El consumo de suplementos se extendió desde la corrección de deficiencias hacia objetivos tan diversos como mejorar el sueño, preservar la memoria, reducir la inflamación o prolongar la vida. La amplitud de esas promesas contrasta con una evidencia muy desigual. Una sustancia puede ser eficaz en una formulación, dosis y población determinadas, sin que ese resultado autorice su uso preventivo en personas sanas. También importa la calidad del producto: los suplementos no atraviesan los mismos procedimientos de aprobación previa que los medicamentos y puede haber diferencias de pureza, composición y contenido respecto de la etiqueta.[1,2]
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Qué conviene verificar:
• ¿Existe una deficiencia o necesidad identificable?
• ¿La formulación coincide con la estudiada?
• ¿El efecto observado tiene relevancia clínica?
• ¿Hay contraindicaciones o interacciones?
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Indicaciones definidas y extrapolaciones frecuentes
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Creatina
La creatina monohidratada cuenta con respaldo consistente para aumentar la disponibilidad energética muscular y mejorar fuerza, potencia y rendimiento en esfuerzos repetidos de alta intensidad, especialmente junto con entrenamiento de resistencia. En adultos mayores puede favorecer las ganancias de masa y función muscular cuando acompaña al ejercicio. La evidencia disponible no permite recomendarla como potenciador cognitivo general. Un metaanálisis encontró beneficios modestos en la memoria y en algunos tiempos de atención y procesamiento, pero no en la cognición global ni en la función ejecutiva; la certeza resultó limitada para varios desenlaces.[3] En adultos sanos no se observó mayor frecuencia de eventos adversos que con placebo; produce aumento de peso por retención hídrica y exige precaución ante enfermedad renal.[4]
Magnesio
Corregir la hipomagnesemia tiene una indicación clínica clara. Fuera de ella, el mineral se promociona para insomnio, estrés, contracturas, glucemia e hipertensión con un respaldo menos uniforme. Un metaanálisis de ensayos encontró descensos pequeños de la presión arterial, más evidentes en personas hipertensas y según el tratamiento concomitante.[5] En diabetes tipo 2, la suplementación redujo modestamente la glucemia en ayunas, pero su efecto sobre la hemoglobina glucosilada fue mínimo.[6] Los datos sobre sueño en personas sin déficit siguen siendo insuficientes para una recomendación general. Las sales difieren en absorción y tolerancia; diarrea y dolor abdominal son frecuentes, y la acumulación puede ser grave en insuficiencia renal.
Vitamina D
Su utilidad está establecida para tratar la deficiencia y como parte de estrategias específicas de salud ósea. Algunos análisis han mostrado posibles beneficios no esqueléticos en poblaciones seleccionadas. El problema aparece cuando esos resultados se extrapolan a la prevención universal. En el ensayo VITAL, 2000 UI diarias no redujeron la incidencia total de cáncer invasivo ni de eventos cardiovasculares mayores en adultos sin una deficiencia seleccionada.[7] Un análisis posterior tampoco mostró menor riesgo de fracturas en adultos sanos de mediana y mayor edad.[8] En la población general, un nivel adecuado no se transforma automáticamente en un beneficio adicional al elevarlo mediante suplementos. Las megadosis pueden causar hipercalcemia, litiasis y lesión renal; la indicación debe considerar concentración basal, riesgo óseo y contexto clínico.
Ácidos grasos omega-3
Conviene separar el pescado como alimento, los suplementos comerciales y las formulaciones farmacológicas. En prevención primaria, un gramo diario de aceite marino no disminuyó el desenlace cardiovascular compuesto del ensayo VITAL.[9] Dosis farmacológicas y productos purificados pueden reducir triglicéridos y, en poblaciones cardiovasculares seleccionadas, algunos eventos; esos resultados no son transferibles a cualquier cápsula de venta libre. Los estudios recientes confirman heterogeneidad entre ácido eicosapentaenoico solo y combinaciones con docosahexaenoico. A dosis elevadas, el posible beneficio cardiovascular debe ponderarse frente al aumento de fibrilación auricular. También deben considerarse anticoagulantes, tolerancia gastrointestinal, oxidación y contenido real del producto.[10]
Multivitamínicos
Son razonables cuando existe ingesta insuficiente, malabsorción, una necesidad aumentada o una carencia probable. No hay respaldo equivalente para utilizarlos como seguro nutricional capaz de prevenir enfermedad crónica. En tres cohortes estadounidenses que reunieron 390.124 adultos y más de 20 años de seguimiento, el uso diario no se asoció con menor mortalidad.[11] Un ensayo del programa COSMOS sugirió una mejoría pequeña de la memoria en adultos mayores, pero no demostró prevención de demencia ni mayor supervivencia.[12] El contenido varía entre preparados y puede duplicar nutrientes ya consumidos. Hierro, vitamina A o dosis altas de otros componentes agregan riesgos si no existe una indicación.

Resultados dependientes del producto y la población
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Colágeno
Los péptidos de colágeno se ofrecen para piel, articulaciones, tendones y masa muscular. Los ensayos agrupados informaron mejorías en hidratación, elasticidad y arrugas; sin embargo, un metaanálisis de 2025 mostró que esos efectos desaparecían al restringir el análisis a estudios no financiados por la industria o de mayor calidad.[13] En artrosis de rodilla se describen reducciones modestas del dolor, con preparados y escalas poco comparables.[14] No reemplaza una proteína completa ni existe evidencia firme de que regenere cartílago o prevenga el envejecimiento cutáneo. Su aparente seguridad no corrige la incertidumbre sobre la relevancia clínica ni sobre qué formulación sería eficaz.
Probióticos
“Probiótico” no identifica una intervención única. Los efectos dependen de especie, cepa, combinación, dosis, viabilidad e indicación. Algunas formulaciones reducen el riesgo de diarrea asociada con antibióticos, especialmente cuando el riesgo basal es moderado o alto.[15] Determinadas cepas también pueden mejorar modestamente el dolor o los síntomas globales del síndrome de intestino irritable.[16] Esa evidencia no permite afirmar que cualquier producto “equilibra la microbiota”, fortalece la inmunidad o mejora la salud general. La composición comercial puede no coincidir con la investigada y colonizar de manera transitoria. En personas inmunocomprometidas, críticamente enfermas o con accesos vasculares existen riesgos infrecuentes de infección. Prescribir por categoría, sin identificar cepa y desenlace, carece de precisión clínica.
Melatonina
La melatonina actúa sobre la regulación circadiana; no debe interpretarse como un hipnótico universal. Puede ser útil en desfase horario, retraso de fase y algunos trastornos del ritmo sueño-vigilia. En insomnio, los efectos suelen concentrarse en una reducción modesta de la latencia, sin mejoría uniforme del tiempo total, los despertares o la calidad percibida. Una revisión de revisiones confirmó marcada heterogeneidad de poblaciones, dosis y mediciones.[17] Suele producir efectos leves, como somnolencia, cefalea, náuseas o mareos, pero faltan datos robustos sobre uso prolongado. La variabilidad del contenido en productos no regulados agrega incertidumbre, especialmente en niños y adultos polimedicados.
Cúrcuma y curcumina
Los curcuminoides mostraron reducciones del dolor y mejorías funcionales en algunos ensayos de artrosis de rodilla, aunque las formulaciones, dosis y comparadores difieren ampliamente.[18] La baja biodisponibilidad llevó a incorporar piperina o sistemas de absorción mejorada; esa modificación impide considerar equivalentes todos los preparados y puede alterar interacciones farmacológicas. Los cambios en marcadores inflamatorios o enzimas hepáticas no prueban prevención cardiovascular, tratamiento metabólico ni protección sistémica. Se documentaron casos infrecuentes de lesión hepática, especialmente con formulaciones de alta biodisponibilidad.[19] La señal analgésica es plausible y limitada; la promoción como antiinflamatorio general excede los desenlaces disponibles.
Berberina
La berberina se promociona para diabetes, dislipidemia y descenso de peso, incluso como “Ozempic natural”. Revisiones de ensayos pequeños describen cambios modestos en glucemia y lípidos, con heterogeneidad y riesgo de sesgo.[20] Un ensayo multicéntrico publicado en 2026 asignó a 337 adultos con obesidad y enfermedad hepática esteatósica, sin diabetes, a berberina o placebo durante seis meses. No encontró una reducción significativa de la grasa visceral ni hepática; los análisis exploratorios sugirieron descensos del colesterol de lipoproteínas de baja densidad y de algunos marcadores inflamatorios, hallazgos que requieren confirmación.[21] No existe equivalencia con semaglutida ni evidencia de una pérdida ponderal comparable. Puede causar síntomas gastrointestinales e interactuar con medicamentos mediante transportadores y enzimas metabólicas.

• La utilidad depende de una indicación concreta, no de la popularidad ni del origen “natural” del producto.
• Los beneficios observados en personas con déficit o riesgo definido no pueden extrapolarse a la población general.
• La formulación, la dosis y la calidad del preparado modifican tanto la eficacia como la seguridad.
• Sin una necesidad identificable, el beneficio es incierto y el costo —económico y clínico— puede ser evitable.
Indicar un suplemento exige el mismo criterio clínico que cualquier otra intervención: una razón válida, evidencia aplicable y una evaluación explícita de sus riesgos.
Bibliografía:
1. National Institutes of Health, Office of Dietary Supplements. Dietary Supplement Fact Sheets [Internet]. Bethesda: NIH; 2026 [citado 3 Sep 2026]. Disponible en: https://ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/
2. US Food and Drug Administration. Dietary Supplements [Internet]. Silver Spring: FDA; 2024 [citado 3 Sep 2026]. Disponible en: https://www.fda.gov/food/dietary-supplements
3. Xu C, Bi S, Zhang W, Luo L. The effects of creatine supplementation on cognitive function in adults: a systematic review and meta-analysis. Front Nutr. 2024;11:1424972.
4. Kreider RB, Stout JR, Forbes SC, et al. Safety of creatine supplementation: analysis of the prevalence of reported side effects in clinical trials and adverse event reports. J Int Soc Sports Nutr. 2025;22(1):2488937.
5. Argeros Z, Xu X, Bhandari B, Harris K, Touyz RM, Schutte AE. Magnesium supplementation and blood pressure: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Hypertension. 2025;82(11):1844-1856.
6. Al Maqrashi N, Al Busaidi S, Al-Rasbi S, Al Alawi AM, Al-Maqbali JS. Effect of magnesium supplements on improving glucose control, blood pressure and lipid profile in patients with type 2 diabetes mellitus: a systematic review and meta-analysis. Sultan Qaboos Univ Med J. 2025;25(1):382-394.
7. Manson JE, Cook NR, Lee IM, et al. Vitamin D supplements and prevention of cancer and cardiovascular disease. N Engl J Med. 2019;380(1):33-44.
8. LeBoff MS, Chou SH, Ratliff KA, et al. Supplemental vitamin D and incident fractures in midlife and older adults. N Engl J Med. 2022;387(4):299-309.
9. Manson JE, Cook NR, Lee IM, et al. Marine n-3 fatty acids and prevention of cardiovascular disease and cancer. N Engl J Med. 2019;380(1):23-32.
10. Khan SU, Lone AN, Khan MS, et al. Effect of omega-3 fatty acids on cardiovascular outcomes: a systematic review and meta-analysis. EClinicalMedicine. 2021;38:100997.
11. Loftfield E, O'Connell CP, Abnet CC, et al. Multivitamin use and mortality risk in 3 prospective US cohorts. JAMA Netw Open. 2024;7(6):e2418729.
12. Yeung LK, Alschuler DM, Wall M, et al. Multivitamin supplementation improves memory in older adults: a randomized clinical trial. Am J Clin Nutr. 2023;118(1):273-282.
13. Myung SK, Park Y. Effects of collagen supplements on skin aging: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Am J Med. 2025;138:1264-1277.
14. Simental-Mendía M, Ortega-Mata D, Acosta-Olivo CA, et al. Effect of collagen supplementation on knee osteoarthritis: an updated systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Clin Exp Rheumatol. 2025;43(1):126-134
15. Goodman C, Keating G, Georgousopoulou E, Hespe C, Levett K. Probiotics for the prevention of antibiotic-associated diarrhoea: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open. 2021;11(8):e043054.
16. Goodoory VC, Khasawneh M, Black CJ, et al. Efficacy of probiotics in irritable bowel syndrome: systematic review and meta-analysis. Gastroenterology. 2023;165(5):1206-1218.
17. Iyer S, Monk V, Slater R, Baxter L. Exogenous melatonin and sleep quality: a scoping review of systematic reviews. J Clin Pharmacol. 2026;66(2):e70115.
18. Zhao J, Dong W, Zhang Y, et al. Efficacy and safety of curcumin therapy for knee osteoarthritis: a Bayesian network meta-analysis. J Ethnopharmacol. 2024;321:117493.
19. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Turmeric. En: LiverTox: Clinical and Research Information on Drug-Induced Liver Injury [Internet]. Bethesda (MD): National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases; 2012– [actualizado 16 Jun 2025; citado 4 Sep 2026]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK548561/
20. Liu D, Meng X, Wu D, et al. Efficacy and safety of berberine on the components of metabolic syndrome: a systematic review and meta-analysis. Front Pharmacol. 2025;16:1572197.
21. Lei L, Wang B, Zhao L, et al. Berberine and adiposity in diabetes-free individuals with obesity and MASLD: a randomized clinical trial. JAMA Netw Open. 2026;9(1):e2554152.
Publicado el 6 de septiembre de 2026
Guía práctica
Los suplementos al banquillo: beneficios, límites y riesgos
El uso indiscriminado convirtió recursos útiles en promesas universales. La ciencia permite establecer cuándo se justifican y cuándo solo suman gastos o posibles daños.
Fuente: Dr. Esteban Crosio
El consumo de suplementos se extendió desde la corrección de deficiencias hacia objetivos tan diversos como mejorar el sueño, preservar la memoria, reducir la inflamación o prolongar la vida. La amplitud de esas promesas contrasta con una evidencia muy desigual. Una sustancia puede ser eficaz en una formulación, dosis y población determinadas, sin que ese resultado autorice su uso preventivo en personas sanas. También importa la calidad del producto: los suplementos no atraviesan los mismos procedimientos de aprobación previa que los medicamentos y puede haber diferencias de pureza, composición y contenido respecto de la etiqueta.[1,2]
Qué conviene verificar:
• ¿Existe una deficiencia o necesidad identificable?
• ¿La formulación coincide con la estudiada?
• ¿El efecto observado tiene relevancia clínica?
• ¿Hay contraindicaciones o interacciones?
Indicaciones definidas y extrapolaciones frecuentes
Creatina
La creatina monohidratada cuenta con respaldo consistente para aumentar la disponibilidad energética muscular y mejorar fuerza, potencia y rendimiento en esfuerzos repetidos de alta intensidad, especialmente junto con entrenamiento de resistencia. En adultos mayores puede favorecer las ganancias de masa y función muscular cuando acompaña al ejercicio. La evidencia disponible no permite recomendarla como potenciador cognitivo general. Un metaanálisis encontró beneficios modestos en la memoria y en algunos tiempos de atención y procesamiento, pero no en la cognición global ni en la función ejecutiva; la certeza resultó limitada para varios desenlaces.[3] En adultos sanos no se observó mayor frecuencia de eventos adversos que con placebo; produce aumento de peso por retención hídrica y exige precaución ante enfermedad renal.[4]
Magnesio
Corregir la hipomagnesemia tiene una indicación clínica clara. Fuera de ella, el mineral se promociona para insomnio, estrés, contracturas, glucemia e hipertensión con un respaldo menos uniforme. Un metaanálisis de ensayos encontró descensos pequeños de la presión arterial, más evidentes en personas hipertensas y según el tratamiento concomitante.[5] En diabetes tipo 2, la suplementación redujo modestamente la glucemia en ayunas, pero su efecto sobre la hemoglobina glucosilada fue mínimo.[6] Los datos sobre sueño en personas sin déficit siguen siendo insuficientes para una recomendación general. Las sales difieren en absorción y tolerancia; diarrea y dolor abdominal son frecuentes, y la acumulación puede ser grave en insuficiencia renal.
Vitamina D
Su utilidad está establecida para tratar la deficiencia y como parte de estrategias específicas de salud ósea. Algunos análisis han mostrado posibles beneficios no esqueléticos en poblaciones seleccionadas. El problema aparece cuando esos resultados se extrapolan a la prevención universal. En el ensayo VITAL, 2000 UI diarias no redujeron la incidencia total de cáncer invasivo ni de eventos cardiovasculares mayores en adultos sin una deficiencia seleccionada.[7] Un análisis posterior tampoco mostró menor riesgo de fracturas en adultos sanos de mediana y mayor edad.[8] En la población general, un nivel adecuado no se transforma automáticamente en un beneficio adicional al elevarlo mediante suplementos. Las megadosis pueden causar hipercalcemia, litiasis y lesión renal; la indicación debe considerar concentración basal, riesgo óseo y contexto clínico.
Ácidos grasos omega-3
Conviene separar el pescado como alimento, los suplementos comerciales y las formulaciones farmacológicas. En prevención primaria, un gramo diario de aceite marino no disminuyó el desenlace cardiovascular compuesto del ensayo VITAL.[9] Dosis farmacológicas y productos purificados pueden reducir triglicéridos y, en poblaciones cardiovasculares seleccionadas, algunos eventos; esos resultados no son transferibles a cualquier cápsula de venta libre. Los estudios recientes confirman heterogeneidad entre ácido eicosapentaenoico solo y combinaciones con docosahexaenoico. A dosis elevadas, el posible beneficio cardiovascular debe ponderarse frente al aumento de fibrilación auricular. También deben considerarse anticoagulantes, tolerancia gastrointestinal, oxidación y contenido real del producto.[10]
Multivitamínicos
Son razonables cuando existe ingesta insuficiente, malabsorción, una necesidad aumentada o una carencia probable. No hay respaldo equivalente para utilizarlos como seguro nutricional capaz de prevenir enfermedad crónica. En tres cohortes estadounidenses que reunieron 390.124 adultos y más de 20 años de seguimiento, el uso diario no se asoció con menor mortalidad.[11] Un ensayo del programa COSMOS sugirió una mejoría pequeña de la memoria en adultos mayores, pero no demostró prevención de demencia ni mayor supervivencia.[12] El contenido varía entre preparados y puede duplicar nutrientes ya consumidos. Hierro, vitamina A o dosis altas de otros componentes agregan riesgos si no existe una indicación.
Resultados dependientes del producto y la población
Colágeno
Los péptidos de colágeno se ofrecen para piel, articulaciones, tendones y masa muscular. Los ensayos agrupados informaron mejorías en hidratación, elasticidad y arrugas; sin embargo, un metaanálisis de 2025 mostró que esos efectos desaparecían al restringir el análisis a estudios no financiados por la industria o de mayor calidad.[13] En artrosis de rodilla se describen reducciones modestas del dolor, con preparados y escalas poco comparables.[14] No reemplaza una proteína completa ni existe evidencia firme de que regenere cartílago o prevenga el envejecimiento cutáneo. Su aparente seguridad no corrige la incertidumbre sobre la relevancia clínica ni sobre qué formulación sería eficaz.
Probióticos
“Probiótico” no identifica una intervención única. Los efectos dependen de especie, cepa, combinación, dosis, viabilidad e indicación. Algunas formulaciones reducen el riesgo de diarrea asociada con antibióticos, especialmente cuando el riesgo basal es moderado o alto.[15] Determinadas cepas también pueden mejorar modestamente el dolor o los síntomas globales del síndrome de intestino irritable.[16] Esa evidencia no permite afirmar que cualquier producto “equilibra la microbiota”, fortalece la inmunidad o mejora la salud general. La composición comercial puede no coincidir con la investigada y colonizar de manera transitoria. En personas inmunocomprometidas, críticamente enfermas o con accesos vasculares existen riesgos infrecuentes de infección. Prescribir por categoría, sin identificar cepa y desenlace, carece de precisión clínica.
Melatonina
La melatonina actúa sobre la regulación circadiana; no debe interpretarse como un hipnótico universal. Puede ser útil en desfase horario, retraso de fase y algunos trastornos del ritmo sueño-vigilia. En insomnio, los efectos suelen concentrarse en una reducción modesta de la latencia, sin mejoría uniforme del tiempo total, los despertares o la calidad percibida. Una revisión de revisiones confirmó marcada heterogeneidad de poblaciones, dosis y mediciones.[17] Suele producir efectos leves, como somnolencia, cefalea, náuseas o mareos, pero faltan datos robustos sobre uso prolongado. La variabilidad del contenido en productos no regulados agrega incertidumbre, especialmente en niños y adultos polimedicados.
Cúrcuma y curcumina
Los curcuminoides mostraron reducciones del dolor y mejorías funcionales en algunos ensayos de artrosis de rodilla, aunque las formulaciones, dosis y comparadores difieren ampliamente.[18] La baja biodisponibilidad llevó a incorporar piperina o sistemas de absorción mejorada; esa modificación impide considerar equivalentes todos los preparados y puede alterar interacciones farmacológicas. Los cambios en marcadores inflamatorios o enzimas hepáticas no prueban prevención cardiovascular, tratamiento metabólico ni protección sistémica. Se documentaron casos infrecuentes de lesión hepática, especialmente con formulaciones de alta biodisponibilidad.[19] La señal analgésica es plausible y limitada; la promoción como antiinflamatorio general excede los desenlaces disponibles.
Berberina
La berberina se promociona para diabetes, dislipidemia y descenso de peso, incluso como “Ozempic natural”. Revisiones de ensayos pequeños describen cambios modestos en glucemia y lípidos, con heterogeneidad y riesgo de sesgo.[20] Un ensayo multicéntrico publicado en 2026 asignó a 337 adultos con obesidad y enfermedad hepática esteatósica, sin diabetes, a berberina o placebo durante seis meses. No encontró una reducción significativa de la grasa visceral ni hepática; los análisis exploratorios sugirieron descensos del colesterol de lipoproteínas de baja densidad y de algunos marcadores inflamatorios, hallazgos que requieren confirmación.[21] No existe equivalencia con semaglutida ni evidencia de una pérdida ponderal comparable. Puede causar síntomas gastrointestinales e interactuar con medicamentos mediante transportadores y enzimas metabólicas.
Comparación clínica
Conclusiones:
• La utilidad depende de una indicación concreta, no de la popularidad ni del origen “natural” del producto.
• Los beneficios observados en personas con déficit o riesgo definido no pueden extrapolarse a la población general.
• La formulación, la dosis y la calidad del preparado modifican tanto la eficacia como la seguridad.
• Sin una necesidad identificable, el beneficio es incierto y el costo —económico y clínico— puede ser evitable.
Bibliografía:
1. National Institutes of Health, Office of Dietary Supplements. Dietary Supplement Fact Sheets [Internet]. Bethesda: NIH; 2026 [citado 3 Sep 2026]. Disponible en: https://ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/
2. US Food and Drug Administration. Dietary Supplements [Internet]. Silver Spring: FDA; 2024 [citado 3 Sep 2026]. Disponible en: https://www.fda.gov/food/dietary-supplements
3. Xu C, Bi S, Zhang W, Luo L. The effects of creatine supplementation on cognitive function in adults: a systematic review and meta-analysis. Front Nutr. 2024;11:1424972.
4. Kreider RB, Stout JR, Forbes SC, et al. Safety of creatine supplementation: analysis of the prevalence of reported side effects in clinical trials and adverse event reports. J Int Soc Sports Nutr. 2025;22(1):2488937.
5. Argeros Z, Xu X, Bhandari B, Harris K, Touyz RM, Schutte AE. Magnesium supplementation and blood pressure: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Hypertension. 2025;82(11):1844-1856.
6. Al Maqrashi N, Al Busaidi S, Al-Rasbi S, Al Alawi AM, Al-Maqbali JS. Effect of magnesium supplements on improving glucose control, blood pressure and lipid profile in patients with type 2 diabetes mellitus: a systematic review and meta-analysis. Sultan Qaboos Univ Med J. 2025;25(1):382-394.
7. Manson JE, Cook NR, Lee IM, et al. Vitamin D supplements and prevention of cancer and cardiovascular disease. N Engl J Med. 2019;380(1):33-44.
8. LeBoff MS, Chou SH, Ratliff KA, et al. Supplemental vitamin D and incident fractures in midlife and older adults. N Engl J Med. 2022;387(4):299-309.
9. Manson JE, Cook NR, Lee IM, et al. Marine n-3 fatty acids and prevention of cardiovascular disease and cancer. N Engl J Med. 2019;380(1):23-32.
10. Khan SU, Lone AN, Khan MS, et al. Effect of omega-3 fatty acids on cardiovascular outcomes: a systematic review and meta-analysis. EClinicalMedicine. 2021;38:100997.
11. Loftfield E, O'Connell CP, Abnet CC, et al. Multivitamin use and mortality risk in 3 prospective US cohorts. JAMA Netw Open. 2024;7(6):e2418729.
12. Yeung LK, Alschuler DM, Wall M, et al. Multivitamin supplementation improves memory in older adults: a randomized clinical trial. Am J Clin Nutr. 2023;118(1):273-282.
13. Myung SK, Park Y. Effects of collagen supplements on skin aging: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Am J Med. 2025;138:1264-1277.
14. Simental-Mendía M, Ortega-Mata D, Acosta-Olivo CA, et al. Effect of collagen supplementation on knee osteoarthritis: an updated systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Clin Exp Rheumatol. 2025;43(1):126-134
15. Goodman C, Keating G, Georgousopoulou E, Hespe C, Levett K. Probiotics for the prevention of antibiotic-associated diarrhoea: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open. 2021;11(8):e043054.
16. Goodoory VC, Khasawneh M, Black CJ, et al. Efficacy of probiotics in irritable bowel syndrome: systematic review and meta-analysis. Gastroenterology. 2023;165(5):1206-1218.
17. Iyer S, Monk V, Slater R, Baxter L. Exogenous melatonin and sleep quality: a scoping review of systematic reviews. J Clin Pharmacol. 2026;66(2):e70115.
18. Zhao J, Dong W, Zhang Y, et al. Efficacy and safety of curcumin therapy for knee osteoarthritis: a Bayesian network meta-analysis. J Ethnopharmacol. 2024;321:117493.
19. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Turmeric. En: LiverTox: Clinical and Research Information on Drug-Induced Liver Injury [Internet]. Bethesda (MD): National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases; 2012– [actualizado 16 Jun 2025; citado 4 Sep 2026]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK548561/
20. Liu D, Meng X, Wu D, et al. Efficacy and safety of berberine on the components of metabolic syndrome: a systematic review and meta-analysis. Front Pharmacol. 2025;16:1572197.
21. Lei L, Wang B, Zhao L, et al. Berberine and adiposity in diabetes-free individuals with obesity and MASLD: a randomized clinical trial. JAMA Netw Open. 2026;9(1):e2554152.