La Sociedad Británica de Reumatología (BSR, por su suglas en inglés) publicó las directrices clínicas 2026 sobre el manejo del dolor en personas con artritis inflamatoria (AI). Esta guía aborda la necesidad de transformar la atención del dolor, priorizando enfoques multidisciplinarios basados en la evidencia, que combinen medicación con terapias no farmacológicas.
La artritis inflamatoria (que incluye la artritis reumatoide, la artritis psoriásica, la espondiloartritis axial y la artritis idiopática juvenil) afecta a más del 1 % de los adultos. A pesar de los avances en los tratamientos modificadores de la enfermedad (FAME), el dolor persiste como la principal preocupación de los pacientes.
Los expertos consideran que hay una subutilización de las terapias no farmacológicas. Existen tratamientos con evidencia coherente, como el ejercicio y el control de peso, que se utilizan con poca frecuencia.
La guía establece 23 recomendaciones que enfatizan la evaluación holística y el uso de planes de manejo que combinan fármacos específicos (cuando hay enfermedad activa) con intervenciones físicas y psicológicas. Se recomienda, además, que cualquier paciente con dolor mal controlado reciba una evaluación presencial para determinar la causa subyacente.

La guía subraya que el dolor es multidimensional y debe evaluarse no solo por su intensidad, sino también por su impacto funcional y psicológico. Por lo tanto, el dolor debería evaluarse en cada consulta relacionada con la AI, utilizando escalas validadas (VAS, NRS o VRS). Se debe incluir una pregunta de "aceptabilidad" para identificar a quienes requieren apoyo adicional.
Aunque las evaluaciones remotas son aceptables por preferencia del paciente, el dolor mal controlado exige una revisión "cara a cara" para diferenciar entre inflamación activa (sinovitis) y mecanismos nociplásticos (como la fibromialgia).
A la par, es necesario evaluar la depresión, la ansiedad, los trastornos del sueño y las creencias sobre la salud en pacientes con dolor persistente.

Intervenciones farmacológicas
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El enfoque principal es tratar la causa inflamatoria subyacente y limitar el uso de analgésicos inespecíficos a corto plazo.
- Los FAME (DMARDs) son de uso obligatorio en enfermedad activa para reducir el dolor y la actividad.
- Los glucocorticoides tienen uso como "terapia de puente" a corto plazo para la artritis reumatoide o poliarticular activa, mientras los FAME surten su efecto.
- Los AINEs se deben considerar a la dosis más baja y por el tiempo más corto posible, evaluando riesgos cardiovasculares y gastrointestinales.
- Los analgésicos no AINEs, como el paracetamol y los opioides débilesm deben ser de uso estricto a corto plazo (1-2 semanas).
- Los neuromoduladores (antidepresivos, gabapentinoides, cannabinoides) no se recomiendan en uso rutinario para el dolor específico de la AI, aunque los gabapentinoides pueden usarse para dolor neuropático diagnosticado.
Intervenciones no farmacológicas
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La guía otorga un nivel de importancia alto al manejo físico y psicológico, con el objetivo de fomentar el autogestión y la funcionalidad. Para el ejercicio y la actividad física hay recomendación sólida. Los pacientes deben tener acceso a fisioterapeutas expertos en reumatología para programas personalizados.
El uso de terapia cognitivo-conductual (TCC) y mindfulness se recomienda para mejorar el afrontamiento y tratar la depresión/ansiedad concomitante. En cuanto a la terapia ocupacional, resulta esencial para el soporte ergonómico, el asesoramiento laboral y la provisión selectiva de ortesis (férulas) para reducir el dolor durante las actividades diarias.
Los pacientes con sobrepeso u obesidad deben recibir apoyo formal para perder peso, ya que esto se correlaciona directamente con la reducción de la intensidad del dolor. A la vez, se deben implementar estrategias para restaurar patrones de sueño saludables como parte integral del manejo del dolor.

Intervenciones no recomendadas
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Las apps móviles, los dispositivos portátiles y la terapia láser no cuentan con pruebas definitivas de eficacia para el dolor en AI. Tampoco las terapias complementarias tienen evidencia coherente para ser recomendadas; por ejemplo, la acupuntura (frente al placebo), los masajes y la medicina tradicional china.
La realidad de la implementación
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El grupo de trabajo de esta guía reconoce que la implementación exitosa de las recomendaciones enfrenta obstáculos significativos en el sistema de salud actual. Existe una provisión inconsistente de fisioterapia especializada, terapia ocupacional y apoyo psicológico. Además, no siempre existe colaboración entre atención primaria y secundaria, lo que dificulta un abordaje colaborativo entre los médicos generales y los reumatólogos.
A futuro, se necesitan investigaciones con generación de evidencia de alta calidad en el desarrollo de herramientas que distingan los generadores de dolor (sinovitis vs. sensibilización) en la práctica rutinaria; ensayos clínicos definitivos que comparen fármacos con placebo específicamente en poblaciones con AI; evaluación de efectividad sobre los agonistas de GLP-1 combinados con ejercicio para reducir el dolor en pacientes con obesidad y AI.
Publicado el 6 de agosto de 2026
Sociedad Británica de Reumatología
Nueva guía 2026: Manejo del dolor en la artritis inflamatoria
Un equipo multidisciplinario desarrolló 23 recomendaciones específicas que integran tanto tratamientos médicos como intervenciones físicas y psicológicas.
Autor/a: Scott IC, Smith TM, Babatunde O, Barker C, Battista S, Beesley R, et al.
Fuente: Rheumatology. 2026;65(7):keag320 The 2026 British Society for Rheumatology guideline for pain management in people with inflammatory arthritis
La Sociedad Británica de Reumatología (BSR, por su suglas en inglés) publicó las directrices clínicas 2026 sobre el manejo del dolor en personas con artritis inflamatoria (AI). Esta guía aborda la necesidad de transformar la atención del dolor, priorizando enfoques multidisciplinarios basados en la evidencia, que combinen medicación con terapias no farmacológicas.
La artritis inflamatoria (que incluye la artritis reumatoide, la artritis psoriásica, la espondiloartritis axial y la artritis idiopática juvenil) afecta a más del 1 % de los adultos. A pesar de los avances en los tratamientos modificadores de la enfermedad (FAME), el dolor persiste como la principal preocupación de los pacientes.
Los expertos consideran que hay una subutilización de las terapias no farmacológicas. Existen tratamientos con evidencia coherente, como el ejercicio y el control de peso, que se utilizan con poca frecuencia.
La guía establece 23 recomendaciones que enfatizan la evaluación holística y el uso de planes de manejo que combinan fármacos específicos (cuando hay enfermedad activa) con intervenciones físicas y psicológicas. Se recomienda, además, que cualquier paciente con dolor mal controlado reciba una evaluación presencial para determinar la causa subyacente.
Evaluación del dolor
La guía subraya que el dolor es multidimensional y debe evaluarse no solo por su intensidad, sino también por su impacto funcional y psicológico. Por lo tanto, el dolor debería evaluarse en cada consulta relacionada con la AI, utilizando escalas validadas (VAS, NRS o VRS). Se debe incluir una pregunta de "aceptabilidad" para identificar a quienes requieren apoyo adicional.
Aunque las evaluaciones remotas son aceptables por preferencia del paciente, el dolor mal controlado exige una revisión "cara a cara" para diferenciar entre inflamación activa (sinovitis) y mecanismos nociplásticos (como la fibromialgia).
A la par, es necesario evaluar la depresión, la ansiedad, los trastornos del sueño y las creencias sobre la salud en pacientes con dolor persistente.
Intervenciones farmacológicas
El enfoque principal es tratar la causa inflamatoria subyacente y limitar el uso de analgésicos inespecíficos a corto plazo.
Intervenciones no farmacológicas
La guía otorga un nivel de importancia alto al manejo físico y psicológico, con el objetivo de fomentar el autogestión y la funcionalidad. Para el ejercicio y la actividad física hay recomendación sólida. Los pacientes deben tener acceso a fisioterapeutas expertos en reumatología para programas personalizados.
El uso de terapia cognitivo-conductual (TCC) y mindfulness se recomienda para mejorar el afrontamiento y tratar la depresión/ansiedad concomitante. En cuanto a la terapia ocupacional, resulta esencial para el soporte ergonómico, el asesoramiento laboral y la provisión selectiva de ortesis (férulas) para reducir el dolor durante las actividades diarias.
Los pacientes con sobrepeso u obesidad deben recibir apoyo formal para perder peso, ya que esto se correlaciona directamente con la reducción de la intensidad del dolor. A la vez, se deben implementar estrategias para restaurar patrones de sueño saludables como parte integral del manejo del dolor.
Intervenciones no recomendadas
Las apps móviles, los dispositivos portátiles y la terapia láser no cuentan con pruebas definitivas de eficacia para el dolor en AI. Tampoco las terapias complementarias tienen evidencia coherente para ser recomendadas; por ejemplo, la acupuntura (frente al placebo), los masajes y la medicina tradicional china.
La realidad de la implementación
El grupo de trabajo de esta guía reconoce que la implementación exitosa de las recomendaciones enfrenta obstáculos significativos en el sistema de salud actual. Existe una provisión inconsistente de fisioterapia especializada, terapia ocupacional y apoyo psicológico. Además, no siempre existe colaboración entre atención primaria y secundaria, lo que dificulta un abordaje colaborativo entre los médicos generales y los reumatólogos.
A futuro, se necesitan investigaciones con generación de evidencia de alta calidad en el desarrollo de herramientas que distingan los generadores de dolor (sinovitis vs. sensibilización) en la práctica rutinaria; ensayos clínicos definitivos que comparen fármacos con placebo específicamente en poblaciones con AI; evaluación de efectividad sobre los agonistas de GLP-1 combinados con ejercicio para reducir el dolor en pacientes con obesidad y AI.