"Tenemos que lograr que los niños y adolescentes estadounidenses se vuelvan activos. La evidencia de que la actividad física ha disminuido dramáticamente en los últimos 10 a 20 años es muy clara", afirmó el codirector del panel, el Dr. Robert M. Malina, profesor de investigación y experto en crecimiento y desarrollo de la Universidad Estatal de Tarleton en Stephenville, Texas.
Malina considera que la revolución tecnológica de los 80 produjo nuevas maneras para que los niños permanecieran sedentarios en lugar de ser más activos, como en las décadas pasadas.
El panel, que fue convocado bajo la dirección de los U.S. Centers for Disease Control and Prevention, revisó más de 850 artículos y 1,200 resúmenes que contenían datos sobre el impacto de la actividad física en una amplia gama de factores de salud infantil.
"Aumentar el nivel habitual de actividad física de intensidad vigorosa en la juventud es una estrategia de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad", concluyó el panel.
Un mínimo de una hora diaria de actividad física es razonable y puede ser alcanzado por la mayoría de los niños con un poco de esfuerzo, afirmó el panel.
Malina señaló que los niños de hoy en día son más sedentarios pero que aún consumen cerca de la misma cantidad de calorías que los niños más activos de hace una o dos décadas.
"Actualmente, nuestros niños simplemente no están quemando esas calorías", explicó Malina. "Todos necesitamos ayudar a los niños a aumentar la cantidad de tiempo que gastan en actividad física de moderada a vigorosa. Esto quiere decir que los padres, los entrenadores, los profesores y otros que influencian a los jóvenes deben convertirse en modelos de rol activos e involucrar a los niños regularmente en actividades físicas".
"El mensaje con que los padres deben quedarse es que es muy importante asegurar que sus niños pasen por lo menos una hora al día en alguna forma de actividad física apropiada", señaló en una declaración preparada el codirector del panel, el Dr. William B. Strong, cardiólogo pediátrico y profesor retirado del Colegio Médico de Georgia.
Restaurar las clases de educación física y otros programas de recreación escolares y comunitarios podría tener una función importante en animar a los niños a obtener la cantidad requerida de actividad física, según el panel.