grupo de trabajo opina que la anestesia neuraxial puede complicar el diagnóstico clínico. Si se administra, se debe realizar un examen físico frecuente y/o monitoreo de presión (consenso).

Fasciotomía y estabilización

El objetivo primordial es la descompresión completa. La elección entre una o dos incisiones es secundaria a este objetivo (consenso). En SCA tardío/perdido, la fasciotomía no está indicada en adultos con daño intracompartimental (neuromuscular/vascular) irreversible. Si se requiere estabilizar una fractura en estos casos, se deben usar técnicas que no violen el compartimento, como fijación externa o yeso.

Para fracturas asociadas, se recomienda la fijación operativa (interna o externa) para la estabilización inicial de fracturas de huesos largos que presentan SCA concomitante (evidencia limitada).

En el manejo de heridas posfasciotomía, la terapia de presión negativa (NPWT) tiene evidencia limitada que respalda su uso para reducir el tiempo de cierre de la herida y la necesidad de injertos de piel en comparación con métodos convencionales.

Aplicaciones en el ámbito militar

El SCA es una preocupación crítica en la medicina táctica de combate. Los datos recopilados entre 2001 y 2010 muestran una tasa general de fasciotomía del 19 % en heridos de combate. Hay un aumento en la tasa de fasciotomías (de 0 % en 2001 a 26 % en 2010), lo cual, junto con el uso de torniquetes, se asoció directamente con un aumento en la supervivencia.

Futuras direcciones 

La guía subraya la necesidad crítica de definir tratamientos médicos que mitiguen los efectos fisiopatológicos de la presión elevada para ofrecer alternativas a la cirugía, desarrollar pruebas diagnósticas basadas en la fisiología (no solo en la presión o el examen físico) que indiquen si la fasciotomía es urgente o si se puede seguir un manejo médico, e identificar métodos precisos para determinar si una fasciotomía sería beneficiosa en presentaciones tardías.