En el cáncer de mama (CM), la evaluación precisa de la afectación ganglionar es fundamental para la toma de decisiones clínicas, incluyendo la estadificación del tumor y la planificación del tratamiento quirúrgico y adyuvante.
Los métodos de evaluación actuales presentan limitaciones. A menudo, su sensibilidad es limitada y no consiguen ofrecer predicciones preoperatorias individualizadas que sean fiables, lo que puede llevar a una subestimación o sobreestimación del riesgo.
En este contexto, el concepto de biopsia líquida ha ganado una atención creciente. Las células tumorales circulantes (CTC), definidas como células desprendidas del tumor primario o de sitios metastásicos que ingresan al torrente sanguíneo, actúan como las "semillas" en el proceso de diseminación a distancia. Su detección y análisis a través de una simple muestra de sangre ofrecen un enorme potencial para el monitoreo no invasivo y en tiempo real de la progresión tumoral.
La relevancia clínica de las CTC no reside únicamente en su cantidad, sino también en su heterogeneidad fenotípica, la cual está estrechamente ligada a la agresividad del tumor. Basándose en el estado de la transición epitelio-mesénquima (EMT), las CTC se clasifican en tres subtipos: epiteliales (E-CTC), mesenquimales (M-CTC) e híbridas (H-CTC).
Las H-CTC, que coexpresan marcadores de ambos linajes, son consideradas la subpoblación con mayor plasticidad y potencial metastásico, habiéndose asociado con un mayor riesgo en diversos tumores sólidos.
Paralelamente, la molécula de adhesión celular L1 (L1CAM), una glicoproteína transmembrana, se ha identificado como un actor clave en la progresión del cáncer. Su sobreexpresión en diversas neoplasias, incluido el cáncer de mama, se asocia con procesos como la migración celular, la invasión y la EMT. Sin embargo, su perfil de expresión en las CTC y su relación específica con los fenotipos de la EMT no estaban claros hasta la fecha. Tampoco su papel en la predicción del riesgo de metástasis en el cáncer de mama invasivo en estadio temprano (ESIBC).
El estudio se diseñó como una cohorte retrospectiva que incluyó a un total de 93 pacientes diagnosticadas con cáncer de mama invasivo en estadio temprano (ESIBC) que no habían recibido tratamiento previo. La población del estudio se caracterizó por una edad mediana de 51 años, un predominio de estadios TNM I-II (más del 85 % de los casos) y una alta proporción de subtipos moleculares Luminal A y Luminal B.
La expresión de L1CAM en las CTC se detectó simultáneamente utilizando una sonda de ARN específica. Una célula tumoral circulante se consideró positiva para L1CAM si presentaba al menos dos señales de fluorescencia púrpura visibles dentro del núcleo, además de cumplir los criterios morfológicos y ser negativa para el marcador leucocitario CD45.
La detección de CTC en sangre periférica fue un evento frecuente en la cohorte estudiada. Se identificaron CTC en 74 de las 93 pacientes (79,6 %), demostrando la alta sensibilidad de la plataforma utilizada. Al analizar la relación entre el recuento total de CTC (T-CTC) y las características clinicopatológicas, se encontraron las siguientes asociaciones estadísticamente significativas:
• Tamaño del tumor: El recuento de T-CTC fue significativamente diferente entre los grupos de tumores de distintos tamaños (p=0,011), sugiriendo una correlación directa entre la carga tumoral primaria y la diseminación de células al torrente sanguíneo.
• Metástasis en ganglios linfáticos: Las pacientes con afectación ganglionar presentaron un recuento medio de T-CTC significativamente mayor (11,22 ± 10,30) en comparación con aquellas sin metástasis (6,14 ± 6,69; p=0,0098).
Por otro lado, no se encontraron asociaciones significativas entre el recuento de T-CTC y el estado de los receptores hormonales (RE, RP), el estado de HER2 o el subtipo molecular del tumor.
El análisis fenotípico de las CTC detectadas (n=74) reveló una distribución heterogénea. Las E-CTC se detectaron en el 64,9 % de las pacientes, las M-CTC en el 39,2 % y las H-CTC en el 70,3 %, lo que posiciona a este último como el subtipo predominante en la cohorte.
Los recuentos de H-CTC fueron significativamente más altos en el grupo de pacientes con metástasis ganglionar (p=0,017). Las pacientes con una alta expresión de Ki-67 (definida como ≥30 %) mostraron recuentos de H-CTC significativamente más elevados (4,40 ± 6,329) que el grupo con baja expresión (2,02 ± 3,391; p=0,023).
El recuento de T-CTC positivas para L1CAM fue significativamente mayor en pacientes con metástasis ganglionar (p=0,048). El grupo con alta expresión de Ki-67 tuvo un número significativamente mayor de T-CTC positivas para L1CAM (p=0,042).
Al analizar específicamente la subpoblación de H-CTC L1CAM-positivas, se confirmaron estas asociaciones con la metástasis ganglionar (p=0,043) y la alta expresión de Ki-67 (p=0,027), reforzando la idea de que esta subpoblación celular específica posee un alto potencial metastásico.
En conjunto, estos resultados establecen que tanto el fenotipo híbrido (H-CTC) como la expresión de L1CAM en las CTC se asocian fuertemente con la metástasis ganglionar, justificando su integración en un modelo predictivo combinado.
A partir de los predictores se construyó un nomograma para cuantificar el riesgo de afectación ganglionar. El rendimiento de este modelo combinado fue evaluado mediante el Índice de Concordancia (C-index) y el Área Bajo la Curva (AUC).
El rendimiento del modelo integrado fue significativamente superior al de cada predictor individual. El análisis de la curva ROC mostró un AUC de 0,87 para L1CAM, 0,84 para H-CTC y 0,69 para Ki-67. La combinación de los tres marcadores en el nomograma elevó el AUC a 0,98.
Si bien estudios previos ya habían asociado las H-CTC con un mal pronóstico en otros tipos de cáncer como el de pulmón y el colorrectal, este trabajo confirma sistemáticamente su relevancia en el cáncer de mama.
Desde una perspectiva biológica, estos resultados sugieren un mecanismo plausible para la diseminación metastásica. Las H-CTC, al retener simultáneamente características de adhesión epitelial y de migración mesenquimal, exhiben una mayor adaptabilidad y capacidad de supervivencia durante la diseminación hematógena y la colonización de sitios distantes. La expresión de L1CAM podría potenciar este proceso, ya que puede promover la señalización de adhesión mediada por integrinas y activar la vía FAK/ERK, mejorando así la motilidad, la invasividad y la resistencia de las CTC en el microambiente hostil de la circulación.
El potencial clínico del modelo predictivo que integra H-CTC, L1CAM y Ki-67 incluye:
• Estratificación del riesgo preoperatorio.
• Detección de metástasis ocultas.
• Evaluación de la respuesta a la terapia neoadyuvante.
• Vigilancia de la recurrencia.
La caracterización fenotípica de las CTC revela subpoblaciones con un valor pronóstico distinto. Específicamente, las H-CTC positivas para L1CAM están significativamente asociadas con la metástasis de ganglios linfáticos, mientras que las M-CTC positivas para L1CAM se correlacionan con el estado del receptor de progesterona (RP), sugiriendo su implicación diferencial en el micrometástasis tumoral y en vías relacionadas con receptores hormonales.
La combinación del recuento de H-CTC, la expresión de L1CAM y el índice de proliferación Ki-67 en un modelo nomograma mejora notablemente la precisión en la evaluación del riesgo metastásico preoperatorio, alcanzando un rendimiento diagnóstico excelente (AUC=0,98).
Estos hallazgos ofrecen una nueva perspectiva para la subtipificación molecular no invasiva y abren la puerta al desarrollo de estrategias de manejo más personalizadas en el cáncer de mama. El estudio subraya el inmenso potencial de la biopsia líquida para transformar la oncología de precisión, proporcionando herramientas más finas para predecir el comportamiento del tumor y guiar las decisiones terapéuticas.