Artículos

Publicado el 13 de octubre de 2026

Plasmocitoma solitario: Cómo diagnosticarlo y realizar su seguimiento

Ante un riesgo de progresión a mieloma múltiple sintomático de aproximadamente el 50 % a los 5 años del diagnóstico, las nuevas guías del IMWG priorizan la exclusión rigurosa de enfermedad sistémica mediante imágenes funcionales avanzadas y técnicas de alta sensibilidad en médula ósea.

Autor/a: Kastritis E, Kumar SK, Rajkumar VS, Chng WJ, Costa L, Engelhardt M, et al.

Fuente: J Clin Oncol. 2026 International Myeloma Working Group Recommendations for the Diagnosis and Management of Solitary Plasmacytomas

Se sintetizan las recomendaciones actualizadas del Grupo de Trabajo Internacional sobre Mieloma (IMWG, por sus siglas en inglés) para el abordaje de los plasmocitomas solitarios (PS). Los PS son tumores localizados raros de células plasmáticas clonales que se presentan en el hueso o en tejidos blandos (extraóseos), caracterizados por una infiltración mínima o nula de la médula ósea (<10 %) y la ausencia de eventos definitorios de mieloma sistémico.

  • Riesgo de progresión: Aproximadamente el 50 % de los pacientes con PS progresarán a mieloma múltiple (MM) sintomático en los 5 años posteriores a la radioterapia definitiva.
  • Diagnóstico de precisión: La exclusión rigurosa del MM es fundamental. Se requiere el uso de técnicas de imagen funcional avanzada (PET/CT o WB-MRI) y métodos sensibles de evaluación de la médula ósea (NGF/NGS).
  • Tratamiento estándar: La radioterapia local sigue siendo la base del tratamiento (40-50 Gy). El beneficio de la terapia sistémica adyuvante no está definido y no se recomienda fuera de ensayos clínicos.
  • Seguimiento: Es esencial realizar una evaluación de respuesta mediante imagen funcional a los 6-9 meses postratamiento y un monitoreo clínico/bioquímico regular cada 3-6 meses.

Los plasmocitomas solitarios se definen como tumores localizados de células plasmáticas clonales sin evidencia de compromiso sistémico. Se dividen principalmente en dos categorías:

  1. Plasmocitoma óseo solitario (SBP, por sus siglas en inglés): Localizado en el hueso.
  2. Plasmocitoma extramedular solitario (SEMP, por sus siglas en inglés): Localizado en tejidos blandos. Estos surgen frecuentemente en sitios mucosos con alta carga antigénica, siendo la región de cabeza y cuello la más común (85 %). Otros sitios incluyen el tracto gastrointestinal, pulmones y sistema nervioso central.

El diagnóstico de PS exige la exclusión cuidadosa del mieloma múltiple sistémico. El proceso incluye:

  • Imagen avanzada: se recomienda fuertemente la RM de cuerpo entero (WB-MRI con DWI) o PET/CT para detectar lesiones ocultas.
  • Médula ósea: aspirado y biopsia unilateral con citometría de flujo sensible (NGF) o secuenciación (NGS). La infiltración debe ser <10 %.
  • Pruebas de laboratorio: análisis de sangre y orina para detectar inmunoglobulina monoclonal (SPEP, SIFE, SFLC).
  • Biopsia de lesión: confirmación histológica de la lesión sospechosa mediante guía por TC, ecografía o RM.

El consenso destaca la importancia de distinguir el SEMP de otras neoplasias linfoides mediante inmunofenotipo y genética. En el SEMP hay marcadores de células plasmáticas positivos (CD38+, CD138+), generalmente CD19- y CD45-. En el linfoma linfoplasmocítico (LPL) se expresa CD20+ y presenta la mutación MYD88 L265P en más del 90 % de los casos. Finalmente, en el mieloma múltiple extramedular (EMM), generalmente se asocian estadios avanzados de MM con citogenética de alto riesgo.

Visión gráfica del enfoque para el diagnóstico y tratamiento de los SP. a Afectación mínima de la médula: <10 % en IHC y/o células/clones clonales detectados en NGF/NGS. b No hay afectación de médula: no hay células clonales en IHC ni células clonales o clones detectados en NGF/NGS. c Para pacientes con dos lesiones, es razonable considerar la terapia local para ambas lesiones y observar de cerca, especialmente si pertenecen a la misma área anatómica. Sin embargo, no recomendamos este enfoque si una o ambas lesiones son grandes (es decir, > 5 cm), y recomendamos mayor precaución si las lesiones pertenecen a áreas completamente diferentes/óseos mixtos/extra óseos. TAC, tomografía computarizada; DWI, imagen ponderada por difusión; IHC, inmunohistoquímica; Resonancia magnética, resonancia magnética; NGF, citometría de flujo de próxima generación; NGS, secuenciación de nueva generación; PET, tomografía por emisión de positrones; SP, plasmocitoma solitario; Cuerpo blanco, cuerpo entero.

Estrategias de tratamiento

La radioterapia (RT) es el tratamiento recomendado para todos los pacientes con PS, independientemente de si existe una participación mínima de la médula ósea. La dosis es de 40 a 50 Gy en 20-25 fracciones. El objetivo es el control local definitivo.

La cirugía puede considerarse en casos específicos de SEMP. El IMWG no recomienda la terapia adyuvante sistémica fuera de ensayos clínicos, debido a la falta de datos que confirmen su beneficio frente a la toxicidad potencial.

El monitoreo debe ser riguroso para detectar recaídas o progresión a MM de forma temprana. Se debe realizar imagen funcional avanzada (PET/CT o WB-MRI) entre los 6 y 9 meses después de finalizar la radioterapia.

La evaluación clínica y las pruebas de inmunoglobulina (suero y orina) se deberían repetir cada 3-6 meses. Es mandatorio una imagen funcional anual durante los primeros 5 años si se logra la remisión completa.

La presencia de proteína M persistente o cadenas ligeras libres (FLC) por sí sola no debe activar el inicio de terapia sistémica si no hay progresión de la lesión o evidencia de MM.

Respecto al manejo de la recaída y la progresión, el enfoque depende de la naturaleza de la recaída. En una lesión solitaria fuera del campo de radioterapia, se evalúa para nueva radioterapia local. En cambio, en una lesión dentro o junto al campo de radioterapia, se considera terapia sistémica, ya que una nueva irradiación puede no ser factible.

En la progresión a MM se aplican los principios estándar de tratamiento para mieloma múltiple sistémico. El consenso señala que los pacientes que progresan desde un PS suelen tener una carga tumoral baja (mieloma macrofocal) y deben ser considerados para ensayos clínicos de primera línea.

 

El diagnóstico de PS requiere la exclusión cuidadosa del mieloma múltiple (MM) que requeriría terapia sistémica, utilizando todos los métodos disponibles para detectar enfermedad sistémica.

Aproximadamente el 50 % de los PS progresarán a mieloma sintomático dentro de los 5 años posteriores a la radioterapia local definitiva.

La disponibilidad de herramientas de diagnóstico y monitoreo mejoradas ha aumentado la sensibilidad de detección de lesiones adicionales... lo que tiene implicaciones para la estrategia de seguimiento después del tratamiento.