Según concluye un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Dundee (Reino Unido) y publicado en la revista BMC Family Practice, los niños asmáticos se enfrentan a una serie de barreras para participar en actividades físicas, caso, entre otros muchos, de las creencias de las familias sobre la desorganización de los colegios o de sus propias percepciones sobre su sintomatología.
Asimismo, los investigadores también descubrieron que mucha gente joven con esta enfermedad considera que es capaz de realizar deporte de forma plena. Y es que como recuerdan los propios autores, “la mayoría de estudios muestran que la gente que padece asma puede realizar ejercicio de manera segura si se ha medicado correctamente, y puede mejorar de esta manera su sistema cardiovascular y calidad de vida”.
Por otro lado, destacaron que los padres muchas veces dificultan el manejo de la enfermedad de sus hijos. Según sus palabras, “muchos progenitores restringen de manera innecesaria la actividad física de sus hijos debido a la falta de información o a la mala interpretación de los consejos”. En esta misma línea, los profesores también son parte del problema, debido también a su falta de información sobre cómo actuar en una situación de ataque de asma, por lo que se muestran siempre cautos a la hora de permitir ciertas actividades físicas. A su vez, destacaron que los niños confunden en ocasiones la respiración con ataques de asma al realizar ejercicio.
Por todo ello y a modo de conclusión, los expertos proponen informar de manera adecuada a los padres, profesores y responsables de los centros escolares, así como ayudar a los niños con asma a cooperar con su condición. También señalan que el médico es una figura importante, ya que es responsable de ayudar a entender correctamente qué síntomas indican un problema serio y cuáles están simplemente relacionados con el ejercicio que se realiza.
Noticias médicas
Publicado el 3 de agosto de 2008
"BMC Family Practice"
La desinformación compromete el ejercicio en niños asmáticos
El desconocimiento que atesoran padres y profesores, responsable de una excesiva cautela.
Fuente: BMC Family Practice