Vivir más es una de las grandes conquistas de la medicina. Pero también abre un desafío que comienza a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria: cómo atender, cuidar y financiar las necesidades de sociedades cada vez más longevas. En Argentina, además, ese proceso coincide con una fuerte reducción de la tasa de nacimiento, otro fenómeno global, pero que en nuestro país se potencia.
Según los datos presentados durante el VIII Congreso de Salud Adecra+Cedim 2026, se pasó de unos 750 mil nacimientos anuales a 413 mil, en menos de una década. Y, para el año 2040, más de 12 millones de mayores de 60 años demandarán atención especializada.
Este cambio de la pirámide poblacional señó buena parte de los debates del encuentro realizado en Pilar bajo la consigna “Desafíos y rediseño del sistema de salud”.
“No debemos esperar una década para administrar los grandes cambios y desafíos que conlleva la longevidad. El 2040 empieza hoy”, planteó Silvia Monet, gerente general de Adecra+Cedim. Y luego propuso otro punto de partida: “La longevidad debe ser entendida como una conquista. Pero toda conquista genera nuevas responsabilidades”. Esta cuestión excede el aumento de la demanda asistencial. Es que una población con mayor expectativa de vida requiere revisar infraestructura, formación de profesionales, organización de los servicios, tecnologías y financiamiento.
Y también implica un cambio de enfoque. Monet propuso avanzar desde un modelo de responder a la enfermedad hacia otro que “gestione la longevidad”, con más prevención, rehabilitación, cuidados y calidad de vida. “No se trata simplemente de gastar más: se trata de organizar mejor”, sintetizó.

Silvia Monet, gerenta general de Adecra+Cedim.
Otra mirada sobre la vejez
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Una de las discusiones fue, precisamente, cómo modificar la mirada sobre la vejez. Liliana Parodi, periodista, propuso dejar de considerar a la llamada “Generación Silver” como una carga: “Somos un activo, no un obstáculo”. Según contó, dicho grupo representa el 25,5 % de la población mundial y concentra cerca del 40 % del consumo. Y luego Sebastián Campanario, periodista y experto en transformación e innovación, que también fue uno de los expositores de la Jornada, subió la apuesta: hacia 2040 esos números podrían ascender al 31 % y al 47 %, respectivamente.
Luego les propuso a los participantes analizar a fondo una idea original: “a esta población de adultos mayores se le pone énfasis en diagnósticos, tecnología e IA, pero solemos olvidarnos de otros factores claves de la longevidad. Por ejemplo, tenemos que repensar los prejuicios asociados a esta etapa, especialmente en lo ligado a la felicidad. No necesariamente es, como se cree, una etapa de tristeza vital”.
Este concepto se enlaza con una pregunta “sanitaria”: no solo cuánto más puede prolongarse la vida, sino en qué condiciones se transitarán esos años. Justamente, Marcelo Rohr, director general del Centro Hirsch, recordó que “durante buena parte del siglo XX la medicina se concentró en prolongar la supervivencia. Ahora es el momento de gestionar esa extensión y “agregar vida a estos años”. Eso requiere fortalecer prevención, autonomía asistida, cuidados crónicos, rehabilitación y atención domiciliaria, además de profesionalizar el trabajo de quienes cuidan.
Esta “cara” tiene una “seca”: mientras aumenta la cantidad de adultos mayores que requerirán cuidados, disminuye la población joven disponible para brindarlos. “Partimos del supuesto de que siempre va a haber un número estable de personas jóvenes dispuestas a cuidar y atender a la creciente población mayor, pero este supuesto no es tal”, señaló Rohr. La tecnología podrá cubrir parte de esa brecha, sostuvo, pero existen dimensiones del cuidado vinculadas con la empatía y la emocionalidad que hacen que el factor humano sea irremplazable. 
Sebastíán Campanario y Marcelo Rohr.
La innovación ocupó otro espacio importante de la jornada. Se compartieron experiencias sobre implementaciones de IA exitosas y también sobre automatización y cirugías robóticas. Eso sí, todos destacaron la importancia de evitar la incorporación tecnológica como un fin en sí mismo. “Lo importante es que las nuevas tecnologías se adapten al paciente, no que el paciente se adapte a ellas”, sostuvo Jorge Pérez, cofundador de Cero.AI.
Un ejemplo de un programa de cirugía robótica exitosa lo presentó Gustavo García Fornari, jefe de Cirugía del Hospital Italiano de Bs. As. Detallo cómo su institución consiguió pasar de 12 a 60 intervenciones robóticas mensuales. Y el cambio no fue simplemente por sumar equipamiento, sino que se logró tras diseñar un programa interdisciplinario, capacitar profesionales, establecer protocolos, involucrar a los distintos participantes del circuito quirúrgico y medir tiempos y resultados.
La transformación que se viene también involucra a quienes trabajan en las organizaciones. María Roca, directora de INECO Organizaciones e investigadora del Conicet, puso el foco en la capacidad humana de adaptación y en la necesidad de generar entornos psicológicamente seguros frente a cambios cada vez más rápidos. Y en ese panel también participó Alejandro Melamed, consultor y referente en futuro del trabajo y liderazgo; con la moderación de Daniela Mora Simoes, directora de Personas del Grupo Omint. Los tres analizaron cómo optimizar la gestión de equipos y cómo pensar en trayectorias laborales cada vez más extensas.
“La plasticidad neuronal se trabaja toda la vida. Es falso que no podemos cambiar”, afirmó. “Teams multigeneracionales, liderazgo, experiencia y capacidad de incorporar nuevas herramientas aparecen así como componentes de la misma transformación”.
Este bloque de paneles se cerró con la charla de Federico Pedernera, médico especialista en Sistemas de Información para la Salud; y Andrea Perrot, directora médica del Hospital Universitario CEMIC, sede Saavedra, quienes debatieron sobre la reorganización concreta de las instituciones. “Tenemos que replantear a quiénes estamos atendiendo y a quiénes vamos a atender en los próximos años para replantear también la oferta prestacional. Es una oportunidad inmensa para que los equipos de las instituciones se reestructuren”, afirmó Pedernera.
Una de las experiencias más valoradas de la tarde fue la realización de una edición especial en vivo de “Bitácora Salud”, el podcast de Adecra+Cedim. El tema convocante fue “Ganadores y perdedores del sistema de salud. ¿Esta es la última crisis?”. Bajo la conducción de Alfredo Vidal, director médico del Instituto Alexander Fleming, se sumaron a la mesa pública de ideas Enrique Camerlinckx, director del Sanatorio Mater Dei; Jorge Colina, presidente de IDESA; y Pablo Stutzbach, expresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología.
Según los “podasteros”, ninguna transformación sanitaria puede separarse del análisis de los recursos disponibles. Jorge Colina, presidente de IDESA, puso el acento en herramientas como “competencia e innovación”, mientras Enrique Camerlinckx, director del Sanatorio Mater Dei, sostuvo que los prestadores privados continúan buscando eficiencia aun en un contexto de escasez.
El cierre le correspondió a Pablo Paltrinieri, miembro de la Comisión Directiva de Adecra, quien recordó que “el 51% de los establecimientos con internación del país pertenece al sector privado”. Y por eso reclamó el reconocimiento estratégico para el sector, una propuesta de reordenamiento fiscal, hace una simplificación operativa y también valorizar el crédito sanitario.
Su conclusión funcionó también como síntesis del Congreso: “El mayor problema no es el cambio: es seguir como estamos”.

Audiencia del VIII Congreso de Salud Adecra+Cedim 2026.
Del hospital que cura al que cuida
Una de las consecuencias más fuertes de la longevidad demográfica será el cambio del modelo asistencial. Con más personas atravesando durante años enfermedades crónicas o situaciones de dependencia, el sistema deberá complementar la atención aguda tradicional con prevención, rehabilitación, autonomía asistida, atención domiciliaria y cuidados prolongados.
Eso también plantea un interrogante sobre quién cuidará. A medida que crece la población mayor y disminuye proporcionalmente la cantidad de jóvenes, el supuesto de disponer siempre de suficientes personas para las tareas de cuidado pierde vigencia. En la Jornada, Rohr planteó la necesidad de profesionalizar a los cuidadores y mejorar sus condiciones laborales. La tecnología y la inteligencia artificial podrán asistir en numerosas tareas, “pero difícilmente sustituirán componentes humanos esenciales del cuidado”.
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Publicado el 27 de agosto de 2026
VIII Congreso de Salud Adecra+Cedim
Más mayores y menos jóvenes: los desafíos que deberá enfrentar el sistema de salud
Dos cambios demográficos simultáneos ya impactan sobre la atención de la salud en Argentina: envejecimiento poblacional y caída en la tasa de nacimientos. Estas transformaciones obligan a revisar cómo se organiza, se financia y se presta la atención sanitaria. ¿Cómo prepararse para el 2040, cuando 12 millones de mayores de 60 años necesitarán atención médica?
Autor/a: Enrique Garabetyan
Fuente: IntraMed
Vivir más es una de las grandes conquistas de la medicina. Pero también abre un desafío que comienza a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria: cómo atender, cuidar y financiar las necesidades de sociedades cada vez más longevas. En Argentina, además, ese proceso coincide con una fuerte reducción de la tasa de nacimiento, otro fenómeno global, pero que en nuestro país se potencia.
Según los datos presentados durante el VIII Congreso de Salud Adecra+Cedim 2026, se pasó de unos 750 mil nacimientos anuales a 413 mil, en menos de una década. Y, para el año 2040, más de 12 millones de mayores de 60 años demandarán atención especializada.
Este cambio de la pirámide poblacional señó buena parte de los debates del encuentro realizado en Pilar bajo la consigna “Desafíos y rediseño del sistema de salud”.
“No debemos esperar una década para administrar los grandes cambios y desafíos que conlleva la longevidad. El 2040 empieza hoy”, planteó Silvia Monet, gerente general de Adecra+Cedim. Y luego propuso otro punto de partida: “La longevidad debe ser entendida como una conquista. Pero toda conquista genera nuevas responsabilidades”. Esta cuestión excede el aumento de la demanda asistencial. Es que una población con mayor expectativa de vida requiere revisar infraestructura, formación de profesionales, organización de los servicios, tecnologías y financiamiento.
Y también implica un cambio de enfoque. Monet propuso avanzar desde un modelo de responder a la enfermedad hacia otro que “gestione la longevidad”, con más prevención, rehabilitación, cuidados y calidad de vida. “No se trata simplemente de gastar más: se trata de organizar mejor”, sintetizó.
Silvia Monet, gerenta general de Adecra+Cedim.
Otra mirada sobre la vejez
Una de las discusiones fue, precisamente, cómo modificar la mirada sobre la vejez. Liliana Parodi, periodista, propuso dejar de considerar a la llamada “Generación Silver” como una carga: “Somos un activo, no un obstáculo”. Según contó, dicho grupo representa el 25,5 % de la población mundial y concentra cerca del 40 % del consumo. Y luego Sebastián Campanario, periodista y experto en transformación e innovación, que también fue uno de los expositores de la Jornada, subió la apuesta: hacia 2040 esos números podrían ascender al 31 % y al 47 %, respectivamente.
Luego les propuso a los participantes analizar a fondo una idea original: “a esta población de adultos mayores se le pone énfasis en diagnósticos, tecnología e IA, pero solemos olvidarnos de otros factores claves de la longevidad. Por ejemplo, tenemos que repensar los prejuicios asociados a esta etapa, especialmente en lo ligado a la felicidad. No necesariamente es, como se cree, una etapa de tristeza vital”.
Este concepto se enlaza con una pregunta “sanitaria”: no solo cuánto más puede prolongarse la vida, sino en qué condiciones se transitarán esos años. Justamente, Marcelo Rohr, director general del Centro Hirsch, recordó que “durante buena parte del siglo XX la medicina se concentró en prolongar la supervivencia. Ahora es el momento de gestionar esa extensión y “agregar vida a estos años”. Eso requiere fortalecer prevención, autonomía asistida, cuidados crónicos, rehabilitación y atención domiciliaria, además de profesionalizar el trabajo de quienes cuidan.
Esta “cara” tiene una “seca”: mientras aumenta la cantidad de adultos mayores que requerirán cuidados, disminuye la población joven disponible para brindarlos. “Partimos del supuesto de que siempre va a haber un número estable de personas jóvenes dispuestas a cuidar y atender a la creciente población mayor, pero este supuesto no es tal”, señaló Rohr. La tecnología podrá cubrir parte de esa brecha, sostuvo, pero existen dimensiones del cuidado vinculadas con la empatía y la emocionalidad que hacen que el factor humano sea irremplazable.
Sebastíán Campanario y Marcelo Rohr.
Innovación e IA
La innovación ocupó otro espacio importante de la jornada. Se compartieron experiencias sobre implementaciones de IA exitosas y también sobre automatización y cirugías robóticas. Eso sí, todos destacaron la importancia de evitar la incorporación tecnológica como un fin en sí mismo. “Lo importante es que las nuevas tecnologías se adapten al paciente, no que el paciente se adapte a ellas”, sostuvo Jorge Pérez, cofundador de Cero.AI.
Un ejemplo de un programa de cirugía robótica exitosa lo presentó Gustavo García Fornari, jefe de Cirugía del Hospital Italiano de Bs. As. Detallo cómo su institución consiguió pasar de 12 a 60 intervenciones robóticas mensuales. Y el cambio no fue simplemente por sumar equipamiento, sino que se logró tras diseñar un programa interdisciplinario, capacitar profesionales, establecer protocolos, involucrar a los distintos participantes del circuito quirúrgico y medir tiempos y resultados.
La transformación que se viene también involucra a quienes trabajan en las organizaciones. María Roca, directora de INECO Organizaciones e investigadora del Conicet, puso el foco en la capacidad humana de adaptación y en la necesidad de generar entornos psicológicamente seguros frente a cambios cada vez más rápidos. Y en ese panel también participó Alejandro Melamed, consultor y referente en futuro del trabajo y liderazgo; con la moderación de Daniela Mora Simoes, directora de Personas del Grupo Omint. Los tres analizaron cómo optimizar la gestión de equipos y cómo pensar en trayectorias laborales cada vez más extensas.
“La plasticidad neuronal se trabaja toda la vida. Es falso que no podemos cambiar”, afirmó. “Teams multigeneracionales, liderazgo, experiencia y capacidad de incorporar nuevas herramientas aparecen así como componentes de la misma transformación”.
Este bloque de paneles se cerró con la charla de Federico Pedernera, médico especialista en Sistemas de Información para la Salud; y Andrea Perrot, directora médica del Hospital Universitario CEMIC, sede Saavedra, quienes debatieron sobre la reorganización concreta de las instituciones. “Tenemos que replantear a quiénes estamos atendiendo y a quiénes vamos a atender en los próximos años para replantear también la oferta prestacional. Es una oportunidad inmensa para que los equipos de las instituciones se reestructuren”, afirmó Pedernera.
Cómo financiar el cambio
Una de las experiencias más valoradas de la tarde fue la realización de una edición especial en vivo de “Bitácora Salud”, el podcast de Adecra+Cedim. El tema convocante fue “Ganadores y perdedores del sistema de salud. ¿Esta es la última crisis?”. Bajo la conducción de Alfredo Vidal, director médico del Instituto Alexander Fleming, se sumaron a la mesa pública de ideas Enrique Camerlinckx, director del Sanatorio Mater Dei; Jorge Colina, presidente de IDESA; y Pablo Stutzbach, expresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología.
Según los “podasteros”, ninguna transformación sanitaria puede separarse del análisis de los recursos disponibles. Jorge Colina, presidente de IDESA, puso el acento en herramientas como “competencia e innovación”, mientras Enrique Camerlinckx, director del Sanatorio Mater Dei, sostuvo que los prestadores privados continúan buscando eficiencia aun en un contexto de escasez.
El cierre le correspondió a Pablo Paltrinieri, miembro de la Comisión Directiva de Adecra, quien recordó que “el 51% de los establecimientos con internación del país pertenece al sector privado”. Y por eso reclamó el reconocimiento estratégico para el sector, una propuesta de reordenamiento fiscal, hace una simplificación operativa y también valorizar el crédito sanitario.
Su conclusión funcionó también como síntesis del Congreso: “El mayor problema no es el cambio: es seguir como estamos”.
Audiencia del VIII Congreso de Salud Adecra+Cedim 2026.
Del hospital que cura al que cuida
Una de las consecuencias más fuertes de la longevidad demográfica será el cambio del modelo asistencial. Con más personas atravesando durante años enfermedades crónicas o situaciones de dependencia, el sistema deberá complementar la atención aguda tradicional con prevención, rehabilitación, autonomía asistida, atención domiciliaria y cuidados prolongados.
Eso también plantea un interrogante sobre quién cuidará. A medida que crece la población mayor y disminuye proporcionalmente la cantidad de jóvenes, el supuesto de disponer siempre de suficientes personas para las tareas de cuidado pierde vigencia. En la Jornada, Rohr planteó la necesidad de profesionalizar a los cuidadores y mejorar sus condiciones laborales. La tecnología y la inteligencia artificial podrán asistir en numerosas tareas, “pero difícilmente sustituirán componentes humanos esenciales del cuidado”.