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Publicado el 26 de julio de 2026

Una amenaza subdiagnosticada

Sarcopenia: cómo detectar y frenar la pérdida de fuerza

La disminución del rendimiento muscular anticipa caídas, dependencia y mayor mortalidad. Un abordaje estructurado permite reconocerla a tiempo y orientar intervenciones eficaces.

Autor/a: Basel Habboub, Robert Speer, Markus Gosch, Katrin Singl

Fuente: Dtsch Arztebl Int 2025; 122: 121–6 The Diagnosis and Treatment of Sarcopenia and Sarcopenic Obesity

Una alteración con impacto sistémico

La sarcopenia es una enfermedad muscular progresiva y generalizada asociada con una mayor probabilidad de caídas, fracturas, discapacidad física y mortalidad. En el consenso EWGSOP2, la baja fuerza muscular es el hallazgo central: permite reconocer una sarcopenia probable; la reducción de la cantidad o calidad muscular confirma el diagnóstico, y el bajo rendimiento físico indica mayor gravedad.

No debe confundirse con fragilidad. Esta última es un síndrome geriátrico multidimensional que expresa una menor capacidad de respuesta frente a factores estresantes e involucra dominios físicos, psicológicos y sociales. Ambas condiciones pueden coexistir, pero no son equivalentes.

La sarcopenia primaria se vincula principalmente con el envejecimiento. La forma secundaria puede asociarse con inactividad, enfermedad aguda o crónica y aporte energético o proteico insuficiente. La combinación de adiposidad excesiva, baja masa muscular y deterioro de la función define la obesidad sarcopénica, entidad que requiere un algoritmo diagnóstico específico.

Las estimaciones de prevalencia varían según la población, el método de medición y los criterios empleados. En mayores de 60 años se han comunicado cifras globales cercanas al 10%-27%, con valores superiores en personas hospitalizadas o institucionalizadas. Esta heterogeneidad obliga a informar siempre la definición utilizada y evita extrapolar un único porcentaje a todos los escenarios.

Infografía. Algoritmo diagnóstico simplificado según EWGSOP2. SARC-F: fuerza, asistencia para caminar, levantarse de una silla, subir escaleras y caídas; DXA: absorciometría de rayos X de energía dual; SPPB: batería corta de rendimiento físico; TUG: prueba cronometrada de levantarse y caminar.

Del cribado a la confirmación

La evaluación debe considerarse ante caídas reiteradas, pérdida de peso involuntaria, dificultad para las actividades cotidianas, inmovilidad, desnutrición o enfermedades crónicas. El cuestionario SARC-F es sencillo y específico, aunque su sensibilidad limitada impide descartar la enfermedad cuando el resultado es negativo y la sospecha clínica persiste.

El primer paso diagnóstico es medir la fuerza. Una prensión manual inferior a 27 kg en hombres o 16 kg en mujeres, o más de 15 segundos para levantarse cinco veces de una silla, indica sarcopenia probable. La confirmación requiere demostrar baja cantidad o calidad muscular mediante absorciometría de rayos X de energía dual o bioimpedancia, según disponibilidad y condiciones del paciente.

EWGSOP2 propone como puntos de corte una masa muscular apendicular inferior a 20 kg en hombres o 15 kg en mujeres, o un índice ajustado por talla inferior a 7,0 kg/m² y 6,0 kg/m², respectivamente. La velocidad de marcha, la batería corta de desempeño físico, la prueba Timed Up and Go o la caminata de 400 metros permiten graduar la severidad.

En obesidad sarcopénica, el consenso ESPEN/EASO recomienda comenzar por indicadores de adiposidad y de riesgo de sarcopenia, evaluar luego la fuerza y confirmar la coexistencia de exceso de grasa y baja masa muscular mediante composición corporal. Los umbrales de cintura deben adaptarse al sexo y al grupo étnico. La estadificación depende de la presencia de complicaciones atribuibles a la alteración corporal o funcional.

Puntos de corte para la práctica

 

Paso

Prueba

Punto de corte / interpretación

Fuerza

Prensión manual

<27 kg en hombres; <16 kg en mujeres

Fuerza

Levantarse 5 veces

>15 s en ambos sexos

Masa

Masa muscular apendicular

<20 kg en hombres; <15 kg en mujeres

Masa

Masa/talla²

<7,0 kg/m² en hombres; <6,0 kg/m² en mujeres

Gravedad

Velocidad de marcha

≤0,8 m/s

Gravedad

SPPB

≤8 puntos

Gravedad

Timed Up and Go

≥20 s

Gravedad

Caminata de 400 m

No completar o ≥6 min

 Fuente: consenso EWGSOP2. Los resultados deben interpretarse según técnica, equipo y contexto clínico.

 

Intervenir sobre fuerza, función y nutrición

El entrenamiento de resistencia progresivo es el pilar terapéutico y debe adaptarse a la capacidad funcional, las comorbilidades y los objetivos de la persona. Puede realizarse con pesas, bandas elásticas, máquinas o el propio peso corporal. Los programas multimodales que añaden equilibrio, marcha y ejercicio aeróbico resultan útiles, especialmente cuando el objetivo incluye prevenir caídas y recuperar autonomía.

La evidencia disponible respalda sesiones de resistencia dos o tres veces por semana durante al menos ocho semanas, con progresión individual y supervisión cuando exista riesgo clínico. Los programas domiciliarios son una alternativa válida si incluyen educación, seguimiento y medidas de seguridad.

La evaluación nutricional debe identificar baja ingesta, pérdida de peso y causas reversibles. En adultos mayores sanos suele proponerse un aporte proteico de 1,0-1,2 g/kg/día; ante enfermedad aguda o crónica pueden requerirse 1,2-1,5 g/kg/día, con individualización en insuficiencia renal u otras condiciones. La distribución de proteínas de alta calidad a lo largo del día y su combinación con ejercicio parecen más relevantes que la suplementación aislada.

La leucina puede favorecer la síntesis proteica y aumentar la masa muscular en determinados contextos, pero no sustituye un programa integral ni garantiza una mejoría funcional. La vitamina D debe corregirse cuando existe deficiencia documentada; no se recomienda como tratamiento específico universal de la sarcopenia.

En obesidad sarcopénica, la reducción de peso exige cautela: una restricción energética intensa puede agravar la pérdida muscular. El objetivo es reducir grasa preservando fuerza y masa magra, mediante una estrategia que combine ejercicio de resistencia, ingesta proteica suficiente y descenso ponderal gradual. La evidencia específica sobre agonistas del receptor de GLP-1 y cirugía bariátrica en adultos mayores con esta condición sigue siendo limitada.

No existen fármacos aprobados específicamente para tratar la sarcopenia. Los agentes dirigidos a miostatina, hormona de crecimiento y testosterona no han demostrado hasta ahora un beneficio clínico consistente que justifique su uso rutinario.

Conclusiones

· La sarcopenia sigue estando subdiagnosticada pese a su asociación con discapacidad, hospitalización y muerte. Medir la fuerza ante una sospecha clínica ofrece una puerta de entrada simple y permite iniciar medidas tempranas mientras se completa la evaluación de la composición corporal.

· El abordaje más sólido combina entrenamiento de resistencia progresivo, recuperación funcional y soporte nutricional individualizado. Reconocer la enfermedad antes de que la pérdida de autonomía sea evidente puede modificar la trayectoria clínica del paciente.