El reflujo gastroesofágico puede dar como resultado cambios metaplásicos en el esófago que predisponen al cáncer. El desarrollo de este cáncer tiene la siguiente secuencia: de no displasia a displasia de bajo grado, luego displasia de alto grado y por último cáncer.
El uso rutinario de estudios endoscópicos ha dado como resultado la identificación frecuente de pacientes con esófago de Barrett, la mayoría de los cuales nunca evolucionarán a cáncer esofágico y demandarán vigilancia endoscópica para detectar displasia de alto grado y cánceres tempranos. Desafortunadamente las publicaciones refieren que cerca del 40% o más de los pacientes con displasia de alto grado presentan ya cáncer esofágico. Por otro lado la esofaguectomía es la terapéutica aceptada por muchas organizaciones médicas para pacientes con displasia de alto grado. Sin embargo otros grupos han provisto fuertes evidencias que el esófago de Barrett y displasia de alto grado no requieren de la esofaguectomía ya que muchos de ellos no desarrollan cáncer de esófago.
Los autores de este trabajo evaluaron los resultados a largo término de los pacientes con esófago de Barrett y displasia de alto grado.