La pérdida ósea es una consecuencia casi universal del tratamiento del cáncer de mama, afectando hasta al 80 % de las pacientes. El riesgo de pérdida ósea inducida por el tratamiento en sobrevivientes de cáncer de mama (BCS, por sus siglas en inglés) es significativamente mayor que en la población general. Este fenómeno es impulsado principalmente por la depleción iatrogénica de estrógenos, derivada de terapias citotóxicas y endocrinas.
Existen dos mecanismos principales que inhiben la actividad de los osteoclastos a partir de la farmacología mencionada:
- Bisfosfonatos: Se incrustan en la matriz ósea. Los osteoclastos activos consumen el fármaco durante la resorción ósea. Una vez dentro, el fármaco induce la apoptosis, destruyendo el osteoclasto desde el interior.
- Denosumab: Al ser un anticuerpo que se une al RANKL extracelular, la neutraliza y evita que interactúe con el receptor RANK en las células precursoras, impidiendo que estas maduren y se conviertan en osteoclastos activos.

A pesar de la existencia de guías clínicas claras, existe una subutilización de las herramientas de diagnóstico y tratamiento: menos de la mitad de las pacientes que inician terapia con inhibidores de la aromatasa (IA) reciben una densitometría ósea (DXA) basal, y casi el 50 % de las pacientes elegibles para tratamiento farmacológico no lo reciben.
La intervención proactiva, que incluye el tamizaje con DXA, la evaluación del riesgo mediante FRAX y la administración oportuna de agentes antirresortivos, no solo previene fracturas, sino que ha demostrado mejorar la supervivencia libre de enfermedad (DFS) y reducir la mortalidad en poblaciones específicas, particularmente en mujeres posmenopáusicas.
Ensayos clínicos sobre el riesgo de fractura
|
Diversos estudios han analizado el impacto de las terapias endocrinas extendidas y el riesgo asociado de fracturas y osteoporosis
|
Ensayo
|
Población
|
Intervención
|
Hallazgos
|
Perspectiva clínica
|
|---|
|
MA.17
|
Mujeres posmenopáusicas post-5 años de tamoxifeno
|
Letrozol (5 años) vs. Placebo
|
Tasa de fractura: 5,3 % vs. 4,6%
Osteoporosis: 5,8 % vs. 4,5 %
|
Se mostró una tendencia hacia la osteoporosis tras años de tamoxifeno.
|
|
MA.17R
|
Mujeres posmenopáusicas post-5 años de IA
|
Letrozol (5 años adicionales) vs. Placebo
|
Fracturas: 14 % vs. 9 % (HR 1,38)
|
La terapia extendida con IA sin el "amortiguador" del tamoxifeno causó las tasas de fractura más altas.
|
|
NSABP B-42
|
Mujeres posmenopáusicas post-5 años de IA o tamoxifeno seguido de IA
|
Letrozol (5 años adicionales) vs. Placebo
|
Fracturas: 6,5 % vs. 6,4 %
|
El riesgo fue menor debido a un monitoreo óseo estricto y tratamiento activado por puntuación T < -2,0.
|
|
ABCSG-16
|
Mujeres posmenopáusicas post-5 años de terapia endocrina estándar.
|
Anastrozol (5 años adicionales) vs. Anastrozol (2 años adicionales)
|
Fracturas: 6 % vs. 4 % (HR 1,35)
|
Extender la terapia con IA a 10 años aumenta significativamente el riesgo de fractura en comparación con 7 años.
|
Eficacia de la terapia antirresortiva
|
El uso de bisfosfonatos y denosumab ha demostrado beneficios no solo en la salud esquelética, sino también en los resultados oncológicos.
|
Estudio
|
Intervención
|
Hallazgos en supervivencia y enfermedad
|
Hallazgos óseos
|
|---|
|
ABCSG-12
|
Ácido zoledrónico (ZA) 4 mg cada 6 meses por 3 años
|
Mejora significativa de la DFS (HR 0,64); reducción absoluta del riesgo de progresión del 3,2 %
|
Reducción de la pérdida ósea
|
|
Metanálisis EBCTCG
|
Bisfosfonatos vs. No bisfosfonatos
|
En posmenopáusicas: menor riesgo de recurrencia (RR 0,82) y mortalidad (RR 0,82)
|
Menor riesgo de fractura (RR 0,85)
|
|
ABCSG-18
|
Denosumab 60 mg cada 6 meses
|
Mejora de la DFS (HR 0,82). No hubo diferencia en la supervivencia global (OS)
|
Retraso en el tiempo hasta la primera fractura clínica (HR 0,5)
|
|
D-Care
|
Denosumab 120 mg cada 3-4 semanas
|
Sin diferencia en la supervivencia libre de metástasis óseas (BMFS)
|
—
|
Protocolo de manejo en cuatro pasos
|
Para optimizar la salud ósea a largo plazo, se recomienda un enfoque estructurado:
Paso 1: Tamizaje y evaluación basal
Evaluar factores de riesgo clínicos: historial de fracturas, tabaquismo, consumo de alcohol. Realizar pruebas de densidad ósea: DXA (columna lumbar/cadera) y VFA si está indicado. Solicitar hemograma completo, panel metabólico, 25-Hidroxivitamina D, PTH, fosfato, calcio/creatinina en orina de 24 horas.
Paso 2: Cuidado universal
Modificaciones del estilo de vida, con ejercicio de carga de peso, cese del tabaquismo y limitación de alcohol. Indicar suplementos diarios de calcio (1200 mg/día) y vitamina D3 (800-1000 UI/día).
Paso 3: Estratificación de riesgo
- Grupo 1: puntuación T > -2 sin factores de riesgo adicionales. Monitorear y reevaluar en 1-2 años.
- Grupo 2: puntuación T < -2 sin factores de riesgo adicionales. Iniciar terapia antirresortiva y monitorear cada 2 años.
- Grupo 3: dos o más factores de riesgo. Iniciar terapia antirresortiva y monitorear cada 2 años.
Paso 4: Manejo a largo plazo
Con bisfosfonatos, tratar por hasta 6 años, luego evaluar un posible "descanso" del fármaco (drug holiday). Con denosumab, tratamiento continuo, sin interrumpir abruptamente.
La integración del monitoreo proactivo, el uso estandarizado de FRAX y el inicio oportuno de la terapia antirresortiva en la atención de sobrevivientes es clave para mejorar la independencia funcional de las pacientes.
Una prioridad de investigación actual es definir la duración óptima de la terapia para pacientes con osteopenia asociada a inhibidores de la aromatasa. Es necesario equilibrar la prevención de fracturas frente a riesgos acumulativos, como las fracturas femorales atípicas y la osteonecrosis de la mandíbula, determinando la seguridad de estrategias adaptadas al riesgo, como terapias de duración finita o periodos de descanso de la medicación.
Publicado el 14 de octubre de 2026
Brecha en el cuidado
Pérdida ósea en sobrevivientes de cáncer de mama
Aunque hasta un 80 % de las sobrevivientes de cáncer de mama experimenta pérdida de masa ósea debido a la deprivación estrogénica, la densitometría basal sigue estando subutilizada.
Autor/a: Shivam, et al.
Fuente: JCO Oncol Pract. 2026. Management of Bone Health in Breast Cancer Survivors
La pérdida ósea es una consecuencia casi universal del tratamiento del cáncer de mama, afectando hasta al 80 % de las pacientes. El riesgo de pérdida ósea inducida por el tratamiento en sobrevivientes de cáncer de mama (BCS, por sus siglas en inglés) es significativamente mayor que en la población general. Este fenómeno es impulsado principalmente por la depleción iatrogénica de estrógenos, derivada de terapias citotóxicas y endocrinas.
Existen dos mecanismos principales que inhiben la actividad de los osteoclastos a partir de la farmacología mencionada:
A pesar de la existencia de guías clínicas claras, existe una subutilización de las herramientas de diagnóstico y tratamiento: menos de la mitad de las pacientes que inician terapia con inhibidores de la aromatasa (IA) reciben una densitometría ósea (DXA) basal, y casi el 50 % de las pacientes elegibles para tratamiento farmacológico no lo reciben.
La intervención proactiva, que incluye el tamizaje con DXA, la evaluación del riesgo mediante FRAX y la administración oportuna de agentes antirresortivos, no solo previene fracturas, sino que ha demostrado mejorar la supervivencia libre de enfermedad (DFS) y reducir la mortalidad en poblaciones específicas, particularmente en mujeres posmenopáusicas.
Ensayos clínicos sobre el riesgo de fractura
Diversos estudios han analizado el impacto de las terapias endocrinas extendidas y el riesgo asociado de fracturas y osteoporosis
Eficacia de la terapia antirresortiva
El uso de bisfosfonatos y denosumab ha demostrado beneficios no solo en la salud esquelética, sino también en los resultados oncológicos.
Protocolo de manejo en cuatro pasos
Para optimizar la salud ósea a largo plazo, se recomienda un enfoque estructurado:
Paso 1: Tamizaje y evaluación basal
Evaluar factores de riesgo clínicos: historial de fracturas, tabaquismo, consumo de alcohol. Realizar pruebas de densidad ósea: DXA (columna lumbar/cadera) y VFA si está indicado. Solicitar hemograma completo, panel metabólico, 25-Hidroxivitamina D, PTH, fosfato, calcio/creatinina en orina de 24 horas.
Paso 2: Cuidado universal
Modificaciones del estilo de vida, con ejercicio de carga de peso, cese del tabaquismo y limitación de alcohol. Indicar suplementos diarios de calcio (1200 mg/día) y vitamina D3 (800-1000 UI/día).
Paso 3: Estratificación de riesgo
Paso 4: Manejo a largo plazo
Con bisfosfonatos, tratar por hasta 6 años, luego evaluar un posible "descanso" del fármaco (drug holiday). Con denosumab, tratamiento continuo, sin interrumpir abruptamente.
Conclusiones
La integración del monitoreo proactivo, el uso estandarizado de FRAX y el inicio oportuno de la terapia antirresortiva en la atención de sobrevivientes es clave para mejorar la independencia funcional de las pacientes.
Una prioridad de investigación actual es definir la duración óptima de la terapia para pacientes con osteopenia asociada a inhibidores de la aromatasa. Es necesario equilibrar la prevención de fracturas frente a riesgos acumulativos, como las fracturas femorales atípicas y la osteonecrosis de la mandíbula, determinando la seguridad de estrategias adaptadas al riesgo, como terapias de duración finita o periodos de descanso de la medicación.