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/ Published on April 4, 2004

Obesidad Infantil

Prevención del sobrepeso y obesidad Infantil

La prevalencia creciente de la Obesidad Infantil y su comorbilidad requiere de estrategias de prevención y detección precóz en la consulta pediátrica.

Author: Dres. Krebs NF, Jacobson MS.

Fuente: Pediatrics. 2003 Aug;112(2):424-30.

La prevalencia de obesidad infantil (OI) se duplicó en los últimos 20 años en USA. El 15,3% de los niños de 6 a 11 años y el 15,5% de los adolescentes de 12 a 19 años tienen OI.

Obesidad Infantil:

El Índice de Masa Corporal (IMC) usado para definir OI, tiene valores de referencia para pediatría en tablas de percentilos (http://www.cdc.gov/growthcharts). Si el IMC es mayor al percentilo 95 el paciente tiene sobrepeso u OI, si el IMC está entre los percentilos 85 y 95 el paciente tiene riesgo de OI.

La OI provoca o se asocia con:

· Dislipidemias

· HTA

· Hiperinsulinismo, insulinorresistencia, intolerancia a la glucosa, DBT 2, ovario poliquístico

· Depresión, disminución de la autoestima, stress psicológico y estigmatización social.

· Asma, apneas obstructivas del sueño, S. de Pickwick

· Problemas ortopédicos: genu varum, epifiolisis de la cabeza femoral

· Esteatohepatitis no Alcohólica

La probabilidad de la OI de persistir en la adultez es del 20% a los 4 años de edad, y 80% en la adolescencia.
Se considera que los efectos sobre la salud en el futuro, serán mayores que los atribuibles al tabaquismo.

Los tratamientos suelen controlar la OI a corto plazo, pero debido a la dificultad de controlar el peso a largo plazo, se considera que la mejor herramienta terapéutica es la prevención.

Factores de Riesgo:

La interacción entre factores genéticos, biológicos, psicológicos, socioculturales y ambientales determina el desarrollo de OI.
Los síndromes genéticos asociados a OI son Prader Willi, Bardet-Biedl y Cohen. En estos casos el diagnóstico precoz permite el trabajo con otros especialistas para optimizar el crecimiento y desarrollo a través de alimentación y patrones de actividad física saludables.
Ciertos patrones genéticos podrían potenciar el aumento de peso. Los niños que tienen un padre obeso tienen 3 veces más riesgo de ser obesos en la adultez, los que tienen ambos padres obesos tienen 10 veces más riesgo. En niños de 3 años, el antecedente de obesidad en los padres es un predictor más fuerte de obesidad en la adultez que el peso del niño. El conocimiento de estos factores de riesgo es útil para plantear un esquema de alimentación saludable en forma preventiva.

Hay períodos críticos para desarrollar exceso de peso. La obesidad que se instala en la adolescencia tiene más riesgo de persistir en la adultez.
Los profundos cambios en la sociedad en las últimas décadas, determinaron aumento de las actividades sedentarias. El 25% de los niños de USA de 8 a 16 años miran más de 4 hs de TV diarias, el hecho de tener TV en la habitación es un predictor de OI.
Niños obesos que recibieron la indicación de disminuir las actividades sedentarias bajaron más de peso que a los que se les indicó hacer más actividad física.
El pediatra tiene muchas oportunidades de promover la actividad física y una alimentación saludable.

Conclusiones:

· La OI y sus comorbilidades alcanzaron proporciones epidémicas

· La prevención es la clave del abordaje

· Los factores de riesgo genéticos y ambientales deben ser identificados

· El uso de las tablas de percentilos es fundamental para el reconocimiento precoz de la excesiva ganancia de peso

· Las familias deben ser educadas en hábitos de vida saludable

· Es aconsejable enfatizar en cantidades moderadas de comida y elección de alimentos más saludables en lugar de restricciones alimentarias

· La actividad física regular debe ser priorizada en la familia, la escuela y las comunidades

Recomendaciones:

· Identificar los pacientes en riesgo por su historia familiar, peso de nacimiento, factores socioeconómicos,  étnicos, culturales y ambientales.

· Medir a los niños y adolescentes por lo menos 1 vez al año, y percentilarlos

· Promover la lactancia

· Promover patrones de alimentación saludable, ofreciendo más frutas y verduras, lácteos, granos enteros, y favorecer la autonomía de los niños en la auto-regulación de la ingesta, modelando la elección de alimentos hacia los más saludables.

· Promover la actividad física, favoreciendo los juegos no estructurados.

· Limitar la TV y videos a 2 hs diarias como máximo

· Reconocer y monitorear los cambios en los factores de riesgo

· Ayudar a padres y maestros a enseñar hábitos de alimentación saludable, sin centrar el tema de la OI en el hábito corporal

· Favorecer que las organizaciones (gobierno, escuela) brinden a los niños la oportunidad de una dieta adecuada y un espacio para actividad física

· Favorecer la creación de Programas de Prevención

Artículo comentado por la Dra. Débora Setton, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Nutrición.