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Publicado el 1 de julio de 2026

Marcadores digitales del lenguaje

Las palabras que escogemos, detectoras de deterioro cognitivo leve

Un nuevo estudio demostró que analizar la fluidez verbal mediante la aplicación automatizada TELL permite detectar de forma temprana el deterioro cognitivo leve. Al evaluar la frecuencia, especificidad y pausas al hablar, la herramienta superó en precisión a los tests neuropsicológicos tradicionales. El hallazgo abre una vía accesible y económica para captar señales de salud cerebral asociadas a cambios biológicos.

Autor/a: Pérez, G., Caro, I., Ponferrada, J., Ferrante, F., Valdés, J., Migeot, J., Sosa Welford, A., Olavarría, L., Lillo, P., Thumala, D., Okuma, C., Cerda, M., Henríquez, F., Pelle, P., Durán, C., Ibáñez, A., Ferrer, L., Slachevsky, A. & García, A. M. (2026).

Fuente: NeuroImage 338, 122070. Semantic memory navigation in mild cognitive impairment: Automated markers with neural and biofluid correlates

 
En notas previas de IntraMed presentamos los marcadores digitales del lenguaje como vía rápida, no invasiva y escalable para estudiar la salud cerebral. Luego mostramos que, en demencia, importan las palabras elegidas, su organización y el esfuerzo para recuperarlas. Ese abordaje caracterizó alteraciones en enfermedad de Alzheimer y otras demencias, con rendimiento comparable al de medidas cognitivas y de neuroimagen. El paso siguiente era inevitable: probar si la misma estrategia podía funcionar en una etapa más temprana, el deterioro cognitivo leve, cuando maximizar las chances de intervención oportuna y eficaz resulta especialmente importante.
 
El deterioro cognitivo leve es una condición intermedia entre el envejecimiento esperado y la demencia. Las personas pueden presentar fallas de memoria, atención u otras funciones cognitivas, pero suelen mantener su independencia en la vida cotidiana. No todas progresan hacia una demencia, pero el riesgo es mayor que en quienes no presentan estas dificultades. Por eso, contar con herramientas sensibles, accesibles y fáciles de aplicar es una prioridad clínica y sanitaria.
 
Nuestro nuevo estudio, publicado en NeuroImage, analizó datos de 96 adultos mayores hispanohablantes de Chile: 53 con deterioro cognitivo leve y 43 sin alteraciones cognitivas. Todos realizaron tareas breves de fluidez verbal. En unas debían decir, durante un minuto, la mayor cantidad posible de palabras que empezaran con ciertos sonidos. En otra, debían nombrar animales. Estas tareas ya son habituales por ser simples, económicas y rápidas. La novedad fue analizarlas con herramientas automatizadas para extraer más información que el conteo tradicional de respuestas válidas.

A partir de las grabaciones, empleamos TELL, nuestra app de análisis automatizado del lenguaje, para medir propiedades de cada palabra, como longitud silábica, frecuencia de uso cotidiano y granularidad o precisión conceptual. También se analizaron aspectos temporales del habla, como cantidad y duración de pausas, tiempo total de habla, velocidad y duración de los segmentos pronunciados.
 
Luego, estas variables se ingresaron en modelos de aprendizaje automático para distinguir entre personas con deterioro cognitivo leve y personas cognitivamente sanas. El mejor rendimiento apareció al combinar propiedades de las palabras y características temporales del habla. Ese modelo alcanzó un AUC de 0,81, medida que resume qué tan bien se separan dos grupos, donde 1 representa separación perfecta y 0,5 equivale al azar. Este desempeño superó al obtenido con pruebas cognitivas tradicionales, que alcanzaron un AUC de 0,77.

Las variables más informativas fueron frecuencia, distancia semántica, granularidad, longitud silábica y duración promedio de segmentos hablados. Quienes tenían deterioro cognitivo leve usaron palabras más frecuentes y menos específicas. El deterioro, entonces, no solo reduce la producción: también altera cómo se navega la memoria semántica.

El estudio también conectó estos patrones lingüísticos con medidas cerebrales. En participantes con deterioro cognitivo leve, algunas propiedades de las palabras se asociaron con el volumen de sustancia gris en regiones vinculadas con la memoria semántica y la recuperación verbal. Además, la granularidad mostró una asociación modesta con niveles de pTau217 en sangre, proteína relacionada con procesos patológicos observados en Alzheimer. Aunque este hallazgo proviene de una submuestra pequeña, abre una vía prometedora: que breves tareas verbales capten señales cerebrales y biológicas tempranas.

La implicancia clínica es directa. No se propone reemplazar la evaluación médica ni las pruebas neuropsicológicas completas, sino aumentar el valor informativo de una herramienta ya usada en la práctica. Con análisis automatizados, una tarea breve de fluidez verbal podría aportar indicadores objetivos, reproducibles y escalables, especialmente donde el acceso a especialistas, neuroimagen o biomarcadores es limitado.

Como todo estudio inicial, hay limitaciones: la muestra fue moderada, mayoritariamente femenina, y no hubo seguimiento longitudinal para saber qué participantes progresaron luego a demencia. También será necesario replicar estos hallazgos en otras poblaciones, lenguas y contextos clínicos. Aun así, el trabajo refuerza una idea central: el lenguaje cotidiano puede contener señales tempranas de la salud cerebral. Escuchar mejor cómo una persona busca sus palabras podría ayudarnos a llegar antes, cuando todavía hay más margen para decidir, intervenir y acompañar

El estudio fue una colaboración internacional entre el Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de San Andrés, CONICET, Universidad de Buenos Aires, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile, Hospital del Salvador, Geroscience Center for
Brain Health and Metabolism, Universidad Adolfo Ibáñez, Latin American Brain Health Institute, Clínica Las Condes, Instituto de Neurocirugía Dr. Alfonso Asenjo, Global Brain Health Institute, University of California San Francisco, Trinity College Dublin, Istanbul Medipol University, Barcelonaβeta Brain Research Center y Universidad de Santiago de Chile.


Autores: Gonzalo Pérez,1,2,3 Ivan Caro,1,2 Adolfo M. García1,4,5 

1. Centro de Neurociencias Cognitivas, Departamento de Ciencias de la Vida y del Comportamiento, Universidad de San Andrés, Buenos Aires, Argentina 
2. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Buenos Aires, Argentina 
3. Facultad de Ingeniería, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina 
4. Global Brain Health Institute, University of California San Francisco, San Francisco, California, Estados Unidos
5. Departamento de Lingüística y Literatura, Facultad de Humanidades, Universidad de Santiago de Chile, Santiago, Chile