Artículos

Publicado el 22 de abril de 2003

Actualización

Prevención de la hipertensión

Son numerosos los factores de riesgo identificados con el desarrollo de hipertensión arterial, la mayoría de ellos modificables fundamentalmente con el estilo de vida.

Autor/a: Dr. Ricardo Ferreira*

La hipertensión es la más importante dentro de las causas de trastornos cardiovasculares que es pasible de tratamiento. En la población general es muy grande la prevalencia de individuos hipertensos y además es significativo el número de estas personas que no reciben tratamiento alguno. Es importante conocer el impacto que produce la reducción de solo 2 mm Hg tanto de la presión sistólica como de la diastólica sobre la incidencia de eventos cardiovasculares.(1)

Los estudios epidemiológicos han identificado un número de factores de riesgo que son subyacentes en la hipertensión y que pueden ser divididos en factores no modificables y modificables.

Factores no modificables de la hipertensión

Edad. La presión arterial tiende a aumentar con el transcurso de los años afectando principalmente la presión sistólica y la presión de pulso, mientras que la presión diastólica tiende a disminuir o permanecer en el mismo nivel. La prevalencia de hipertensión es aproximadamente 25% entre los 40 y 50 años y se duplica por arriba de esa edad.(2) Si bien esto es una evolución natural, debe ser considerada como un fenómeno patológico por el aumento que produce de accidente cardiovascular (ACV), enfermedad coronaria, e insuficiencia renal.

Sexo. La prevalencia e incidencia de hipertensión es ligeramente superior en hombres respecto a mujeres, pero esta tendencia tiende a desaparecer con la edad.(1,2)

Factores modificables

Superficie corporal. Existe una relación bien establecida entre la superficie corporal y la presión arterial tanto en estudios de corte como longitudinales.(3) El Hypertension Prevention Trial y el TOHP-I demostraron que la reducción de la superficie corporal se asociaba con una disminución de la presión arterial, tanto sistólica como diastólica. (2,4,5)

Un análisis reciente del Trial of Hypertension Prevention (Phase I) con un seguimiento de 7 años, mostró que en paralelo con la reducción de superficie corporal se produjo una reducción de la incidencia de hipertensión en un 77%.3

Sodio y potasio en la dieta. Existen más de 60 estudios aleatorizados que analizaron el efecto del sodio en la dieta sobre la incidencia de hipertensión arterial. Esta respuesta se acentúa con el paso del tiempo.(2,3,6,7)

Respecto al potasio se ha comprobado una relación inversa entre la ingesta de este elemento y la presión arterial. Así lo reveló un metaanálisis de 33 estudios que abarcaron una población de 2609 individuos. (8)

Consumo de alcohol. Un consumo moderado de alcohol de dos vasos por comida no afecta la presión arterial e incluso puede llegar a reducirla. Grandes estudios epidemiológicos evidenciaron que la hipertensión relacionada con ingesta de alcohol se produce cuando se consumen más de 210 gr por semana.(9)

Actividad física y control del estrés. La mayoría de los estudios epidemiológicos mostraron que un aumento de la actividad física estaba asociado con una disminución de la presión arterial. Esto se destaca particularmente con el ejercicio aeróbico. (10)

Tabaquismo. Existe evidencia de que los fumadores crónicos tienen mayor tendencia a desarrollar hipertensión. Asimismo, se ha observado que el fumador tratado con beta bloqueantes recibe menor beneficio de estos agentes que el no fumador. Esto significa menor protección de la aparición de eventos cardiovasculares.(2,11)

Conclusiones

Son numerosos los factores de riesgo identificados con el desarrollo de hipertensión arterial, la mayoría de ellos modificables fundamentalmente con el estilo de vida.

* El Dr. Ricardo Ferreira, es editor responsable de IntraMed en la especialidad de Cardiología.