En un reciente número del American Journal of Psychiatry se publica un artículo referido a una investigación llevada a cabo por John G. Keilp y cols. en el Departamento de Neurociencias del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York y en el Departamento de Psiquiatría de Columbia University College of Psysicians and Surgeons de Nueva York.
El grupo estudiado fue de 50 pacientes que satisfacían los criterios diagnósticos del DSM-III-R para episodio depresivo mayor como tal (N=38) o como la fase depresiva de un trastorno bipolar (N=12) el cual fue comparado con otro grupo de 22 personas no afectadas por trastorno depresivo alguno, tanto en el momento presente como en el pasado. Todos los pacientes alcanzaron en la Escala de depresión de Hamilton (de 24 ítem) un puntaje igual o mayor a 16. Asimismo, todos los participantes en esta investigación estaban libres de cualquier enfermedad neurológica.
Se obtuvo una detallada historia clínica de la conducta suicida utilizando una entrevista estructurada y se estableció el grado de severidad de los intentos utilizando la Beck's Medical Damage Scale, que cuantifica el grado de daño físico que resulta de cada intento, dividiéndose de acuerdo a esto a los intentos en intentos de baja o de alta letalidad.
La evaluación neurofisiológica en base a diversos tests que evaluaban cinco áreas generales: 1) funcionamiento intelectual general; 2) funcionamiento motor; 3) atención; 4) memoria; y 5) funcionamiento ejecutivo.
Los cuatro grupos de sujetos eran semejantes en edad, educación y nivel ocupacional.
Los sujetos con una historia de intentos suicidas asociados a alta letalidad evidenciaron un mayor déficit en el funcionamiento neuropsicológico (evaluado con pruebas ejecutivas) el cual era independiente de aquel mismo déficit detectado por la simple alteración depresiva. Aquel déficit no podía ser explicado por diferencias en el nivel educativo previo, en los logros a nivel ocupacional, o en la aparente capacidad intelectual, que eran comparables a través de los grupos. Asimismo desde un punto de vista neuropsicológico estos pacientes evidenciaron un mayor déficit que los otros tres grupos en las pruebas de funcionamiento intelectual general, memoria y atención.
Dentro de los márgenes de este estudio, estos datos sugieren que la disfunción neuropsicológica (especialmente en las pruebas que miden el funcionamiento ejecutivo) pueden jugar un rol importante en la predicción de actos suicidas altamente letales en pacientes que satisfacen los criterios diagnósticos del DSM-III-R para episodio depresivo mayor.