El miedo y la ansiedad dentales es un problema común que muchos pacientes y odontólogos deben enfrentar. Sin recursos adecuados, a menudo el odontólogo apela a la paciencia y aún a la compasión, creando una aversión al trabajo con tales pacientes. En vista del alto porcentaje de los individuos que sufren de este tipo de temor, la aversión que se genera puede tener un impacto nocivo en la práctica profesional.
Cada persona que trabajaba en la profesión dental ha encontrado a pacientes con miedo extremo a la situación odontológica. Algunos miedos son suaves y tolerables, mientras que otros son extremos y pueden crear reacciones físicas severas. Este último es una situación con la cual puede ser dificultoso de tratar para cualquier profesional, especialmente cuando interfiere con el tratamiento y arriesga la salud del paciente y su salud mental. Una situación tan estresante no es la ideal para realizar la odontología restaurativa delicada, como tampoco lo es medicar a estos pacientes, teniendo en cuenta las complicaciones potenciales adicionales, especialmente en una persona que está experimentando una reacción provocada por el estrés, como ser un aumento de la tensión arterial y respiración irregular. Afortunadamente, la medicación es solamente una de las posibilidades para aliviar el miedo y la ansiedad en la silla dental. Para entender algunos otros métodos, es importante primero una mejor comprensión del miedo y de su conexión con la mente y el cuerpo.
Cada emoción que una persona experimenta actúa como una señal, procurando decir a esa persona algo sobre su ambiente y experiencias y su interpretación de ellos. La interpretación de acontecimientos es un elemento dominante en cómo uno responde o reacciona a una situación, porque es la interpretación personal la que da el significado específico al acontecimiento. Los seres humanos experimentan el mundo a través de sus sentidos, representación visual, auditiva, táctil, gustativa, y olfativa. Cada segundo tenemos dos millones de pedacitos de información que llegan a nosotros, pero podemos seleccionar solamente 126 pedacitos de esa información para procesarla. Esto significa que mucho de los estímulos en nuestro mundo están suprimidos ,distorsionados , y generalizados para poder encajar en los 126 pedacitos que podemos comprender. La pregunta sería como se selecciona la información que se percibe.
Un individuo que tolera y hasta disfruta de las visitas al odontólogo puede elegir centrarse en su salud, sintiéndose bien con el personal del consultorio, la música agradable, el gusto del fluoruro, el confort del sillón odontológico , etc, enfocando sus emociones en lo positivo de la situación odontológica. Mientras que alguien que experimenta miedo puede centrarse en sensaciones de pérdida de control , el hecho de no poder hablar mientras que alguien trabaja en su boca, vulnerabilidad, los olores que pueden resultarle desagradables, la posibilidad de sangrado y de sentir dolor. Éstas son dos experiencias muy diversas sobre una visita dental debido a que varía la interpretación de la situación.
El miedo es una emoción que es útil cuando una persona está en peligro. Les asiste para elegir la acción más apropiada y más segura . Por ejemplo, si uno estuviera en una situación peligrosa para la vida, la sensación del miedo sería una señal de la existencia de una situación peligrosa y de la necesidad de alejarse u ocuparse de la situación inmediatamente. Esto se conoce como respuesta de vuelo o de la lucha. Sin embargo, el temor es también una emoción que aparece cuando una comienza a enfocar una situación esperando lo peor, consciente, o inconscientemente. Es decir que el individuo puede estar enterado de lo que está pensando está haciendo que él se sienta temeroso, o la razón puede ser profundamente inconsciente y fuera de su conocimiento mental.
Si la situación a la que una persona teme es verdadera o imaginada, el cuerpo responde de la misma manera. Algunas respuestas físicas al miedo son tirantez en el pecho, fluctuaciones de respiración, sudoración, hipertensión, dolor de estómago, y náusea. Se ha sugerido que el miedo es una sigla para: falsas expectativas que parecen verdaderas. Esto significa esencialmente que lo que una persona crea en su mente (a través de imágenes, sonidos, sensaciones, etc.), su interpretación, puede manifestarse en la vida de esa persona como real.
Por ejemplo, Jhonatan nunca ha tenido una mala experiencia en al consultorio odontológico. Cuando tenía catorce años comenzó a preocuparse acerca de sus próximas visitas al dentista. Un día durante práctica, un compañero del equipo de fútbol contó una experiencia de tener que realizarse una extracción dentaria. El muchacho exageró el relato, cerciorándose de agregar muchos detalles espantosos para impresionar a sus amigos.
Jhonatán se quedó preocupado luego de escuchar esta experiencia pues él tenía un control dental la semana siguiente. Él sabía que ya estaba retrasado con su cita, e imaginó que su estado dental podría estar tan deteriorado que podría necesitar alguna extracción dentaria. Otros pensamientos similares completaron un ciclo en su mente durante la semana junto con imágenes de su propia experiencia de lo peor de la situación odontológica. Cada vez que él pensó en esto, sufrió de tirantez en su estómago, manos sudorosas, y respiración superficial.
La noche antes de su cita, él no podía dormir, pensando ansiosamente, qué podría suceder en el dentista el día siguiente. Por la mañana, le dijo a su madre que no se sentía bien y le pidió cancelar su cita. Luego continuó posponiendo la cita , acumulado el miedo aún más, pensando en el empeoramiento adicional que ocurría en sus piezas dentarias. Jhonatán había creado miedo y ansiedad sin tener ninguna experiencia "verdadera" para avalar este miedo. Para él, era tan real como si él hubiera tenido un encuentro dental negativo anterior.
La razón por la que una persona puede experimentar algo como verdadero incluso si no ha ocurrido se relaciona a la propia interpretación y al inconsciente. Recordemos que los seres humanos procesan su experiencia a través de sus sentidos y es con estos mismos sentidos que una persona imagina. Por ejemplo, una persona que tuvo una experiencia dental negativa verdadera recordará esa experiencia con imágenes, sonidos, sensaciones, gusto, y olores o una cierta combinación de estos sentidos. Esto invocará el miedo.
Un segundo individuo que teme al odontólogo, pero que nunca ha tenido una experiencia dental negativa, imaginará la visita al odontólogo con sus sentidos, de la misma manera que el ejemplo anterior. De nuevo, esto hará que el miedo se presente. Ambas situaciones iniciarán respuestas fisiológicas al miedo, que es una experiencia muy auténtica para ese individuo. Debido a esto, es importante considerar la experiencia de cada persona, pues es verdadera para él o ella.
Junto con su interpretación de una situación, sus experiencias de vida anteriores pueden también desempeñar un papel en tener miedo y ansiedad dentales. Algunas experiencias y condiciones incluyen, (aunque no se limitan a esto), claustrofobia, al abuso sexual, físico o mental, a los ataques del pánico, a la agorafobia, al trauma médico, a heridas emocionales de la niñez, y por supuesto a un encuentro dental que se presenta como una situación estresante.
Según lo indicado previamente, una persona puede o no hacer una conexión consciente entre una experiencia o condición previa y su miedo a la situación odontológica. De hecho, muchas veces un paciente sabrá que su miedo es irracional e injustificable, a pesar de esto, tendrá la emoción y las respuestas porque tiene una conexión en el nivel inconsciente a una experiencia anterior. Por esta razón, con sólo saber hacia que se dirige el miedo dental sin una exploración más profunda en sus orígenes, puede a veces tener poco efecto.
Un ejemplo de ello es Maria, que es un sobreviviente del abuso sexual de la niñez. Durante su niñez, Maria fue amordazada, así que ella no podía pedir ayuda en voz alta, sintiéndose desamparada y vulnerable. Cuando Maria comenzó a visitar al dentista la sensación del trabajo que era hecho en su boca accionó su inconsciente para generalizar la sensación y para ligarla al abuso. Esto la condujo a sentirse desamparada y vulnerable en el dentista, especialmente debido a la posición reclinada de la silla.
Cuando Maria estaba en la adolescencia, su miedo dental se había intensificado, así que sus padres recurrieron a la ayuda profesional. El profesional que la vio, sólo estuvo centrado en el miedo dental, por lo que el efecto fue mínimo a la hora de enfrentar la visita al odontólogo. Algunos años más adelante, Maria fue a otro profesional. Esta vez, el abuso sexual fue revelado y se visualizó la conexión con las visitas dentales. Después de algunas sesiones, ella dejó de experimentar miedo y de hecho registró al consultorio odontólogico como un lugar seguro en donde la gente quería ayudaba.
Para otros pacientes, el centrarse en el miedo a la visita dental es eficaz, tal es el caso de Jhonatán, el muchacho que desarrolló miedo y ansiedad después de oír otras experiencias negativas exageradas acerca de la situación odontológica. Su miedo fue basado en crear una imagen negativa de la visita al odontólogo a partir de el relato de otro. Cuando él finalmente concertó una cita para ver al dentista, él expresó su miedo a la recepcionista, quien le recomendó visitar el consultorio algunas veces antes del tratamiento.
Durante estas visitas preliminares, Jonatan fue conducido en una visita, para conocer al personal, sentarse en el sillón odontológico sin que le realizaran ninguna prestación, tocar los instrumentos dentales, de familiarizarse con el ambiente, y mirar un video educativo explicando cómo se realiza una limpieza y otras prestaciones simples. Él notó que cuando otros pacientes venían a la recepción para la terminación de su tratamiento, sonreían y estaban relajados. Incluso la muchacha que acaba de tener un procedimiento importante, parecía encontrarse en buenas condiciones a pesar de su boca hinchada.
Jhonatán pronto se dio cuenta que su miedo era infundado y que estaba listo para su cita. Este ejemplo ilustra algunos pasos simples que cualquier odontólogo pueda incorporar para asistir a sus pacientes cuando se presentan situaciones similares.
Herramientas y recursos
Aunque las causas del miedo dental varían y a veces son complejas, y requieren ayuda profesional externa, hay medidas el odontólogo puede llevar a cabo a fin de aliviar por lo menos algo si no todo el miedo que pueden llegar a experimentar sus pacientes. Lo primero y más importante es no prejuzgar a un paciente temeroso, acercándose a este de forma contenedora y comprensiva. Desarrollar este tipo de relación ayuda al paciente a sentirse confiado en el consultorio sintiéndolo como un lugar seguro.
Una forma de encarar la situación sería averiguar mediante preguntas específicas, las causas que desencadenan el miedo en el paciente. También el hecho de llamarlo por su nombre puede hacer que el paciente se sienta más distendido, como así también indagar como el profesional y el personal que lo asisten pueden colaborar para que se sienta más relajado. Entonces podemos tratar de satisfacer sus requerimientos, salvo que los mismos interfieran con el tratamiento, en tal caso le explicaremos las razones y trabajaremos juntos para encontrar una solución alternativa. Cooperando de esta forma también dejaremos saber al paciente que el también tiene la responsabilidad y aún la habilidad de poder ayudarse a sí mismo.
Es de fundamental importancia entrenar al personal acerca de las palabras y técnicas que debe utilizar para tratar a pacientes temerosos, por ejemplo tratando de evitar como dolor, herida, etc.
El ambiente del consultorio debe ser placentero, confortable, como así también la sala de espera. Algunas sugerencias y material educativo acerca de variados procedimientos odontológicos en términos sencillos, o con indicaciones de cómo mejorar la salud dental en el hogar, o con testimonios de pacientes que han concluido felizmente sus tratamientos pueden contribuir a la relajación del paciente durante la espera. También las imágenes en una pantalla televisiva mostrando información acerca del consultorio, de educación para la salud, etc serían un aporte interesante .La música es otro elemento que puede colaborar con el ambiente.
Proveer al paciente de herramientas para ser utilizadas en el hogar previas a la consulta como ser imágenes, técnicas de respiración, etc para promover la relajación. Explicar de forma clara el procedimiento antes y durante el tratamiento, después de explicar cada paso, preguntar al paciente si está de acuerdo y pautar un acuerdo verbal o con alguna señal con la mano para que se sientan seguros y que aún tienen el control de la situación. Proveer en forma periódica estimaciones del tiempo de tratamiento para que sepan que esperar y cuando están próximos a finalizar la visita.
Para muchos pacientes tener auriculares con su música favorita colocados o mirar televisión durante el tratamiento es un gran método de distracción y relajación.
Conclusiones
El temor y la ansiedad ante la situación odontológica pueden ir desde tolerable, poco tolerable, a severa, en esta última el tratamiento odontológico es imposible sin la derivación previa al profesional correspondiente.
Existen muchas opciones que no requieren medicación para controlar esta situación y que son las pautas que se detallan en este artículo.
Teniendo en cuenta que el porcentaje de pacientes con temor excesivo ala situación odontológica es muy alto, es responsabilidad del profesional tomar parámetros de conducta como así también el personal que lo asiste para enfrentar con éxito estas situaciones.
Publicado el 7 de marzo de 2006
Miedo y ansiedad dental
Miedo a la situación odontológica
El temor y la ansiedad ante la situación odontológica pueden ir desde tolerable, poco tolerable, a severa, en esta última el tratamiento odontológico es imposible sin la derivación previa al profesional correspondiente.
Autor/a: Trina Ghauri, Ph.D.
Fuente: Oralhealth & Dental Practice, Nov 05
El miedo y la ansiedad dentales es un problema común que muchos pacientes y odontólogos deben enfrentar. Sin recursos adecuados, a menudo el odontólogo apela a la paciencia y aún a la compasión, creando una aversión al trabajo con tales pacientes. En vista del alto porcentaje de los individuos que sufren de este tipo de temor, la aversión que se genera puede tener un impacto nocivo en la práctica profesional.
Cada persona que trabajaba en la profesión dental ha encontrado a pacientes con miedo extremo a la situación odontológica. Algunos miedos son suaves y tolerables, mientras que otros son extremos y pueden crear reacciones físicas severas. Este último es una situación con la cual puede ser dificultoso de tratar para cualquier profesional, especialmente cuando interfiere con el tratamiento y arriesga la salud del paciente y su salud mental. Una situación tan estresante no es la ideal para realizar la odontología restaurativa delicada, como tampoco lo es medicar a estos pacientes, teniendo en cuenta las complicaciones potenciales adicionales, especialmente en una persona que está experimentando una reacción provocada por el estrés, como ser un aumento de la tensión arterial y respiración irregular. Afortunadamente, la medicación es solamente una de las posibilidades para aliviar el miedo y la ansiedad en la silla dental. Para entender algunos otros métodos, es importante primero una mejor comprensión del miedo y de su conexión con la mente y el cuerpo.
Cada emoción que una persona experimenta actúa como una señal, procurando decir a esa persona algo sobre su ambiente y experiencias y su interpretación de ellos. La interpretación de acontecimientos es un elemento dominante en cómo uno responde o reacciona a una situación, porque es la interpretación personal la que da el significado específico al acontecimiento. Los seres humanos experimentan el mundo a través de sus sentidos, representación visual, auditiva, táctil, gustativa, y olfativa. Cada segundo tenemos dos millones de pedacitos de información que llegan a nosotros, pero podemos seleccionar solamente 126 pedacitos de esa información para procesarla. Esto significa que mucho de los estímulos en nuestro mundo están suprimidos ,distorsionados , y generalizados para poder encajar en los 126 pedacitos que podemos comprender. La pregunta sería como se selecciona la información que se percibe.
Un individuo que tolera y hasta disfruta de las visitas al odontólogo puede elegir centrarse en su salud, sintiéndose bien con el personal del consultorio, la música agradable, el gusto del fluoruro, el confort del sillón odontológico , etc, enfocando sus emociones en lo positivo de la situación odontológica. Mientras que alguien que experimenta miedo puede centrarse en sensaciones de pérdida de control , el hecho de no poder hablar mientras que alguien trabaja en su boca, vulnerabilidad, los olores que pueden resultarle desagradables, la posibilidad de sangrado y de sentir dolor. Éstas son dos experiencias muy diversas sobre una visita dental debido a que varía la interpretación de la situación.
El miedo es una emoción que es útil cuando una persona está en peligro. Les asiste para elegir la acción más apropiada y más segura . Por ejemplo, si uno estuviera en una situación peligrosa para la vida, la sensación del miedo sería una señal de la existencia de una situación peligrosa y de la necesidad de alejarse u ocuparse de la situación inmediatamente. Esto se conoce como respuesta de vuelo o de la lucha. Sin embargo, el temor es también una emoción que aparece cuando una comienza a enfocar una situación esperando lo peor, consciente, o inconscientemente. Es decir que el individuo puede estar enterado de lo que está pensando está haciendo que él se sienta temeroso, o la razón puede ser profundamente inconsciente y fuera de su conocimiento mental.
Si la situación a la que una persona teme es verdadera o imaginada, el cuerpo responde de la misma manera. Algunas respuestas físicas al miedo son tirantez en el pecho, fluctuaciones de respiración, sudoración, hipertensión, dolor de estómago, y náusea. Se ha sugerido que el miedo es una sigla para: falsas expectativas que parecen verdaderas. Esto significa esencialmente que lo que una persona crea en su mente (a través de imágenes, sonidos, sensaciones, etc.), su interpretación, puede manifestarse en la vida de esa persona como real.
Por ejemplo, Jhonatan nunca ha tenido una mala experiencia en al consultorio odontológico. Cuando tenía catorce años comenzó a preocuparse acerca de sus próximas visitas al dentista. Un día durante práctica, un compañero del equipo de fútbol contó una experiencia de tener que realizarse una extracción dentaria. El muchacho exageró el relato, cerciorándose de agregar muchos detalles espantosos para impresionar a sus amigos.
Jhonatán se quedó preocupado luego de escuchar esta experiencia pues él tenía un control dental la semana siguiente. Él sabía que ya estaba retrasado con su cita, e imaginó que su estado dental podría estar tan deteriorado que podría necesitar alguna extracción dentaria. Otros pensamientos similares completaron un ciclo en su mente durante la semana junto con imágenes de su propia experiencia de lo peor de la situación odontológica. Cada vez que él pensó en esto, sufrió de tirantez en su estómago, manos sudorosas, y respiración superficial.
La noche antes de su cita, él no podía dormir, pensando ansiosamente, qué podría suceder en el dentista el día siguiente. Por la mañana, le dijo a su madre que no se sentía bien y le pidió cancelar su cita. Luego continuó posponiendo la cita , acumulado el miedo aún más, pensando en el empeoramiento adicional que ocurría en sus piezas dentarias. Jhonatán había creado miedo y ansiedad sin tener ninguna experiencia "verdadera" para avalar este miedo. Para él, era tan real como si él hubiera tenido un encuentro dental negativo anterior.
La razón por la que una persona puede experimentar algo como verdadero incluso si no ha ocurrido se relaciona a la propia interpretación y al inconsciente. Recordemos que los seres humanos procesan su experiencia a través de sus sentidos y es con estos mismos sentidos que una persona imagina. Por ejemplo, una persona que tuvo una experiencia dental negativa verdadera recordará esa experiencia con imágenes, sonidos, sensaciones, gusto, y olores o una cierta combinación de estos sentidos. Esto invocará el miedo.
Un segundo individuo que teme al odontólogo, pero que nunca ha tenido una experiencia dental negativa, imaginará la visita al odontólogo con sus sentidos, de la misma manera que el ejemplo anterior. De nuevo, esto hará que el miedo se presente. Ambas situaciones iniciarán respuestas fisiológicas al miedo, que es una experiencia muy auténtica para ese individuo. Debido a esto, es importante considerar la experiencia de cada persona, pues es verdadera para él o ella.
Junto con su interpretación de una situación, sus experiencias de vida anteriores pueden también desempeñar un papel en tener miedo y ansiedad dentales. Algunas experiencias y condiciones incluyen, (aunque no se limitan a esto), claustrofobia, al abuso sexual, físico o mental, a los ataques del pánico, a la agorafobia, al trauma médico, a heridas emocionales de la niñez, y por supuesto a un encuentro dental que se presenta como una situación estresante.
Según lo indicado previamente, una persona puede o no hacer una conexión consciente entre una experiencia o condición previa y su miedo a la situación odontológica. De hecho, muchas veces un paciente sabrá que su miedo es irracional e injustificable, a pesar de esto, tendrá la emoción y las respuestas porque tiene una conexión en el nivel inconsciente a una experiencia anterior. Por esta razón, con sólo saber hacia que se dirige el miedo dental sin una exploración más profunda en sus orígenes, puede a veces tener poco efecto.
Un ejemplo de ello es Maria, que es un sobreviviente del abuso sexual de la niñez. Durante su niñez, Maria fue amordazada, así que ella no podía pedir ayuda en voz alta, sintiéndose desamparada y vulnerable. Cuando Maria comenzó a visitar al dentista la sensación del trabajo que era hecho en su boca accionó su inconsciente para generalizar la sensación y para ligarla al abuso. Esto la condujo a sentirse desamparada y vulnerable en el dentista, especialmente debido a la posición reclinada de la silla.
Cuando Maria estaba en la adolescencia, su miedo dental se había intensificado, así que sus padres recurrieron a la ayuda profesional. El profesional que la vio, sólo estuvo centrado en el miedo dental, por lo que el efecto fue mínimo a la hora de enfrentar la visita al odontólogo. Algunos años más adelante, Maria fue a otro profesional. Esta vez, el abuso sexual fue revelado y se visualizó la conexión con las visitas dentales. Después de algunas sesiones, ella dejó de experimentar miedo y de hecho registró al consultorio odontólogico como un lugar seguro en donde la gente quería ayudaba.
Para otros pacientes, el centrarse en el miedo a la visita dental es eficaz, tal es el caso de Jhonatán, el muchacho que desarrolló miedo y ansiedad después de oír otras experiencias negativas exageradas acerca de la situación odontológica. Su miedo fue basado en crear una imagen negativa de la visita al odontólogo a partir de el relato de otro. Cuando él finalmente concertó una cita para ver al dentista, él expresó su miedo a la recepcionista, quien le recomendó visitar el consultorio algunas veces antes del tratamiento.
Durante estas visitas preliminares, Jonatan fue conducido en una visita, para conocer al personal, sentarse en el sillón odontológico sin que le realizaran ninguna prestación, tocar los instrumentos dentales, de familiarizarse con el ambiente, y mirar un video educativo explicando cómo se realiza una limpieza y otras prestaciones simples. Él notó que cuando otros pacientes venían a la recepción para la terminación de su tratamiento, sonreían y estaban relajados. Incluso la muchacha que acaba de tener un procedimiento importante, parecía encontrarse en buenas condiciones a pesar de su boca hinchada.
Jhonatán pronto se dio cuenta que su miedo era infundado y que estaba listo para su cita. Este ejemplo ilustra algunos pasos simples que cualquier odontólogo pueda incorporar para asistir a sus pacientes cuando se presentan situaciones similares.
Herramientas y recursos
Aunque las causas del miedo dental varían y a veces son complejas, y requieren ayuda profesional externa, hay medidas el odontólogo puede llevar a cabo a fin de aliviar por lo menos algo si no todo el miedo que pueden llegar a experimentar sus pacientes. Lo primero y más importante es no prejuzgar a un paciente temeroso, acercándose a este de forma contenedora y comprensiva. Desarrollar este tipo de relación ayuda al paciente a sentirse confiado en el consultorio sintiéndolo como un lugar seguro.
Una forma de encarar la situación sería averiguar mediante preguntas específicas, las causas que desencadenan el miedo en el paciente. También el hecho de llamarlo por su nombre puede hacer que el paciente se sienta más distendido, como así también indagar como el profesional y el personal que lo asisten pueden colaborar para que se sienta más relajado. Entonces podemos tratar de satisfacer sus requerimientos, salvo que los mismos interfieran con el tratamiento, en tal caso le explicaremos las razones y trabajaremos juntos para encontrar una solución alternativa. Cooperando de esta forma también dejaremos saber al paciente que el también tiene la responsabilidad y aún la habilidad de poder ayudarse a sí mismo.
Es de fundamental importancia entrenar al personal acerca de las palabras y técnicas que debe utilizar para tratar a pacientes temerosos, por ejemplo tratando de evitar como dolor, herida, etc.
El ambiente del consultorio debe ser placentero, confortable, como así también la sala de espera. Algunas sugerencias y material educativo acerca de variados procedimientos odontológicos en términos sencillos, o con indicaciones de cómo mejorar la salud dental en el hogar, o con testimonios de pacientes que han concluido felizmente sus tratamientos pueden contribuir a la relajación del paciente durante la espera. También las imágenes en una pantalla televisiva mostrando información acerca del consultorio, de educación para la salud, etc serían un aporte interesante .La música es otro elemento que puede colaborar con el ambiente.
Proveer al paciente de herramientas para ser utilizadas en el hogar previas a la consulta como ser imágenes, técnicas de respiración, etc para promover la relajación. Explicar de forma clara el procedimiento antes y durante el tratamiento, después de explicar cada paso, preguntar al paciente si está de acuerdo y pautar un acuerdo verbal o con alguna señal con la mano para que se sientan seguros y que aún tienen el control de la situación. Proveer en forma periódica estimaciones del tiempo de tratamiento para que sepan que esperar y cuando están próximos a finalizar la visita.
Para muchos pacientes tener auriculares con su música favorita colocados o mirar televisión durante el tratamiento es un gran método de distracción y relajación.
Conclusiones
El temor y la ansiedad ante la situación odontológica pueden ir desde tolerable, poco tolerable, a severa, en esta última el tratamiento odontológico es imposible sin la derivación previa al profesional correspondiente.
Existen muchas opciones que no requieren medicación para controlar esta situación y que son las pautas que se detallan en este artículo.
Teniendo en cuenta que el porcentaje de pacientes con temor excesivo ala situación odontológica es muy alto, es responsabilidad del profesional tomar parámetros de conducta como así también el personal que lo asiste para enfrentar con éxito estas situaciones.