Prepararse para una colonoscopia ha sido, tradicionalmente, la parte más temida del proceso. Sin embargo, las nuevas recomendaciones podrían cambiar esa percepción para millones de pacientes. La guía fue publicada en la edición de abril de The American Journal of Gastroenterology y señala que muchos adultos con riesgo promedio ya no necesitan realizar una preparación tan estricta o prolongada antes del procedimiento.
Brian Jacobson, gastroenterólogo del Hospital General de Massachusetts y coautor de la guía, explicó que "podemos hacer cosas que los pacientes toleren mejor sin sacrificar la efectividad de estos regímenes".
Entre los cambios más importantes está la recomendación de iniciar la dieta de preparación solo un día antes del examen, eliminando la necesidad de restricción por varios días. Para pacientes ambulatorios con bajo riesgo de preparación inadecuada, se sugiere una preparación dividida en dos dosis utilizando únicamente 2 litros de solución purgante, en vez de los tradicionales 4 litros.
La nueva guía también reafirma la utilidad del régimen dividido —una parte la noche anterior y la otra, el día del procedimiento—, y valida la opción de realizar toda la preparación el mismo día si el examen es en la tarde. Además, se mantiene la flexibilidad en la elección del tipo de laxante, considerando factores como preferencias personales, historial médico, costos y seguridad.
El alivio en la preparación no aplica para todos. La guía es clara en que personas con condiciones como estreñimiento crónico, uso de medicamentos que enlentecen el tránsito intestinal, cirrosis, enfermedad de Parkinson, demencia o diabetes, deben seguir regímenes más estrictos.
En estos casos, se recomienda comenzar la preparación tres días antes, con volúmenes mayores de solución purgante y el uso de bisacodilo como complemento.
Además de las instrucciones orales y escritas tradicionales, ahora se promueve el acompañamiento a través de la llamada navegación del paciente, que puede hacerse telefónicamente o, por primera vez desde 2014, mediante mensajes electrónicos. Esta medida busca mejorar la adherencia a las instrucciones y, con ello, la calidad de la preparación.

Si durante el procedimiento hay dudas sobre la eficacia de la limpieza, la nueva orientación sugiere continuar al menos hasta el colon sigmoide antes de considerar abortar el examen. De ser posible, se deben intentar maniobras de rescate el mismo día. También se recomienda ahora el uso rutinario de bombas de irrigación y simeticona oral como complemento para mejorar la visibilidad, especialmente en pacientes de riesgo promedio.
La guía define una preparación adecuada como aquella que permite al médico determinar con seguridad los intervalos para exámenes de seguimiento, basándose en la evaluación completa de todos los segmentos del colon tras lavado y aspiración.
Los centros médicos deberán ahora monitorear de manera más rigurosa los índices de preparación adecuada. Se eleva la meta de calidad del 85 % al 90 %, incluyendo cancelaciones por preparaciones inadecuadas. Si un examen resulta inadecuado, debe repetirse en un plazo de 12 meses, con instrucciones revisadas y mejoradas.
En los casos en que se logra visualizar solo parcialmente el colon, se sugiere discutir con el paciente opciones alternativas de detección, como sigmoidoscopia flexible o pruebas basadas en muestras de heces —incluyendo el test inmunoquímico fecal o la prueba de ADN en heces—, a realizarse dentro de cinco años.