Las grasas (G) se han transformado en un componente indeseable de las dietas humanas. Se las relaciona con obesidad (O), DBT2, enfermedad cardiovascular (EC) y algunos tipos de cáncer. Esto ha llevado a la recomendación universal de disminuir las G de la dieta. La visión tradicional de las G como las "villanas" está cambiando debido a observaciones epidemiológicas y a un mejor entendimiento del metabolismo lipídico. Este artículo revisa los argumentos a favor y contra de las G en relación al síndrome de insulino-resistencia.
Ingesta de Grasa y Obesidad:
Existe la idea popular que el aumento de la ingesta de G fue paralelo al aumento de la O. Estudios longitudinales de ingesta alimentaria en USA e Inglaterra muestran que la ingesta de G total y relativa no aumentó en los últimos 30 años, a pesar del aumento explosivo de la O en los últimos 10 años.
Hubo una tendencia creciente a comer fuera de casa comidas con mayor densidad calórica y a disponer de porciones mayores en las comidas preparadas.
Si bien las G tienen más calorías que los hidratos de carbono (HC), y proporcionan mayor densidad energética, no se ha demostrado relación simple entre ingesta de grasa, O y EC.
En humanos, hay poca síntesis de grasa a partir de HC y alcohol, y la mayoría de la G deriva de la dieta. Una ingesta excesiva de carbohidratos o alcohol inhibe la oxidación de G y aumenta la lipogénesis hepática.
Sensores de G:
Múltiples señales relacionadas con la ingesta de G y los depósitos se han estudiado últimamente. Las comidas con G estimulan la liberación de colecistoquinina, que tiene propiedades anorexígenas, y retardan el vaciamiento gástrico, disminuyendo así el índice glucémico.
Otros mecanismos responden a los cambios en las concentraciones intracelulares de lípidos. Existen receptores nucleares que activan una cascada de transcripción génica que mantiene la homeostasis lipídica. Los ácidos grasos poliinsaturados se ligan a receptores hormonales nucleares como el X hepático y los receptores que activan la proliferación de peroxisomas (PPARs). El PPAR-a se expresa en el hígado, riñón, corazón, músculo esquelético y endotelio, estimula la oxidación de G, inhibe la síntesis de triglicéridos, y estimula la expresión de las lipoprotein-lipasa hepática. El PPAR-d se expresa en los adipocitos y está relacionado con la diferenciación del preadipocito y con el depósito de G, tiene efecto regulador en la insulino-resistencia. La oxidación mediada por los PPARs genera menos ATP y más calor y puede ser un mecanismo para mantener el balance energético.
Descenso de peso y dietas hipoenergéticas con cantidades moderadas de G:
Las dietas con bajas calorías reducen el peso corporal, y algunos autores sugieren que esto puede lograrse aún si la composición de G es del 30 a 35% del valor calórico total. El punto más difícil en el tratamiento de la O, es el mantenimiento de peso luego del adelgazamiento ya que existen mecanismos que favorecen la recuperación de a masa grasa.
El péptido Grelina, se secreta por el estómago regulado por la ingesta de comida. Produce aumento del apetito, disminución del gasto metabólico basal y del catabolismo de las G. Las dietas hipocalóricas estimulan su producción, y sus niveles plasmáticos son altos en pacientes que han bajado de peso, favoreciendo el rebote.
O, insulino-resistencia e ingesta de G:
La DBT2 se asocia a O y es un factor de riesgo de EC, via la insulino-resistencia. Las dietas ricas en HC aumentan la liberación de insulina y exacerban la resistencia. Estos efectos dependen de la carga glucémica y del índice glicémico. La inclusión de G en la comida disminuye este índice y mejora la insulino-resistencia.
Se ha reconocido que el tejido adiposo no es un depósito inerte de G y sintetiza muchos mediadores. La leptina es una señal fisiológica que disminuye el apetito y aumenta el gasto energético, se regula por cambios en el metabolismo del adipocito inducidos por la insulina, aumenta cuando sube el índice de masa corporal y es mayor en mujeres.
La proteína estimuladora de la acilación estimula la síntesis de de triglicéridos en los adipocitos y la formación de lipoproteínas ricas en TG (quilomicrones y VLDL-C) como una forma de prevenir los efectos indeseables del aumento de ácidos grasos no esterificados en el plasma.
Relación entre Indice de Masa Corporal, AF y DBT2:
La AF disminuye el riesgo de DBT2, si se realizan 30 minutos diarios el riesgo relativo es de 0,48, independientemente del peso corporal
Mecanismos por los cuales las dietas ricas en HC aumentan el riesgo coronario:
Una consecuencia fundamental de la insulino-resistencia es que aumentan las concentraciones de insulina en ayunas y post-prandial, disminuyendo la lipólisis y la captación celular de glucosa. El hiperinsulinismo provoca acumulación central de la G y alteraciones metabólicas que aumentan el riesgo cardiovascular. Cuando hay insulino-resistencia, la insulina falla en inhibir la lipólisis, se liberan más ácidos grasos no esterificados, y se produce un aumento de la síntesis hepática de triglicéridos y de VLDL-C, disminución de HDL-C y aumento de las LDL-C pequeñas y densas, y estos cambios son favorecedores de la enfermedad cardiovascular. El hiperinsulinismo causa aumento de la tensión arterial y causa disfunción endotelial (evento precoz en el desarrollo de ateroesclerosis).
Una dieta rica en HC y baja en G, causa a corto plazo insulino-resistencia y a largo plazo las alteraciones antes mencionadas.
Conclusión:
Si bien hay consenso en que la disminución de la ingesta de ácidos grasos trans y saturados baja el riesgo cardiovascular, la disminución de la ingesta total de G no impacta sobre la prevalencia de O, DBT y enfermedad cardiovascular.
Una dieta normocalórica relativamente alta en G (30 a 35% del valor calórico total) es preferible para la prevención de enfermedad cardiovascular antes que una dieta rica en HC y baja en grasas (20 a 25% de las calorías totales), especialmente si incluye comidas procesadas por la industria con alto índice glicémico que favorecen las alteraciones metabólicas.
Artículo comentado por la Dra. Débora Setton, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Nutrición.