Antecedentes:
El uso de la posición sentada para neurocirugía es controvertida. La principal preocupación es el riesgo de una embolia aérea venosa (VAE) y sus secuelas.
Métodos:
Los neurocirujanos pediátricos de nuestra institución utilizan habitualmente la posición sentada para la cirugía de la fosa posterior y pineal; se realizó una auditoría retrospectiva sobre la incidencia del VAE desde 1982 hasta 1998.
Resultados:
Un embolismo aéreo, definido como una caída > 0.4 kPa en la presión de dióxido de carbono de fin de volumen corriente, fue detectada en 38 de 407 operaciones realizadas (9.3%). Se registró una caída >10% en la presión arterial sistólica acompañada de VAE en 9 de 43 episodios (20.9%); esto representa el 2% de todas las operaciones.
Todos los episodios de VAE respondieron rápidamente al tratamiento, no registrándose morbilidad ni mortalidad perioperatoria directamente atribuida a la misma.
Conclusiones:
Este es el mayor estudio que se haya hecho acerca de la incidencia del VAE en niños que son sometidos a una neurocirugía. Estos resultados sugieren que la posición sentada puede ser utilizada con seguridad para intervenciones neuroquirúrgicas en niños.