Gabriel Giubellino.
ggiubellino@clarin.com
Son errores que cometen los padres y madres con sus bebés. Darles a los tres meses un postrecito comprado. O aburrirlo con papillas de papa y zapallo cuando empiezan a comer, a los seis. O bien proponerle un poco de carne recién a los nueve meses. U ofrecerle caldo de cubitos, productos de copetín como palitos fritos, jugos de soja o sintéticos.
Falta información sobre lo que técnicamente se llaman alimentación complementaria del lactante. No es que jamás se haya hecho nada —la Sociedad Argentina de Pediatría viene trabajando el tema desde hace tiempo—, pero es ahora cuando, por primera vez, el Ministerio de Salud de la Nación publicará las Guías Alimentarias para la Población Infantil.
El objetivo es que esas guías —hay 10.000 ejemplares en imprenta, destinados a centros de salud— lleguen a cada casa argentina donde haya un niño. Para cumplir tan ambicioso objetivo, necesitarán aliados. "Fueron hechas para la gente y tiene que lle gar. Los chicos necesitaban algo específico, porque están en una etapa gestacional en la que necesitan más nutrientes", dijo la licenciada en Nutrición Elsa Longo, impulsora de estos instrumentos educativos que se elaboran desde hace dos años en la Dirección Nacional de Salud Materno Infantil del ministerio.
Los mensajes fueron testeados en grupos de padres, madres y abuelos en 14 provincias argentinas. El primero de ellos puede sonar repetido pero aún no entró en toda la población. No hay como la leche materna, ni como el contacto del bebé con su madre. "Hablar de 'leches maternizadas' está mal. Ninguna fórmula artificial con agregados, por más excelente que sea, se puede parecer jamás a la leche de la madre, que es un líquido vivo. Tienen células vivas de la madre que pasan al hijo y le brindan protección", dice Longo.
Oficialmente se marca un idea de lactancia hasta los 2 años o más. A partir de los 6 meses, viene la incorporación de otros alimentos, con excepciones como frutillas, cítricos, pescados, que pueden generar alergia en algunos chicos.
A esa edad se empieza con alimentos blandos, de sabor parecido a la leche materna, sin agregados de sal y azúcar. Purés y papillas, sí, pero también es necesario incorporar un poquitito de carne molida. Una cucharada rallada o triturada para que esas papillas sean vehículos de nutrientes. ¿Desafío argentino? Romper la monotonía a la hora de comer. Madres, padres: los bebés pueden comer purés de casi cualquier cosa, no solo de papa y zanahoria. De postre, para empezar, pulpa de frutas.
Algo que explican los nutricionistas es que no se puede llenar el diminuto estómago de un bebé con alimentos pobres en nutrientes. Flavia Raineri, referente de Salud Integral del Niño de 0 a 5 del Programa Materno Infantil de la provincia de Buenos Aires, lo plantea con una pregunta: "¿Qué como cuando quiero adelgazar? Bueno, así es como no hay que darle de comer a un bebé. Si le damos zapallo solo o una sopa chirle, tendrá mucho volumen y poca caloría. Necesitan alimentos con mucha densidad energética".
El bebé debería comer carne todos los días. Es lo ideal; de lo contrario, al menos 3 veces a la semana. Aporta hierro y no es un nutriente menor. Dice Longo: "Las anemias por déficit de hierro son la carencia nutricional mas prevalente en los niños de 6 a 24 meses de edad".
Otro error común: darle al bebé jugos artificiales o de soja. "Hasta los 2 años no conviene que coman soja", dice Longo. Desde pequeño, lo mejor es agua segura. "Estaría bueno que en los cumpleaños haya agua. Valorémosla", dice Raineri.
También se deberían evitar los embutidos, hamburguesas industriales, productos concentrados como sopas, y hasta tes naturales, infusiones que podrían parecer inocuas. Hasta el año, los chicos tienen poca capacidad de eliminar sustancias extrañas como los conservantes.
Otro punto a considerar es la textura. "Tiene que ser apropiada para la edad. A veces se les dan guisos en edades muy precoces", agrega otra experta en el tema, la doctora Norma Piazza, secretaria del Comité de Nutrición de la Sociedad Argentina de Pediatría. Piazza recordó otra recomendación sobre la que hay consenso y que no se debe descuidar: la higiene, tanto en el preparado de los alimentos, como en los niños.
Las guía educativas tratarán de derribar otro mal hábito: no alimentar a un lactante cuando está enfermo. El ayuno no favorece en nada la recuperación. Conceptualmente, exceden lo nutricional. Desde el prólogo se plantea que alimentar no es solo dar de comer. "Es incorporar al lactante a la sociedad donde vive, a las pautas culturales —dice Longo—. Hay que rescatar la idea de comensalidad, que se está perdiendo en el mundo moderno donde la gente come sola, aislada.
Comer bien
El 19 de octubre, en el Centro Cultural San Martín —Sarmiento 1551— se realizará la Feria de la Alimentación Saludable, organizada por la cátedra Educación en Nutrición de la Facultad de Medicina de la UBA, de 10 a 19. Habrá conferencias públicas sobre alimentación saludable.
Ante todo, saber
Eduardo San Pedro
esanpedro@clarin.com
Dime cómo comes y te diré como serás. Esa parece ser la conclusión, porque —de acuerdo a los especialistas—, la alimentación en los dos primeros años condiciona la salud futura de la persona. Hay padres que, generalmente por tradición familiar, enseñan a comer para la salud, otros que por ignorancia enseñan a comer pensando solamente en el placer, y otros más que sólo logran darle a sus hijos lo que pueden. No resulta extraño que, más tarde, muchas personas se hagan dependientes de alimentos poco sanos —o de comida "chatarra"—, perjudicando su salud. Una tarea docente, como la que se intenta a a través de las guías, es un buen primer plato en este menú de opciones que exige, ante todo, saber.
SALUD : EL GOBIERNO DE LA CIUDAD, EN ALERTA
Los avisos de alimentos para niños, bajo la lupa
Ciertas publicidades de alimentos para niños, de productos que se postulan como si hicieran crecer mágicamente o como si pudieran reemplazar a la teta, están en la mira del Gobierno de la Ciudad, donde hay un área encargada de detectar mensajes publicitarios engañosos.
Jorge Surín, abogado dictaminador de la Dirección Jurídica de Protección al Consumidor del área jurídica de Defensa del Consumidor del gobierno porteño, señaló que "el artículo 9 de la Ley de Lealtad Comercial indica que es publicidad engañosa toda publicidad, propaganda o presentación (como rótulo, o un stand en un supermercado) que mediante ocultamientos o informaciones equivocadas puede inducir a error o engaño al consumidor sobre características del producto. En el caso de productos para niños, encontramos algunos que exageran la categoría del producto con una promesa de crecimiento".
Surin, profesor titular de Derecho Publicitario en la Universidad de Palermo, concluyó que "los chicos terminan siendo rehenes de un sistema comercial perverso, en donde se privilegia una pauta publicitaria abultada por sobre su bienestar psíquico".
Algunos de esos alimentos pueden incluso ser contraproducentes para los bebés. "Hay concentrados que tienen una carga de proteína elevadísima para el estado de madurez renal de los lactantes", agrega la doctora Norma Piazza, secretaria del Comité de Nutrición de la Sociedad Argentina de Pediatría.
Flavia Raineri, referente del área Salud Integral del Niño de 0 a 5 del Programa Materno Infantil de la provincia de Buenos Aires, lo expone así: "Ningún alimento es mágico más allá de la leche materna". Y agrega: "Podemos tener una dieta balanceada simplemente con la lactancia y los alimentos naturales".
Un método personalizado
El Gobierno de los Estados Unidos reemplazó este año la Guía Pirámide de Alimentos que sostenía desde 1992. El nuevo sistema, MiPirámide (en inglés, MyPiramid, en www.mypyramid.gov), apunta a ser la política federal de alimentación, pero teniendo en cuentas la necesidad de tener un método personalizado.
Cualquiera que ingrese al sitio y ponga algunos datos personales —edad, sexo, actividad física diaria— recibe a cambio una recomendación "personal" de los tipos y cantidades de alimentos que debe consumir, según la edición 2005 de las Guías Alimentarias para los Norteamericanos, publicadas por el Departamento de Agricultura y el Departamento de Salud de los EE.UU..
Pero la estrella del sitio es el juego interactivo MyPiramid Blast Off Game (http://www.mypyramid.gov/kids/kidsgame.html). Es entretenido y educativo, pero está en inglés.
El juego consiste en cargar el combustible de un cohete con comida para un día, y actividad física de 60 minutos. Simplemente hay que decir nombre, edad y sexo, para tener como respuesta las calorías que necesitará por día. Luego, se elige entre un amplio menú. Cuando el niño arrastra su plato elegido, el juego le indica cuánto le aporta en aceite, grasa sólida y azúcares. Al final del juego, sugiere correcciones.