La pediatría surgió como una rama de la medicina separada y especial alrededor de la segunda mitad del siglo XIX. En este período se han realizado tremendos progresos en el manejo de las patologías que afectan a la población infantil. Estos adelantos son sin embargo, minúsculos en relación a los que probablemente ocurran en las próximas décadas.
La secuenciación del genoma humano transformará la práctica pediátrica Perinatal. Será posible determinar el riesgo de presentar determinadas patologías tanto congénitas como adquiridas antes del nacimiento o en períodos precoces de la vida así como el riesgo de que se presenten en la vida adulta.
Por otro lado los avances recientes en la biología molecular sumados a los de la genética, hacen que los generalistas pediátricos tanto como los subespecialistas deban poseer un nivel de conocimiento científico cada vez mayor.
El objetivo de los autores es realizar cuestionamientos y plantear sugerencias con el afán de estimular la discusión sobre la futura evolución de la pediatría.
En primer lugar es incuestionable que el pediatra se ha transformado en una parte importante del sistema de salud nacional para el cuidado de los niños. Esta situación es diferente a la de otros países industrializados en los que el pediatra es mas un consultor que alguien que está en el cuidado primario.
Los autores plantean que el control en salud de un niño sano y algunos aspectos de la patología aguda de niños hasta ese momento sanos deberían ser tomado por enfermeras especialmente entrenadas y médicos generalistas en colaboración con el pediatra. El pediatra estaría a cargo de aquellos niños que presenten patología compleja aguda y problemas médicos crónicos.
Algunos pediatras generales deberían entrenarse para ser "hospitalistas" teniendo en cuenta que las necesidades del cuidado agudo en los niños que serán ingresados en los hospitales continuarán en aumento. Estos médicos deberían tener un entrenamiento en cuidado intensivo mayor que el actual.
Otros grupos de pediatras generales deberían prepararse para el cuidado de pacientes pediátricos con patología médica crónica (fibroquística, diabetes, cáncer) mientras se transforman en adultos. Estos médicos deberían tener un entrenamiento tanto en pediatría como en medicina general. Los pediatras generales deberían también tener un entrenamiento importante en la medicina relacionada con los problemas de conducta: manejo de la violencia en sus distintas manifestaciones, drogadicciones y problemas psiquiátricos pediátricos.
Es importante además, que una mayor proporción de los futuros pediatras busquen oportunidades en la investigación tanto clínica como básica. En la última década en los EE.UU, no solamente no ha aumentado el porcentaje de pediatras entrenados que se ocupan de esta área, sino que va disminuyendo.
Existen otros factores que tienen que ver con las elecciones que hacen los estudiantes de medicina y los médicos entrenados en pediatría. En EE.UU uno de los más importantes son los prestamos que se toman para financiar los estudios. Por lo tanto, alargar el período de entrenamiento es visto como un problema. Esto es especialmente cierto en la investigación, ya que adquirir habilidades para realizar investigaciones independientes pueden requerir un período de 3 años, mas allá de los 3 años de fellow y los otros 3 años de la residencia básica.
Por otro lado, los pediatras pueden también conseguir realizar importante contribuciones a través de su desempeño en actividades de salud pública y en el desarrollo y control de las políticas sanitarias.
Es importante además, considerar un desafío adicional que es común a todos los médicos pero que quizás tenga una mayor relevancia en la pediatría. Este es el de la lucha de los profesionales jóvenes para conseguir un adecuado balance entre su trabajo y su vida familiar teniendo en cuenta los problemas que devienen de un largo período de entrenamiento, muchas horas de trabajo, gran stress, una pobre compensación y un alto nivel de endeudamiento.
Esta carga es aun mayor para las mujeres, especialmente cuando se toma en cuenta la crianza de los hijos. El hecho que aproximadamente la mitad de los estudiantes de medicina son mujeres es un hecho importante. Por otro lado, constituyen el 70% de los médicos que ingresan al entrenamiento pediátrico.
La medicina esta cambiando rápidamente. Necesitamos efectuar las adaptaciones necesarias de forma tal de poder asegurar un futuro exitoso para todos nosotros. Reproducir el pasado no es probablemente el mejor remedio para el futuro. No creemos que los programas actuales de entrenamiento estén capacitados para realizar los cambios dramáticos que son necesarios.
Es tiempo de realizar un diálogo constructivo entre los responsables de los cuidados primarios, los especialistas pediátricos y los científicos para considerar cuidadosamente las necesidades de salud de los niños en las próximas décadas y las formas de cambiar nuestros programas de entrenamiento e instituciones para asegurar el mejor futuro de la próxima generación tanto de niños como de pediatras.