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Publicado el 12 de septiembre de 2026

En Argentina

Oncología clínica: debates que redefinen las recomendaciones terapéuticas

Durante el IV Congreso Nacional de Oncología Clínica Estándares Terapéuticos 2026, especialistas analizaron la evidencia más reciente en distintos tumores con el objetivo de actualizar las guías nacionales.

Fuente: IntraMed

Con el objetivo de consensuar prácticas diagnósticas y terapéuticas basadas en evidencia científica, la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) realizó el IV Congreso Nacional de Oncología Clínica Estándares Terapéuticos 2026, del que participó IntraMed.

El encuentro se llevó a cabo los días 27 y 28 de agosto en el Hotel Sheraton Buenos Aires y reunió a especialistas de todo el país para revisar y actualizar las recomendaciones terapéuticas nacionales. La agenda abordó los principales ejes de la especialidad, entre ellos cáncer de mama, pulmón, melanoma, tumores digestivos, neuroendocrinos, urológicos, de cabeza y cuello y del sistema nervioso central. A continuación, algunos de los principales conceptos surgidos de dos de las mesas de debate.

Tumores torácicos: neoadyuvancia versus abordaje perioperatorio

En la mesa dedicada a enfermedad avanzada sin drivers, el Dr. Claudio Martín defendió la estrategia de neoadyuvancia, mientras que el Dr. Diego Kaen argumentó a favor del tratamiento perioperatorio. La dinámica incluyó la presentación de evidencia y la participación activa del auditorio, que debió votar la estrategia considerada más adecuada.

La discusión, coordinada por la Dra. Lorena Lupinacci, puso de manifiesto una de las principales limitaciones actuales: la ausencia de biomarcadores o factores predictivos validados capaces de identificar qué pacientes podrían beneficiarse más de una u otra secuencia terapéutica.

Ambos especialistas coincidieron en que, una vez definida la estrategia, esta debería completarse independientemente de la magnitud de la respuesta patológica obtenida. La evidencia disponible todavía no permite modificar conductas de forma segura basándose exclusivamente en la respuesta patológica completa (pCR) o en la respuesta patológica mayor (MPR).

También señalaron las limitaciones metodológicas de las comparaciones indirectas entre estudios de inmunoterapia neoadyuvante y perioperatoria, debido a diferencias en diseño, poblaciones y tratamientos evaluados. Aunque los pacientes que alcanzan respuestas patológicas profundas suelen presentar mejor pronóstico, persiste la incertidumbre acerca de cuánto de ese beneficio corresponde al tratamiento preoperatorio y cuánto al tratamiento adyuvante.

Como punto de consenso, los panelistas remarcaron la necesidad de desarrollar nuevas herramientas de estratificación y biomarcadores que permitan avanzar hacia una verdadera medicina personalizada.

Más allá de la discusión académica, el debate incorporó la realidad asistencial de Argentina y la región. Los expertos coincidieron en que el objetivo prioritario debe ser garantizar que los pacientes reciban un tratamiento multimodal adecuado y sean evaluados precozmente por equipos multidisciplinarios. Asimismo, advirtieron sobre la creciente desigualdad en el acceso a terapias innovadoras y la necesidad de fortalecer la coordinación entre oncólogos, cirujanos y otros especialistas para evitar la pérdida de oportunidades terapéuticas potencialmente curativas.

Tumores ginecológicos: nuevos estándares en cáncer de cuello uterino

Durante el bloque “Tumores ginecológicos /Cáncer de cérvix. Enfermedad localmente avanzada. ¿Cuál es la mejor estrategia?”, el Dr. Guillermo Córdoba sostuvo que la quimiorradioterapia concurrente continúa siendo el pilar terapéutico del cáncer de cuello uterino localmente avanzado, aunque una proporción relevante de pacientes experimenta recaídas o progresión de la enfermedad. Este escenario impulsó la búsqueda de nuevas estrategias, especialmente a partir de la incorporación de inmunoterapia.

En ese contexto, recordó que estudios iniciales como CALLA no lograron demostrar un beneficio global significativo con durvalumab, aunque identificaron señales de actividad en determinados subgrupos, particularmente en pacientes con compromiso ganglionar.

Córdoba destacó especialmente los resultados de KEYNOTE-A18, estudio que evaluó la incorporación de pembrolizumab en forma concomitante con la quimiorradioterapia y posteriormente como mantenimiento. Según expuso, la estrategia demostró mejoras significativas en supervivencia libre de progresión y supervivencia global, con reducciones relevantes del riesgo de progresión y muerte, sin deterioro sustancial de la calidad de vida ni incremento inesperado de la toxicidad.

No obstante, subrayó que el mayor beneficio se observó en pacientes con enfermedad de alto riesgo, especialmente en estadios III y IV y en aquellas con compromiso ganglionar. Por ello, consideró que la combinación de pembrolizumab y quimiorradioterapia seguida de mantenimiento debería constituir el nuevo estándar para este grupo de pacientes.

Por su parte, la Dra. Mariana Savignano remarcó que la quimiorradioterapia continúa siendo la piedra angular del tratamiento, aunque alrededor del 30% de las pacientes desarrollan recaídas a distancia. En ese marco, defendió los hallazgos del estudio INTERLACE, basado en la administración de quimioterapia de inducción previa a la quimiorradioterapia. El ensayo mostró mejoras en supervivencia global y supervivencia libre de progresión, fundamentalmente mediante la reducción de las recaídas metastásicas.

La especialista aclaró, sin embargo, que los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta la heterogeneidad en el acceso y calidad de las técnicas radioterápicas entre los centros participantes.

Savignano sostuvo además que la quimioterapia de inducción y la inmunoterapia no deberían entenderse como estrategias contrapuestas, sino como herramientas dirigidas a perfiles diferentes de pacientes. Mientras que pembrolizumab asociado a quimiorradioterapia constituye hoy el estándar para pacientes de alto riesgo, INTERLACE puede representar una alternativa eficaz y más accesible en contextos con restricciones para el acceso a inmunoterapia.

Al cierre de la mesa, la Dra. Betania Mascheroni afirmó que el tratamiento del cáncer de cuello uterino localmente avanzado atraviesa uno de los cambios más significativos de las últimas décadas. Tras más de 30 años de predominio de la quimiorradioterapia, tanto la incorporación de inmunoterapia concurrente y de mantenimiento como la quimioterapia de inducción demostraron capacidad para mejorar los resultados clínicos frente al tratamiento histórico.

La especialista concluyó que ambas estrategias deben considerarse complementarias y que la elección terapéutica requiere una adecuada selección de pacientes, contemplando riesgo oncológico, comorbilidades, contraindicaciones, disponibilidad de recursos y posibilidades reales de acceso a los tratamientos. En ese escenario, la combinación de quimiorradioterapia e inmunoterapia constituye actualmente la opción preferente cuando está disponible, mientras que el esquema de INTERLACE representa una alternativa valiosa para pacientes que no son candidatas a inmunoterapia o se atienden en contextos con limitaciones de acceso.

Más allá de las diferencias entre estrategias, el consenso fue claro: la personalización del tratamiento, el abordaje multidisciplinario y el acceso equitativo a las terapias continúan siendo las claves para mejorar los resultados clínicos en oncología.

Cobertura y edición de Celina Abud.